Revista Intemperie

sobrevivencia

 

 

¿Qué libros han marcado a los estudiantes de Enseñanza Media?

 

Organizado por la Carrera de Licenciatura en Lengua y Literatura de la UAH y Revista Intemperie, el Concurso Libros de Sobrevivencia pedía a los estudiantes de 3° y 4° medio de nuestro país recomendar un libro imprescindible para ellos.

Felicitamos a los ganadores(as) y a todos quienes participaron, por la originalidad y convicción de sus propuestas.

 

Estos son los ganadores:

 

Primer lugar: Bruno Andrés Tapia Acuña (Liceo de Música de Copiapó) con La extraordinaria consecuencia de las narraciones.

Segundo lugar: Nicolás Aarón Parra Cádiz (Colegio Nazaret de la Florida) con El laberinto como metáfora de la existencia

Tercer lugar: Gonzalo Eduardo Mondaca Oyanader (Santo Tomás de Antofagasta) con Quiero aprender a saltar sin paracaídas

 

Menciones honrosas:

 

• Aníbal Luciano Olivera Morales (Colegio Santa Sabina) con Ya mira, quédate ahí y escucha (lee)…

• Scarlette Carolina Candia Abarca (Martin Luther King College) con Sexilio, orgasmos de la emancipación corporal

• Álvaro Bernardo Abarca Orellana (Colegio Superior del Maipo) con Frankenstein o el moderno Prometeo

• Diego Ignacio Oliva Rivera (Liceo Padre Luis Alberto Saldés Irarrazával) con “Desde Mi Cielo” de Alice Sebold

• Camila Jaquelinne Pulgar Fernández (Liceo Polivalente Hermanas Maestras de la Santa Cruz) con “La Familia de Pascual Duarte”: Un libro cuya trama causa sosiego

• Valeria Reyes Vivanco (Liceo bicentenario de excelencia San Pedro) con El día en que nací

• Francisca Belén Vásquez Estay (Colegio Rafael Sanhueza Lizardi) con “El oso que no lo era”

 

Primer lugar: Las extraordinaria consecuencias de las narraciones

Por Bruno Tapia 

Edgar Allan Poe

 

Entre el libro que más me ha marcado y yo hay un final abierto. Aunque más que verlo como un final, prefiero decir que es una parte de la historia que aún no se escribe.

En séptimo básico mi madre me pasó el libro crónicas marcianas. Lo leí con entusiasmo sin saber dónde desembocaría esta lectura. Extrañado por un capítulo, conversé con mi madre.

—Hay un capítulo donde un gorila asesina a una mujer y la esconde en la chimenea. Se decía mucho de un tal Poe, Usher y cosas así… —comentaba yo con inocencia.

—Eso se refiere a cuentos de Edgar Allan Poe. Por ahí tengo “La caída de la casa Usher” por si lo quieres leer.

Se lo pedí apenas pude y no fue hasta después de leerlo que conocí el libro que me marcaría. En búsqueda de algo más del autor fue que di con el volumen doble de “Narraciones extraordinarias” de la editorial Zig Zag.

Fue ese libro la piedra angular de mi pensamiento. Descubrir sus páginas era abrir mi razonamiento a niveles desconocidos hasta ese entonces por mí y, lo que aún agradezco, sería lo que me incentivaría a llegar más lejos. Fue la descripción de Poe la que me mostró cuánto alcance puede tener la palabra y la que me enseñó cuánto conocimiento puede tener una persona al hablar con tanta soltura sobre el arte, la ciencia y la mente.

También con ese libro aprendí que el éxito del texto no está en su forma o encomoempiezaajuntarpalabraspararepresentarelcaosdelamentehumanaenbruto, ni en

si

……usa

…………una

………………escalera

……………………como

…………………………adorno

ni en cuántas veces dice “conchesumadre” o equivalentes en sus páginas, ni en si el autor hizo o no uso de la transgresión, sino que radica en cuánto te cautiva. En ese sentido, para mí tuvo tanto éxito como después tendrían “Rayuela” y “Bonsái” que, si bien tanto en tiempo como en estilo se alejan de la obra de Poe, no las hubiera disfrutado de la misma forma sin las letras de Edgar.

La verdad es que el autor lograba hacer creíble realidades muy extrañas y me introducía —con facilidad algo perturbadora ahora que me detengo a pensarlo— en la cabeza y la locura del personaje. Lo hacía constantemente sin hacer de la obra algo grotesco o desagradable.

