Revista Intemperie

Selección Chilena 2000-2016: La Transición como imaginario colectivo

Por: Juan Pablo Sáez K.
seleccion chilena

 

“Esa bala seguía en el aire. Aún estaba perdida. No tenía una trayectoria física, viajaba a través de los años. Nos volaba la tapa de los sesos a todos”. Así resume Álvaro Bisama en su cuento “Los Muertos” el espíritu de los trece relatos escogidos por Sergio Parra y Aldo Perán para la antología Selección Chilena 2000 – 2016 (Estruendomudo). El narrador se refiere a la bala que puso fin a la existencia de Allende. Un proyectil que quedó suspendido en el tiempo, alojado en la cabeza del país, imposible de extirpar. Un profesor universitario de 40 años relata el difícil retorno al Chile de los noventa de un viejo periodista exiliado durante la dictadura. El narrador nos advierte que sólo puede contar algunos trazos de la vida del periodista a falta de datos fidedignos lo que profundiza el misterio en torno al personaje, que dedica su tiempo a escribir libros de ciencia ficción criolla y a fabricar teorías de la conspiración. Una de esas teorías descarta el suicidio de Allende postulando que murió de un tiro de gracia dado por uno de los miembros del GAP.

El cuento nos recuerda la última novela del escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez, La forma de las ruinas, que gira en torno a un evento histórico que marcó a fuego a la Colombia del siglo XX: el asesinato del líder del Partido Liberal Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948. El magnicidio produjo una serie de revueltas que dieron lugar a lo que se conoció como El Bogotazo, luego al período denominado La Violencia y finalmente al largo conflicto entre el Estado y las guerrillas de extrema izquierda. A partir del asesinato de Gaitán, o más bien a partir del misterio que rodeó su muerte (nunca se supo con precisión quién planificó el magnicidio), Vásquez busca comprender en clave ficcional los sucesos que han vertebrado la historia reciente de su país incluido el narcoterrorismo y su ícono por antonomasia, Pablo Escobar. El autor nació en 1973 y era un adolescente cuando Escobar surgió como personaje político y social.

El relato de Bisama —que tenía menos de diez años en el apogeo de la dictadura de Pinochet— y los doce textos restantes contenidos en esta antología van construyéndose en torno al misterio (en el caso de “Los Muertos” el misterio histórico o los vacíos que deja la historia de un país mientras va escribiéndose), la ambivalencia (de carácter político en el caso del mismo relato, donde la acción del GAP metaforiza de alguna manera la traición de la izquierda a su propio discurso) y el desarraigo. Se trata de tres conceptos que configuran un “imaginario transicional”, es decir, un pathos que tiene como telón de fondo la transición post-dictadura lo que puede entenderse por la edad de los autores reunidos en esta antología (entre los 50 y los 30 años) quienes vivieron la época del régimen militar desde la juventud, la adolescencia y la niñez. Ya sea en un formato ficcional (Bisama-Costamagna-Fernández), ensayístico (Gumucio-Meruane) o de crónica (Carrasco) los textos reunidos en Selección Chilena 2000-2016 dan cuenta de este imaginario a través de un flashback teñido de nostalgia, de un presente invadido de fugitivos escapados de una lógica transicional o de un futuro trágico imaginado por uno de estos fugitivos. Los personajes que pueblan estos relatos parecen estar encerrados en una etapa intermedia de sus propias vidas: en una transición.

