Revista Intemperie

Entrevista con el Colectivo Lemebel: “El matrimonio igualitario es una propuesta neoliberal para insertarse desde la elite gay”

Por: Jaime Pérez Vera
colectivo lemebel

 

El Colectivo Lemebel es una organización de estudiantes secundarios que se originó en 2013 en el Liceo Barros Borgoño, inspirados por la figura del escritor chileno. Las problemáticas internas de este Liceo emblemático los llevaron a reunirse bajo el objetivo de “fundar una instancia para organizarse y aliarse en contra de las fuerzas patriarcales del profesorado y algunos estudiantes, que pese a las distintas ideologías, coincidían en algo: el machismo, la misoginia y la homofobia”. Hoy, tres años más tarde, la agrupación cuenta con nuevos integrantes y ha alcanzado impacto mediático, por ejemplo una entrevista a The Clinic y un reportaje para el noticiero central de TVN, gracias a sus performances, foros e intervenciones artísticas en lugares públicos. Hace algunos días conmemoraron la muerte de Hija de Perra con una performance especial, en la que hablan sobre la prostitución de los cuerpos, el capitalismo y otros.

Se han hecho notar en las marchas estudiantiles con carteles por la educación no sexista y por ir vestidos con tacos y velos de novia. Por lo mismo, también han tenido conflictos en sus colegios, entorno en el que realizan una importante labor de empoderamiento que, en muchos casos, podría salvar vidas de jóvenes víctimas de bullying. Conversamos con tres de sus integrantes: Iván Figueroa, Matías Medina y Alejandro Arriagada, jóvenes de entre 18 y 20 años con una opinión fuerte y un discurso muy bien armado.

 

¿Quiénes componen hoy el colectivo y cuál es actualmente su principal objetivo?

Iván: está compuesto por estudiantes secundarios y universitarios, estos últimos hace poco. Partió siendo un colectivo solo del Borgoño, después se empezó a ampliar a otros liceos y ahora último hemos empezado a adentrarnos en otro territorio que es la Universidad, que tiene lógicas diferentes y que es un posicionamiento desde un lugar de habla diferente.

Matías: nuestro actual objetivo sigue siendo el mismo, solamente que ahora hemos comenzado a abarcar un espectro mucho más amplio, porque si en un momento era erradicar la homofobia del Borgoño, ahora tenemos propuestas como la educación no sexista, actualmente nos relacionamos mucho con la clase obrera, con los proletarios, con la lucha de clases. Es un trabajo contra el patriarcado y en conjunto con el neoliberalismo que finalmente se sustentan entre los dos.

Iván: ¡tan locas como rojas!

Teniendo en cuenta esos objetivos ¿cuáles son las lecturas que los inspiran y cuáles son los referentes que tienen?

Alejandro: dentro del feminismo es la más importante es Simone de Beauvoir, Pedro Lemebel y también Hija de Perra. Esos son como los más básicos.

Matías: es algo bien personal en realidad, a mi me gusta la Simone de Beauvoir, pero también leo a Galeano.

Iván: cuando tú piensas desde el feminismo también te empiezan a atraer otras cosas. O también las cosas que te llevaron ahí pueden ser diferentes. Puedes leer teoría queer: la Judith Butler, Foucault. O también Hija de Perra, Néstor Perlongher, Pedro Lemebel, Manuel Puig. Hay una gama muy grande, por eso creemos que se puede llegar desde muchos frentes.

Matías: el feminismo puede ser interpretado personalmente, no hay una interpretación universal.

En relación a lo anterior ¿qué cosas específicas de Pedro Lemebel hay en el colectivo, puesto que es su figura la que le da el nombre?

Matías: en un principio que Lemebel haya estudiado en el Borgoño, que sea gay y proleta, esos tres adjetivos le daban el nombre. A medida que comenzamos a estudiar a Pedro, todos leíamos sus libros, y luego encontramos su lado de artista visual, ahí está la pará actual del colectivo. Creo que lo que más tenemos de Pedro es el trabajo visual que hacemos con las performance.

Iván: yo creo que ‘la Mati’ es de las viejas, y habla cuando recién encontraron a Lemebel dentro del Liceo, pero nosotras las nuevas, llegamos cuando el colectivo ya existía, entonces ya estaba asentado que lo que los congrega, además de las violencias personales, es la figura de Lemebel como izquierdista, pero también disidente y feminista. Además, trabajamos desde diferentes frentes como la literatura, las artes escénicas, la performance, es también parte de lo que nos inspira de Lemebel, por eso ¡tan locas como rojas!