Tan bien hecho estaba que un muchacho de séptimo básico leyó con creces la cantidad de páginas acostumbradas hasta que el libro se cansó del muchacho.

Sigo sin leer “El diablo en el campanario”.

 

Segundo lugar: El laberinto como metáfora de la existencia

Por Nicolás Parra 

silas haslam

La conceptualización de los laberintos como recintos constituidos por calles y pasadizos casi idénticos que se entrecruzan y confunden en sí mismos, como un polígono degenerado con un infinitamente contable número de lados, con la finalidad intrínseca de desorientar a los seres que se aventuran en él, sugiere no solo la existencia de laberintos físicos, sino también de laberintos metafísicos que logran escaparse y/o adentrarse incluso más allá del espectro perceptible del ser humano, pues, si estuviéramos inmersos en un laberinto perfecto, donde cada una de sus arterias cumplan insuperablemente su misión de aplastar la consciencia al ser exactamente idénticas cada una de sus paredes, haciéndonos, por ende, imposible salir de aquel laberinto teniendo por obligación aceptar vivir en este estado, una vez pasado los años, ¿recordaríamos nuestro encierro?

Silas Haslam nos hace naufragar en este entretejido de reflexiones pródigas, exaltando minuciosamente los fundamentos esotéricos que componen las partículas que cimientan la esencia de los laberintos por medio de su libro “A general History of Laberynths”, estableciendo que son la reproducción del intento desesperado del hombre por protegerse del caos discontinuo que rige los sistemas físicos del universo, el verdadero laberinto; dándonos a entender que son la proyección representativa de las múltiples e indefinidas conexiones existentes en la finita gama de lo inteligible.

Es por esto que, además de personificar el vínculo entre el límite cognoscible del yo y el límite observable del universo, las múltiples bifurcaciones y galerías amuralladas que rodean al errante caminante del laberinto también poseen la finalidad de perpetuar su estado de angustia al estar perdido en un vasto y caótico encierro; cada pasillo que se ramifica en una subdivisión exponencial y constante, es una metáfora de la filosofía de Schopenhauer: el estado natural de la existencia no es de salud, libertad ni bienestar, es de dolor, sufrimiento, soledad y enfermedad. Es así, como nuestra facultad de sufrir crece incesantemente y nos adentramos cada vez más en el laberinto, porque sentimos deseos y anhelos inexorables que no pueden ser satisfechos, pues, si así fuese, cesaría el placer de la existencia misma.

Por lo tanto, “A general History of Laberynths”, al mismo tiempo de ser una exhortación a la metafísica de Schopenhauer, es una completa alegoría de la vida como proceso transitorio por un laberinto abismal ininteligiblemente infinito, construido a base de leyes categóricas que se yuxtaponen a los paradigmas arbitrarios creados por el hombre como método de sobrevivencia frente a aquello que carece de orden alguno, es el recuerdo inequívoco de que, aun en el inmenso vacío, perdura esa sensación sofocante de ser un prisionero eterno.

 

Tercer lugar: Quiero aprender a saltar sin paracaídas

Por Gonzalo Mondaca 

huidobro

Es imposible no jugar al enredo de palabras poéticas, al menos es imposible con el libro, su autor e inclusive su nombre, si hasta como un ave que rompe el cielo suena igual. Altazor; Huidobro.

De estructura y de poesía, de nada haré una falsa alusión a los ya estudiosos y estudiados, no tengo un por qué. Altazor es diferente para mí, se vuelve mi libro de sobrevivencia peculiar, porque más que mantenerme vivo permanentemente, me da unos minutos y segundos mientras leo cada poema, minutos y segundos de una consistente euforia que evoca más que una vida.

Como si antes de morir en un desierto árido, sin tener agua ni comida pudiese disfrutar aunque sea diez segundos de aquel momento recordando un buen pasado, o como si antes de saltar de un paracaídas y que éste falle trágicamente, pudiese apreciar la hermosa vista desde el cielo antes de un esparcimiento de todo lo que fui quince segundos antes del impacto.

Un clímax eufórico antes de un destino fatal.

Quizás Huidobro no quería dar a entender un viaje controlado, como el movimiento de un títere a la voluntad de su titiritero; Él caía libremente sobre el cielo, destruyendo las nubes a su paso con sus pies, trizando el cielo con sus manos y rompiendo ensangrentado la caída en tierra mientras viajaba entre sus versos, y como él:

………………………………Quiero

……………………………………Aprender

…………………………………………A saltar

………………………………………………Sin paracaídas.

