Revista Intemperie

“Yo creo que todo drag nace desde una propuesta política aunque muchas veces se trata de denigrar este arte y decir que son solo hombres pintados”: Una entrevista a Yume Hime

Por: Jaime Pérez Vera
yume hime

 

Pablo Poulain es el hombre que da vida a Yume Hime, una drag queen que desde hace cinco años ha venido abriéndose paso en el medio artístico chileno. Su propuesta estética rompe con los cánones habituales de belleza femenina y, mucho más allá del glamour o de pretensiones de diva, Yume opina fuerte sobre temas contingentes, apela a la extrañeza y lo onírico como medios de hacer visible algo diferente que ponga de relevancia el valor de la diversidad en la sociedad.

Suma miles de seguidores en todas las redes sociales, al igual que visitas en los videos que publica a menudo. Tras su paso por televisión su popularidad creció y se ha convertido en un referente del transformismo en Chile. Conversamos con Pablo y hablamos sobre variados temas que parten desde su propuesta como drag, pero siempre en un estrecho vínculo con una crítica mirada hacia la sociedad que estamos construyendo.

 

¿Cómo nace Yume Hime y cuáles fueron tus fuentes de inspiración para tu propuesta estética?

Yume Hime nace en el 2011 en el contexto de las movilizaciones estudiantiles, yo siendo estudiante de cine y con mi grupo de amigos, todos estudiantes de cine, estábamos trabajando en un proyecto que se llamaba “TV para Chile” haciendo una transmisión desde Internet con programación sobre el paro y ahí inventamos un programa de ayuda que parodiaba todos estos programas de ayuda derechistas y heteronormados. En este programa estaban los arquetipos como el doctor, la mamá ABC1 y también la tarotista que se llamaba “Pascuala”. Así nació el personaje y después se acabó el paro, se acabó el programa, pero por alguna razón el personaje seguía teniendo alguna relevancia en Internet y dije ya, esto es entretenido, no lo voy a dejar botado, es mucho más tridimensional de lo que yo tenía presupuestado, así que voy a darle una propuesta más acabada, le voy a dar un nombre que vaya mucho más allá de la propuesta original que queríamos que fuera como de red set, como arquetipo mujer de izquierda con plata, le habíamos puesto Pascuala Aylwin.

Así que lo cambié y dije, a mí me gusta la onda del animé, el Japón, empecé a buscar nombres y encontré estas dos palabras que me gustaban y dije ya: Yume significa sueño y mi propuesta drag va a ser siempre un sueño, lo que yo quiera hacer va a ser siempre posible dentro de lo onírico y siempre desde la traducción del drag.

Entonces podríamos decir que Yume Hime nace desde una propuesta política

Yo creo que todo drag nace desde una propuesta política aunque muchas veces se trata de denigrar este arte y decir que son solo hombres pintados, o que tal persona se maquilla para hacerse la bonita. Creo que siempre hay algo que estás diciendo, estás siempre haciendo una transgresión al género, siempre estás yendo en contra de lo que te están estableciendo al tú ser hombre y pintarte de mujer, al menos en esta sociedad. Entonces, yo creo que todo drag nace desde un contexto político.

¿Cómo ha sido tu experiencia de hacer drag en un país como Chile?

Yo creo que es muy entretenido hacer drag en un país como Chile, sería muy fome, por ejemplo, en Estados Unidos donde está tan estructurado y hay un circuito drag que en el fondo es entrar a competir y a tratar de copiar y mejorar lo que ya existe. En cambio aquí es muy poco, de hecho a mi me preguntaban cuál era mi referente principal, porque todas tienen referentes dentro de Fausto o dentro de Bunker o lo que fue el Teatro Cariola y para mí, mi referente directo siempre fue Hija de Perra porque siento que ella fue la dragqueena que vino antes de que viniera toda explosión drag que fue RuPaul y The Switch.

Y hablando de ello, tu participación en The Switch ¿cómo la evaluarías? 