Según los trabajos que realizan ustedes, es importante el espacio que le han dado a la performance como medio de expresión de sus ideas ¿por qué elijen este formato, qué creen que hay en la performance que tiene más valor que otras expresiones?

Iván: es un recurso que te ataca desde frentes sensibles. En primer lugar, nosotros somos activistas, no pensamos solo de la estética, desde el arte. Desde ese punto de vista, el activismo es un trabajo con los lenguajes, cómo puedes llevar a distintos planos de la realidad lo que estás pensando. Puedes hacer foros, hablar con amigos, escribir cosas, pero también hay que entender que hacer un gesto puede significar muchas cosas en un lugar y eso es muy completo.

Volviendo al activismo, les voy a dar algunos datos: Según OCDE, Chile ocupa el segundo lugar en la tasa de suicidios por acoso LGBTI en América Latina, cuatro veces más que en el resto del continente. 68% de los estudiantes LGBTI informan bullying homofóbico en sus escuelas. Mientras que el 35% de los adolescentes chilenos afirma haber utilizado las palabras ‘maricón’, ‘gay’ o ‘camionera’ para molestar a sus compañeros. Teniendo en cuenta ello ¿cómo es hacer activismo desde el colegio?

Matías: a muchos les ha costado casi la matrícula de los colegios. Pero al principio hacíamos solamente foros y, luego, cuando comenzamos con las performance, cambió la respuesta que los colegios tenían hacia nosotros. Porque esas dos cosas no causan la misma sensación e impacto. Ahí empezamos a descubrir la respuesta de los colegios, ha sido bien amplia porque hemos estado en colegios muy acogedores, pero también en otros donde el ambiente es demasiado hostil, uno está con miedo mirando para todos lados.

Iván: a veces llegamos al consenso de que no es solo un problema de los colegios, de tu generación, de tus compañeros que te molesta, pueden que no lo comprendan, pero siempre están dispuestos a molestar. El problema es más bien institucional, con los adultos del colegio, es una generación adulta que se quedó frenada. Todavía son los responsables de los referentes culturales que tienen las nuevas generaciones y, desde ahí, se forjan sistemas súper fuertes de represiones de las identidades.

Y su propia experiencia en el colegio ¿cómo ha sido?

Matías: algunos somos privilegiados en nuestros colegios, porque algunas personas lo pasan demasiado mal y habemos otros que, si bien es complicado: llegas al colegio y te vas a esconder todo el rato, porque te da miedo, porque finalmente sientes culpa y miedo de que eres raro.

Iván: o también lo otro, puedes ser un privilegiado también, en el sentido de que no te molesten, pero también en el momento en que hay un empoderamiento dentro del colegio es diferente. Entonces, igual te llevan a rectoría, te molestan igual los compañeros, pero hay una respuesta de tu parte, tú lo estás haciendo, eres tú el que está haciendo ese acto para cambiar algo.

Matías: es algo súper personal, si no te empoderas tú en tu colegio, la perspectiva de los demás no va a cambiar tampoco. Entonces yo creo que los que dejamos de vivir esa experiencia de violencia en los colegios fuimos los que nos empoderamos y nos sentimos orgullosos.

Iván: obviamente es muy difícil, pero hay un momento de quiebre en el que pierdes la vergüenza. Es perder el miedo, porque hay mucho miedo en la costumbre de esconderse. Yo pienso en los que aún están ‘paqueados’ en su Liceo, en los que todavía lloran y quieren irse, nosotros no estamos en ese caso, porque en el Colectivo se logra cierto empoderamiento. Los datos que tú nos lees, no es coincidencia que haya mucha gente que trate de terminar con su vida.

¿Cómo ustedes hacen el vínculo con el movimiento estudiantil y cómo conviven con aquello que ustedes en otra entrevista llaman los ‘machitos de izquierda’?

Matías: ha sido un trabajo arduo, había centros de alumnos el 2013 que nos querían echar. Este año cuando se formaron secretarías de género en los colegios se dio para que se entendieran nuestras demandas y que formábamos parte del movimiento estudiantil, fue un trabajo duro.

Iván: los machitos de izquierda están en todos lados, las Coordinadoras piensan la educación no sexista en términos binarios y biologistas.