 

 

Menciones honrosas:

 

Ya mira, quédate ahí y escucha (lee). Lo que tení pero tení que leer es este libro: Rayuela, de Julio Cortázar

Por Aníbal Olivera 

cortazar

Razones hay caleta: Desde presumir sus suculentas seiscientas y tantas páginas con amigos o cafés literarios a los que nunca asistirás, hasta recordar lo inmediato que está el nirvana intelectual cuando estés borracho, o cuando quieras pensar algo sumamente interesante pero completamente intrascendental (y más si tenés una Maga en tu pecho, che). Y créeme, esos momentos llegan y querrás ser esas prosas interminablemente dilucidadoras, enrevesadas, alucinantes, mariconamente envesadas.

No sólo la recomendación va por lo bacán que te hará en tus tertulias. No. Rayuela es una fuente así fuuuuuaaaaa de honda para escarbarla (porque está tapada, hay que saber leerla) y rescatar de ella introspecciones, dilucidaciones, divagaciones. Es contemporaneidad a raudales. Lo está ahí y acá, técnica y observaciones, diálogos con che’s, soledad, un París sesentero, un contrato para convertirte a ti en el editor que decida qué capítulo va dónde, con un azar minucioso, técnicas literarias contemporáneas que son el descueve porque ya saben lo entrete del correrdelaconciencia en que nada tiene espacios únicos todo junto he incluso hutilizar las h como hotros la hinsulina. Y también es jazz, el jazz. Hay que succionar su exquisito gusto por esas frecuencias que parecen ser precisa descripción de quién la sopla para hacer vibrar sus bronces. Uh que bueno Bessie Smith, y Babs que aún no llega con el vodka. Si no comprenden lean a Julito. Lujuria de libro, una figura que no perdonará en las noches. Quítale fecebook y chántale Rayuela. Todo se hace interesante, todo, una herramienta para trabajar el mundo.

Hace un tiempito noma estuvo a poco más de tres luquitas en la copec, pero que por razones de sobrevivencia las librerías no lo bajarán de un número 7 u 8 en la cifra de los miles, pero qué vá, 7 u 8 es una polera cencosud menos, atente a sus incómodas cuotas y a un espacio más en tu cajoncito y wualá, tendrás medio kilo de hojas donde se siente el tic tac el tic tac de su máquina, con él apoyado en una sillita demasiado baja, espalda echa arco, con café o vodka en la mesita y sí que sí con un pucho a diestra o siniestra. Puedes apostar que escribió tododecorrido o pensar que se partía la cabeza escribiendo palabra por pa-la-bra, quizá mirando un disco girar a 34 revoluciones y calle Montparnasse… puta, prosas cortazarianas al peo, es patológico. ¿Encariñándome con la Argentina? cresta, remediarlo. Me gusta el vino porque el vino eh weno…

Aprovechen, está muy pero que muy chic. El 87,4% de los starbucks acoge clientela revoloteada hormonalmente por tal mente de metro noventa y dos. Estarás a la altura de los coloquios literarios de cada tarde luego de pagar la luca y media por tu café favorito que manchará desgraciada y torpemente tu flamante nuevo libro favorito.

 

Sexilio, orgasmos de la emancipación corporal

Por Scarlette Candia

maha vial

¿Qué nos hace falta en la vida? La monotonía, la formalidad y la moral cínica que inunda la actualidad nos ha consumido lentamente. Carecemos de osadía en la vida, pero de una especial. Hace falta que nos hablen de fluidos orgánicos y de seres asexuales, de vaginas y penes, de besos sin amor, pero no con el simple objetivo de erotizar el ambiente. Falta que nos colmen de una picardía artística que solo Sexilio logra transmitir. El libro de Maha Vial es un viaje sin retorno hacia la liberación de las corporalidades humanas. A diario nos vestimos con ropajes porque desconocemos el valor que tiene nuestro cuerpo, Sexilio nos desviste, nos ubica frente a un espejo, nos tapa nuestra boca llena de censura y nos libera del rubor que aparece en nuestras mejillas.

