Revista Intemperie

La muerte tiene olor a aire libre

Por: Héctor Andrés Rojas
la tragica agonia de un pajaro azul

 

La compañía La niña horrible estrenó el 30 de septiembre de este año la obra La trágica agonía de un pájaro azul, escrita por Carla Zúñiga y dirigida por Javier Casanga. La historia indaga en el absurdo de una clase social, sus costumbres, movimientos y sueños, frente a deseos más íntimos de las personas ¿Qué espacio le hemos dado al dolor en una sociedad que vive de apariencias? ¿Por qué nos cuesta entender la posibilidad del suicidio?

La metáfora del pájaro azul, un pájaro enjaulado que sueña con volar libre sirve para adelantar el deseo de Nina, interpretada por Felipe Zepeda, quien personifica a una mujer de unos 40 años que vive con su madre, luego de que su hija ha muerto. La historia siempre transcurre al interior de la casa, porque la casa es también la representación de una jaula. La casa a su vez materializa el entendimiento de civilización de una sociedad que reprime el cuerpo. Al interior de la casa existen modales interiorizados, que esta obra lleva al extremo del absurdo y, aunque hilarante, es profundamente triste.

La casa, donde siempre nos mantenemos, evoca el refinamiento de una clase social en decadencia. Por un lado, la entrada, el enorme cuadro de Laura, la hija muerta de Nina abrazando a Ester, su pájaro, sobre la chimenea; por el otro lado dos ventanales enormes que iluminan el comedor, cuya luz marca los ciclos de los días, la intensidad de la situación y es el único gesto de exterior que nos entregan. Hacia el final del escenario las puertas que conducen – debemos entender – a las habitaciones y el resto de la casa. Es decir, la obra se nos muestra en el interior de una casa pero solo en el espacio designado para la vida social de una familia. Todas las otras acciones ocurren más allá de nuestra vista, precisamente porque representan el espacio en el que el comportamiento más íntimo de los cuerpos tiene su lugar de desenvolvimiento.

En otros momentos la intimidad de Nina aparece representada por pequeñas escenas donde escucha música, canciones que cantan su historia a un nivel de detalle absurdo, pero que permite comprender el ejercicio de intimidad que las personas construimos con la música, donde cada melodía y letra interpretada es resignificada en la historia personal de quien la esté escuchando.

Nina se quiere suicidar, no porque haya un dolor incontrolable en su interior, sino porque el suicidio es la forma que ha encontrado de salir de su jaula como si fuese un pájaro azul. Su jaula es su vida, su familia y su historia como representación de una construcción social de la que no se puede escapar. Su madre, Ema, intentará retenerla en el mundo con las herramientas que encontrará, entonces, aconsejada por sus amigas, tres viejas absurdas con peinados de pájaros que se pelean entre ellas le recomendarán una serie de soluciones ridículas para intentar devolverle a Nina las ganas de vivir.

A veces el escenario se saturaba de personajes en escena: Nina, su madre, las tres amigas de ella, la psicóloga, el travesti de la plaza, la ex compañera de trabajo, la niña/niño que trajeron de la perrera y la mujer negra que le está confeccionando un vestido. Ese caos de personajes, discutiendo y moviéndose de un lado a otro es la forma en la que se nos invita a empatizar con la vida de Nina y el agotamiento de estar rodeada por las proyecciones de otros.

En La trágica agonía de un pájaro azul hay una historia familiar interrumpida por la muerte de Laura, ya que de esa forma Nina se ha quedado sin hija que siga la secuencia familiar que ella misma sigue de Ema. Alguien debe continuar con las familias y heredar las casas, hace falta al menos un hijo en cada generación, pero eso es lo que Nina ha perdido. Ese hecho trágico parece haber alterado el orden lógico de la muerte en la familia y por eso luego de la muerte de Laura la muerte de Nina es inminente, lo que hace patente el miedo más grande de Ema, quedarse sola, que su familia muera con ella, no heredar la casa, no vivir a través de alguien más.

La puesta en escena logra igualar la imagen de una casa a la de una clase social, a su vez que la música, el vestuario y los modales dialogan con un cuerpo que se quiere manifestar, donde las lágrimas y la orina son la antesala de una posible muerte prematura. Los personajes lloran de tanto reír y es que es cierto que la obra se construye como la narración de una agonía y es ese el mayor atributo de La trágica agonía de un pájaro azul, contar una historia profundamente dolorosa de una manera alegre.

 

La trágica agonía de un pájaro azul

Dirección: Javier Casanga
Dramaturgia y asistencia de dirección: Carla Zúñiga
Elenco: Felipe Zepeda, Juan Pablo Fuentes, Coca Miranda, Carla Gaete,  David Gaete, Sebastián Ibacache, Mario Olivares, Vicente Cabrera, Ítalo Spotorno, Maritza Farías, Claudia Vargas

Estreno 29 de septiembre, temporada hasta el 30 de octubre
Jueves a sábado 20:30 y domingo a las 19:30 hrs.
Entrada general $6.000, estudiantes $4.000.-

Teatro Camilo Henríquez

Amunátegui 31, Santiago

teatrocamilohenriquez.cl

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