Matías: no saben lo que es la educación no sexista o feminista.

Iván: no hay nadie que se haya puesto a pensar de verdad en una propuesta de educación no sexista.

Matías: ni siquiera saben dónde poner la identidad de género. Nosotros trabajamos para que pensemos en esto como algo cotidiano y que otras organizaciones lo hagan también. No puede ser que un partido mande a sus juventudes a marchar pro aborto y le terminen pegando a una compañera que se salió por ser disidente, son puros machitos saltando, esos están en todas partes.

Entonces, una propuesta por educación no sexista todavía no es parte real del movimiento estudiantil…

Matías: por experiencia propia sabemos que no. Las primeras veces que íbamos a marchas estudiantiles con carteles de educación no sexista y con los labios pintados, la gente te miraba con cara de culo, daban ganas de irse.

Iván: te decían ‘esta no es tu marcha’.

¿Qué piensan ustedes sobre las discusiones que se han dado en nuestro país sobre temas como el aborto o el matrimonio igualitario?

Iván: son cosas distintas, creemos que el aborto tiene mucho más urgencia porque el matrimonio es una lucha por normarse a tener el mismo modo de vida de otros. En cambio el aborto tiene una connotación distinta, es urgente.

Matías: el matrimonio igualitario es una propuesta neoliberal para insertarse desde la elite gay. Sirve para que cualquiera llegue y diga que apoya la diversidad sexual.

Iván: todos creen que el movimiento homosexual es pro adopción y pro matrimonio, los que salen en la televisión, el Movilh e Iguales, pero hay otro movimiento que está súper invisibilizado que pide cosas en relación a generar cambios a nivel social; educación no sexista.

Matías: entendemos que la lucha de clases está de por medio, es una lucha de clases. Por eso nosotros entendemos que somos izquierdistas y feministas, disidentes de izquierda, somos como los abortados de la izquierda.

Entonces, centrémonos en el aborto ¿cuáles son sus argumentos para estar a favor?

Iván: queremos un aborto libre, seguro y gratuito para todas, porque creemos que es el derecho de autonomía sobre tu cuerpo. No estamos a favor de un aborto por tres causales, porque están dirigidas a un pro mujer.

Matías: Eso no es soberanía sobre su cuerpo finalmente, eso es haber sufrido para que el estado te dé el ‘don’ de poder abortar.

Iván: al final es entregarlo por el martirio. Los fachos tienen miedo que Chile quede estéril, no les conviene porque quieren pura mano de obra barata.

Iván, en una entrevista a The Clinic dijiste: “no queremos incluirnos al sistema tal como está, no queremos ser iguales, lo que no saben ni Rolando Jiménez ni Pablo Simonetti es que ser cola y pobre es peor”. ¿Qué opinas tú del contenido político de las propuestas del Movilh o Iguales en relación a la diversidad?

Iván: tienen un concepto errado de la diversidad. Ellos son unas locas que no hablan de clase, ellas hablan de su propia clase, de su propia igualdad y su igualdad no es mi igualdad, hay muchas otras. Ellos son un duopolio que dice que hay que casarse, porque finalmente es seguir normando institucionalmente a los maricones que existen. Existen otras batallas que tienen que ver con la supervivencia del día a día, de identidades que no calzan en el sistema.

Que tengamos a un Rolando Jiménez o Luis Larraín que posan con la Nueva Mayoría o la Derecha, representan a los ‘hombres que quieren casarse’, a los machos activos regios, bonitos.

 

Por estos días los integrantes del Colectivo preparan una performance para participar en el Festival de Arte Erótico. Tienen en agenda algunas presentaciones en colegios sobre VIH, tanto sobre la prevención como sobre la historia que tiene en Chile. Además, planean hacer un Festival Contracultural por la educación no sexista en algún liceo, para así poder llegar a más secundarios y, de este modo, difundir en su medio las ideas del feminismo. Los chicos de este Colectivo hacen reflexionar acerca de la preparación de las nuevas generaciones, sobre la autoeducación que los ha instruido en el feminismo sin tener una escuela ni mucho menos apoyo de algún tipo. Su lucha vincula los estudiantes secundarios y hace que las denominadas ‘minorías’, puedan sentirse más empoderadas y unidad, contribuyendo así con las tristes cifras en relación a diversidad sexual que tiene Chile.

 

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