El título de la obra, nos lleva inmediatamente a pensar en un viaje al atrevimiento y en el que se destapa el sexo socialmente oprimido. De escritura irreverente y poco convencional, el poemario hace que la moral se desprenda. Nos muestra la complicidad de alma y cuerpo, cincela en sus páginas la invitación al deseo carnal y desecha la estrechez normativa con la que se oprime el erotismo.

En Sexilio, prima el/la narrador/a en primera persona, pero es bastante especial, pues es una voz andrógina, un ser hermafrodita que no distingue orientaciones sexuales. El libro consta de una gran cantidad de recursos estilísticos, logrando que, aunque el poemario no tenga uniformidad, se complemente con la elaboración de nuevos términos para los genitales humanos, los sentimientos, las situaciones cotidianas, nuevos verbos. La autora, Maha Vial, hace suyo el concepto de lo sexual y lo fragmenta, sin detenerse en lo femenino o lo masculino, sino que con la creación del verbo “sexuar”, hace estallar el silencio, el concepto de belleza comercial y la moralidad: “Y en el final:/ es aquí cuando construimos el único verbo/ EL VERBO SEXUAR.”

En sí, Sexilio es un texto radical, rupturista. Le dobla la mano a la formalidad y crea un mundo nuevo de liberación. Se escribe desde la efervescencia humana, el corpus textual es insolente solo porque desafía a las “buenas costumbres”, solo porque niega la administración de las deseabilidades, y va más allá de aquello en aquel viaje poético.

 

Frankenstein o el moderno Prometeo

Por Álvaro Abarca 

shelley

Considero este libro una lectura fundamental debido al subtexto que plantea Shelley, con el cual desmiente el falso prejuicio que se tiene hacia la ciencia ficción como género: una mera entretención incapaz de plantear grandes temas.

Al ir volteando las páginas descubrí que este libro es claramente un puñetazo embestido por el hombre a su “creador”.

En esta representación el Dios occidental cumple el papel del Doctor Víctor Frankenstein que decide dar vida a una criatura de morbosas proporciones, repulsiva incluso ante sus ojos; por su parte la humanidad desempeña el rol de la criatura que, consciente de su existencia desconoce el porqué de esta, debido a que su creador decidió huir dejándola a su suerte sin darle empujón alguno, obligándola a descubrir por su cuenta la función que deberá desempeñar en este mundo hostil. En un inicio la criatura es un ser totalmente puro, cargado de buenas intenciones, pero estas terminan lamentablemente siendo menospreciadas por los seres a los cuales busca ayudar, que no contentos con esto deciden denotarlo como “Monstruo”. La criatura experimenta sus primeros sentimientos y estos son sentirse un despojo.

Pasan los días y al ver su propio aspecto descubre que es único en su especie, una paradoja ambulante, un paria sin rumbo, una partícula de luz deambulando en la infinita oscuridad intuyendo lo que deberá aguantar solamente por ser distinto a los seres que gobiernan el mundo.

Buscando refugio se esconde en un establo, donde se encariña perdidamente de una “amable” familia que desconoce su existencia, volviéndose su anónimo protector, viviendo a la par las desgracias y alegrías vividas en el hogar mientras se esfuerza arduamente por aprender el lenguaje que estos entrañables seres practicaban, esperando poder presentarse y concretar el vínculo de amistad que el suponía existente. Pero al momento de cumplir sus intenciones una feroz puñalada cargada de crueldad atraviesa su alma y la desgarra en dos… la familia que él amaba termina humillándolo y arrebatándole su refugio. A estas alturas la “Bestia” al descubrir que con bondad no llegará a ningún lado en este mundo, decide viajar a encarar a su cruel creador para narrar su historia y convencerlo de crear una acompañante para su soledad. Víctor escucha atentamente su historia y a priori cede a la petición, pero posteriormente la rechaza cruelmente, obsesionando al monstruo con volver tortuosa la vida de su creador induciéndolo accidentalmente a su muerte.

En conclusión, este libro además de exponer al desnudo la vil naturaleza del hombre (un ser que predica sensibilidad pero al mínimo contacto con algo lejano a su entendimiento viola su propio discurso volviéndose despiadado), es a todas luces la historia de la humanidad que, dejada a la deriva por un cruel dios (creado a su imagen y semejanza) en una enmarañada sucesión de acontecimientos, flotando en el vacío solamente con un Sol y 7 desolados planetas por acompañantes, termina convertida en una cruel bestia obsesionada por refutar y hacer tortuosa la existencia de su autoimpuesto creador.