Transición personal y transición histórico-política marchan entonces juntas y van develándose a partir de relaciones mínimas: entre un viejo periodista retornado y un profesor universitario, entre una mujer autoexiliada en Japón y un amor no correspondido, entre una niña y la hija de un agente de la policía secreta de Pinochet, entre un gay chileno y otro centroamericano en los márgenes de la sociedad neoyorquina, entre un joven y su hermano suicidado, entre un guionista de teleseries y una de sus asistentes. Estas relaciones mínimas rompen la rutina solitaria en la que están imbuidos los protagonistas de Selección Chilena 2000-2016 aunque dicha “normalidad” no se vea alterada en lo absoluto. Al contrario, la rutina continúa tras ser interrumpida temporalmente, tal como sucedía en la transición donde los hitos históricos (el “Boinazo”, el arresto de Pinochet en Londres) interrumpían una normalidad autoimpuesta. Podría decirse entonces que los textos compilados en esta antología abordan un paréntesis en las vidas de sus personajes; un paréntesis terminal —como en el caso de “La epidemia de Traiguén”, de Alejandra Costamagna, donde la aparición de Santiago Bueno en la vida de Victoria Melis termina condenándola a su autodestrucción: primero al autoexilio forzado y luego a su desaparición— o un paréntesis temporal como el que encontramos en la crónica de Germán Carrasco, “Gym, o sobre el sudor democrático”, donde el autor hace una comparación entre los gimnasios de barrio y las grandes cadenas de gimnasios que obedecen a una marca pero que no tienen ese acercamiento personal que sí tienen los de barrio. El gimnasio es un paréntesis, una locación (como la de las teleseries a las que refiere Simón Soto en “Madre”) devenida en una metáfora del Chile post-dictadura que reclama ser el jaguar de Latinoamérica. Una imagen sobredimensionada de sí mismo, como la que tienen o desearían llegar a tener quienes asisten a estos recintos. Es la metáfora del neoliberalismo salvaje: “Aquí no hay equipo —le dice el entrenador al autor—: estás solo y tienes que zafar con voluntad, humildad y gracia”.

Lo mismo ocurre en “Vida de familia”, de Alejandro Zambra, donde el protagonista (Martín) conoce a una mujer (Paz) mientras cuida la casa de una familia que ha salido de vacaciones. Aquí el efecto adquiere la forma de una puesta en abismo donde la cesantía del protagonista opera como un primer paréntesis dentro del cual cohabitan otros dos: primero, la casa que le ha sido encargada a Martín (la que en la ausencia de sus propietarios deviene un escenario ficcional en la medida que el protagonista hace de ella una “pantalla” que le sirve para cortejar a Paz) y luego la relación entre Martín y Paz que va adquiriendo, conforme pasan los días, ribetes de seriedad; se trata entonces de una relación sentimental que tiene lugar en un escenario perteneciente a otra familia, la original.

El cuento de Zambra aborda indirectamente otro tópico al que hacen alusión los narradores de Selección Chilena 2000-2016: la desestructuración de la familia tradicional, el paso (la transición) desde una visión unívoca y patriarcal de la familia hacia otras formas de convivencia. Lo vemos en el cuento de Simón Soto, donde la relación incestuosa madre-hijo está en la base del poder creativo de este último (el hijo depende no sólo física y psicológicamente de la madre sino profesionalmente) y luego en “La ciudad de los niños”, de Diego Zúñiga, donde el narrador, desde los ojos de un niño, nos cuenta la historia de Vergara, un escolar de básica que junto con otros amigos asaltan un banco de Kidzania. Tras Vergara, el líder del grupo, el matón del curso, se esconde el derrumbe de una familia de clase alta. Pero quizá sea “El imperio de los hijos”, de Lina Meruane, el texto que aborde más profundamente este tema. En un ensayo dedicado a analizar los cambios históricos de la maternidad, Meruane pone el foco en las enormes dificultades vividas por la mujer para criar al hijo actual: hipersensible e hiperexigente. El imperio de la autoridad ya no reside, según Meruane, en los padres sino en los hijos. Se trata de una “revolución moral” que puede ser leída, una vez más, como una transición intrafamiliar que refleja de algún modo la transición histórico-política: la anulación de la autoridad (el Estado) en pos de una horizontalidad de las relaciones, donde la sociedad civil constituye el nuevo imperio. Dice Meruane: “Lo que estaba ocurriendo bajo las narices de hombres y mujeres era una silenciosa revolución moral en la que los hijos fueron dejando de ser serviciales empleados en el proyecto familiar para volverse personas necesitadas de servicios”.

 

Selección Chilena 2000 – 2016 

Sergio Parra y Aldo Perán
Estruendomudo, 2016

Deje su mensaje

Debes estarsuscrito para enviar un comentario.