 

Desde Mi Cielo, de Alice Sebold

Por Diego Oliva 

camilo jose cela

Este libro llegó a mis manos como una búsqueda cualquiera por el portal de internet y que a primera impresión el nombre me persuadió, pero uno sabe que las apariencias engañan, al igual que este libro que procedo a recomendar.                                                                                                                   De todos los libros que he leído, Desde Mi Cielo me ha mostrado una realidad de tal manera que su forma de tipo dramática para relatar lo hace un libro tan especial que los lectores apreciarán y sensibilizarán con la trama.

Desde Mi Cielo, es un libro que puede engañar, que comienza por un lado y acaba por otro. Cuando conocemos a la protagonista que es Susie Salmon, narra con una inconfundible voz de una adolescente de catorce años y donde su vida se ha visto interrumpida. Así, Susie nos cuanta desde su nuevo hogar, el cielo, su historia de forma inquietante y a la vez alentadora, poco después de su asesinato de forma brutal por parte de su propio vecino, violada y enterrada por él mismo, la joven contempla desde el cielo cómo la vida continúa sin ella; sus compañeros de colegio rumorean sobre su desaparición y, por otra parte, su familia mantiene la ilusión de encontrarla con vida y el asesino, una persona de la que no se desconfiaría jamás, se esfuerza en borrar las huellas y evidencias del crimen cometido. Los acontecimientos suceden al tiempo que Susie se va adaptando a ese lugar llamado cielo, un refugio mágico que al principio ve como una fría sensación, donde halla todo lo que desea excepto lo más importante, reencontrarse con las personas a las que ama y ya no puede tener y es en este lugar donde encuentra más jóvenes de distintas edades pero de igual situación de ella, donde juntas le ayudan a entender la muerte y le hacen una compañía como ninguna.

Con el paso del tiempo, ve cómo la relación de sus padres se deteriora a causa que la policía encuentra el cuerpo de Susie, como a la vez su hermana intenta sobrevivir con esto y cómo su hermano pequeño intenta entender el significado “se ha ido”. De esta manera, ella nunca en su vida logró cumplir su mayor sueño, besar a un chico, y por increíble que sea el relato mismo, logra cumplir su sueño de una manera increíble. La joven es capaz de crecer y madurar en el cielo ya que, su perspectiva como narrador evoluciona a lo largo de la novela. Susie trata de dar señales para despedirse de los suyos de diferentes maneras y por ello plasma en sus letras un relato cuyo contenido nos vuelve sensibles y a la vez más humanos.

Desde mi cielo es una historia asombrosa y de extraordinaria ternura que parte de una de las pruebas más dolorosas a las que, desgraciadamente, a veces tenemos que enfrentar, la pérdida de un ser querido. Pero es, también, un relato lleno de esperanza que nos habla del poder curativo del amor.

 

“La Familia de Pascual Duarte”: Un libro cuya trama causa sosiego

Por Camila Pulgar 

jose cela

Hay muchos libros en la literatura tanto moderna como clásica, que se han salido de las reglas y normas y han decidido arriesgarse a mostrar la parte trágica y no tan linda de la vida de su protagonista o personajes. Dentro de este grupo de libros selectivos, no debe faltar nunca la magnífica obra de Camilo José Cela, “La familia de pascual Duarte”, cuya trama revela una realidad que muchos de nosotros distamos de conocer.

Soy una persona que disfruta leyendo libros fantásticos o de ciencia ficción, disfruto sin medida de una buena dosis de los libros cuyas tramas no se apegan ni a un centímetro de la realidad, escapando casi siempre de lo real, incluso, cuanto más fantástico mejor, sin embargo, en el momento en que leí la obra de Camilo Cela la vida real me atrajo más que nunca.

Sin duda, leer lo desventurado que puede ser una persona nunca debe ser satisfactorio – a menos que sea una persona que disfrute del mal ajeno – aun así, ese sentimiento de alivio que me produjo el leer aquel libro no me lo pude quitar durante algún tiempo. Leer esta obra me llevó a preguntarme: ¿Qué tan desgraciado puede realmente llegar a ser una persona?, por ese motivo creo que este libro es magnífico, el hecho de dar a conocer la vida de un ser tan desgraciado como Pascual Duarte, nos hace – por lo menos a mí – alegrarnos incluso de los pequeños infortunios que nos ha dado la vida. Este libro marcó de cierta forma – sin exagerar – mi vida, pues logró algo que muchos libros que he leído no han logrado: provocarme gran alegría de la mala suerte que tengo, que realmente no es tan mala como pensaba. Crean lo que quieran, pues yo considero que este libro es digno, no de un premio –pues considero que a todos los libros los pueden llegar a premiar, ya sean los mejores escritos o los peores– sino de ser leído, de ser leído por todas aquellas personas que viven en un mundo feliz y que no tienen noción de lo que sucede a su alrededor. Deberían leerlo, para percatarse de que el mundo, tanto en el pasado como en la actualidad nunca ha sido justo ni color rosa para todos. Leer este libro significaría apiadarse de alguien solo por su mala suerte, sentir en nuestro interior lastima y tristeza por el terrible destino que una persona puede llegar a padecer.

Finalmente, debo recalcar nuevamente que este libro es una obra magnifica, al terminar el libro, uno puede llegar incluso a justificar los crímenes de Pascual únicamente por su desafortunado destino y su nefasto camino. Me encantó este libro, y todos deberían leerlo porque sin duda alguna es una pieza significativa en la literatura, una pieza que se ha encargado de demostrar que muchas veces la vida nos tiene preparado más caminos de los que podríamos imaginar.

 

El día en que nací (El Principito)

Por Valeria Reyes 

el principito

Nos conocimos una noche tan extraña y peculiar que las estrellas brillaban como nunca, y ahí supe que algo iba a suceder. Ese día, recuerdo perfectamente ese día, estaba en un bar, con café en mano y ebrios haciendo una obra de teatro frente a mis ojos. A mi lado tres sombras negras fumando pipa, melancolía en el humo danzante.

El otoño caía y yo con él, las luciérnagas de mi vida ya cesaban ante el cansancio, y no podía creer que mi voluntad ya no se apiadara ni de mí. Eran casi las 10 de la noche y mi madre aun no llegaba -¿Qué más puedo hacer?- Para no rendirme en la riña contra el aburrimiento recordé que tenía un libro en mi mochila, el mismo que había ido a “comprar” a una biblioteca, con la excusa de ver al guapísimo vendedor –“Este libro lo debes leer tres veces en la vida; Cuando eres niño, luego cuando eres adulto y ya cuando estás en la cúspide de las primaveras. El principito”.

Creo que cuando era pequeña vi unas tres obras de teatro a la chilena sobre este libro, aún así jamás me pudo convencer, pero tendría que leerlo o de lo contrario me vería obligada a unirme a la fiesta de los alcohólicos. Mientras leía me percaté de un ruido extraño, inmediatamente un hombre abrió la puerta del bar, era un gordo ebrio, muy ebrio. No habían pasado ni 10 minutos de la llegada de este extraño ser y ya se había armado la grande, pero el borracho había dejado su botella a un lado y se había sentado a llorar, me acerqué, como nunca antes lo había hecho, y pregunté el motivo de ese llanto, a lo cual enseguida me respondió – “Me hace feliz beber, pero me hace triste beber. Bebo para olvidar que soy un borracho” (Exupéry, 1943) Sorprendida estaba por las palabras de ese sujeto, pero no creí estar tan sometida a esa escena, ya que no me había dado cuenta que un niño estaba al lado mío escuchando igualmente las palabras del bebedor, -“¿Y quién eres tú?” El niño me miro y sentí como el reflejo de su cabellera ahogaba mis ojos, dijo él –“Señor borracho, si es feliz tomando alcohol, siga tomando. No debe dejar que nadie lo juzgue por lo que hace, porque eso es solo una faceta suya de las miles que tiene. Señor, No se ve bien sino con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos”. (Exupéry, 1943)- ¡Wow! Dejó ir estas palabras y se marchó, y yo lo dejé ir, como un padre deja ir a una hija, como un anciano deja ir a la vida, como una rosa deja ir a su amo.

No sabría cómo describir ese momento en el que el niño habló, pero sentí que mis luciérnagas comenzaban a renacer y una mueca se asomaba por mis labios, una mueca que estaba a punto de sonreír. Recordaré por siempre su frase y a él mismo, porque fue fundamental para ver la vida de otra manera, de una manera más positiva, de una manera tan inexplicable, que mis mejillas se sonrojan al recordarlo. Principito, tú me hiciste creer en el real sentido de la vida, con tus aventuras y tus moralejas.

¡Pero mi querido amigo, no todo termina aquí, porque yo dije que algo sucedería ese día! Y mientras iba el auto asome la cabeza por la ventana y vi en el cielo una estrella tan brillante y grande, que pude oír cuando me dijo “Por favor, dibújame un cordero” (Exupéry, 1943)

 

“El oso que no lo era” Frank Tashlin

Por Francisca Vásquez 

frank tashlin

Puede parecer una estupidez, que a estas alturas recomiende libros infantiles. Hace unos cuantos años (quizás unos cuantos muchos) quise recomendar este libro frente a mi curso, que en ese entonces era mi mundo, la profesora me dijo “me extraña de ti Francisca, que sigas leyendo libros infantiles”, pero no dejé de leerlos.

Jamás podrán entender qué tan importante es esta historia para mí, no solo fue el primer libro que me regalaron en la vida, sino que también me sentía muchas veces como aquel oso, despertándose luego de su hibernación y saliendo de su osera para darse cuenta que el mundo en el que vivió ya no está, y que todas las autoridades del lugar se empeñan en confundirlo con un hombre tonto, sin afeitar y con abrigo de pieles que se ha inventado que es un oso para no trabajar.

Lo recomiendo por eso, porque sé que no soy la única en sentirme como ese oso en ocasiones, y porque cada cierto tiempo, cada vez que el presidente, el vicepresidente primero, el vicepresidente segundo, el vicepresidente tercero, el gerente y el capataz, les digan que son hombres tontos, puedan volver a leer el cuento y recordar, como el oso, que no son “un hombre tonto, sin afeitar y con un abrigo de pieles” como muchos querrán hacer que crean. Y luego gritar con la frente en alta, derecha y segura “¡Hey! Yo soy un oso, y aunque no me crean yo soñaré dulces y grandiosos sueños, como todos los osos cuando hibernan”. Y ese grito, esa satisfacción interna no se las podrá quitar nadie, jamás.

 

 

La Licenciatura en Lengua y Literatura de la Universidad Alberto Hurtado y Revista Intemperie invitan a todos los estudiantes de 3° y 4° medio del país, a participar en nuestro concurso “Libros de Sobrevivencia“.

Para participar, solo tienes que enviar un texto de máximo 500 palabras (una página) recomendando un solo libro de tu interés, y explicando por qué este libro resulta fundamental para ti.

Puedes elegir libros raros o muy conocidos, fáciles o difíciles, optimistas o desesperados, lo importante es que fundamentes bien por qué su lectura te marcó y la recomendarías a los demás.

Bases

• Cada participante puede participar con un solo texto.
• Los textos deben ser de un máximo de 500 palabras, incluyendo el título.
• Los textos deben ser enviados solamente a concurso@revistaintemperie.cl
• Los textos deben ir firmados con el nombre completo y los siguientes datos del participante: correo electrónico, teléfono, colegio en el que estudia, año que cursa, comuna, ciudad, y región.
• El nombre y los datos del participante deben ir en el mismo archivo del texto (no en el mail).
• Pueden participar todos/as los estudiantes de tercero y cuarto medio que estén interesados/as.
• Plazo: se recepcionarán los textos hasta el 25 de Septiembre de 2015 a las 0:00 hrs.

Jurado

El jurado está compuesto por Federico Zurita (escritor, profesor de literatura y crítico literario y teatral), Yosa Vidal (escritora y profesora de literatura) y Andrés Olave, (escritor y parte del equipo editorial de revista Intemperie).

Tema: totalmente libre, puedes escoger cualquier tipo de libro, antiguo o moderno, chileno o extranjero, clásico o experimental, de poesía, narrativa, ensayo o cualquier otro género. Todas las recomendaciones bienvenidas.

Criterios de evaluación: serán ponderados por el jurado pero incluirán: solidez de la fundamentación, capacidad de persuasión, originalidad y autonomía de pensamiento, redacción y estilo literario, entre otros.

Premios: Primer premio de $200.000, Segundo premio de $100.000., y un Premio especial, escogido entre los libros más originales recomendados de $50.000. Los trabajos ganadores serán publicados en revista Intemperie.

Premiación

Se realizará una ceremonia de premiación el día 15 de Octubre a las 12:30 horas en el Auditorio E11 de la Universidad Alberto Hurtado, ubicado en Erasmo Escala 1822, metro Los Héroes, Santiago.