Yo la encuentro totalmente positiva y entretenida, tuve un sueldo fijo, todos los meses, por pintarme de mujer y, bueno, al principio fue súper complicado porque la televisión trata siempre de normarte. Ellos nunca creyeron que yo tenía una personalidad tan fuerte, veían que el personaje era una princesita y que era Disney, entonces ellos trataron de cambiarme desde el principio, me vieron flaca, entonces ellos querían que yo hiciera a la mina, casi que saliera en traje de baño y que fuera la competencia de Fernanda Brown. Y cuando comenzaron a proponerme eso yo les decía que no y así fui peleando y, finalmente, cuando llevábamos un mes de producción yo ya tenía control sobre casi todo lo que yo hacía: desde mi pelo, hasta las canciones que cantaba, la iluminación, la propuesta de arte y, tener ese nivel de control dentro de la televisión, creo que es una suerte.

Pero también en The Switch vimos cosas que, al parecer, no estabas tan de acuerdo, por ejemplo, el estereotipo del homosexual víctima de la sociedad, muy tendiente a mostrar su historia personal terrible. Mientras que en tu caso era todo lo contrario ¿qué pasó con eso?

Bueno, vivimos en un país que es Chile y se supone que acá somos todos muy tontos y muy básicos, así al menos lo plantea la televisión. Entonces, al mostrar un programa de transformismo lo que necesitaba el canal era acercarlo a la gente a través de ‘la cebolla’, me plantearon el programa como un docureality donde había que mostrar las vidas y lo difícil que era pintarse de mujer, yo les dije que no y me fui del canal.

Finalmente llegamos a un acuerdo en el que yo iba a mostrar mi propia historia de vida desde el punto que yo quisiera, eso es una libertad que nadie más tuvo, por eso considero que fue positiva mi pasada por la televisión: logré instaurar el otro estereotipo, el que no estaba y el que no querían mostrar. Si yo no hubiese peleado se hubiese mostrado solo la historia cebolla del cola que sufre, que es pobre, que los papás no lo aceptan, que su familia es evangélica. Eso también es necesario mostrarlo, pero creo que era muy peligroso encasillar todo el mundo del transformismo ahí porque finalmente se iba a llenar solo de hombres que quieren ser mujeres.

En una entrevista que diste luego de tu salida del programa dijiste: “yo creo que aporto algo nuevo al mundo de la televisión y algo nuevo al mundo del transformismo que a veces es demasiado repetitivo”. Entonces ¿cuál crees que es el aporte que haces al mundo del transformismo?  

Yo siento que el transformismo en Chile aún sigue tratando de llevar a la ilusión de feminidad. Cuando partí hace cinco años, que yo saliera de dragqueena era muy extraño para todos los transformistas. Ellos no entendían bien por qué yo me quería pintar como un mono animado y no quería verme más mujer, con el tiempo eso ha ido cambiando, ahora hay más propuestas y se acepta más el drag. Aún cuando creo que las drag nuevas caen en la convencionalidad impuesta por RuPaul, que es la show woman, la regia o la dark, pero a mí no me interesa eso. A mí no me interesa que la Yume se vea como una mujer de verdad, para mí es un mono animado, es un animé hecho carne y hueso: una nueva categoría de drag. Ese creo que es mi aporte porque pintarse, ponerse vestido y peluca lo puede hacer cualquiera.

Gracias a que existe la Yume la gente puede ir a una disco, ir a bailar Rihanna, Ariana Grande y después se va a encontrar a esta dragqueena que les va a cantar la canción de un animé como Ranma.

¿Cuál es la propuesta estética de Yume Hime? ¿Qué es lo que prentende hacer Yume en el drag?

Esas son dos preguntas diferentes. La propuesta de Yume siempre va por el lado de las proporciones del animé, siempre tratar de llevar los vestidos y los trajes a una exageración de la forma y de la figura y también llevarlo a cosas que son más detalles del animé. Aunque esté utilizando cosas recicladas, hechas por mí o vestidos de la ropa usada, pero siempre eso se va cerrando en una cosa entera para que siempre se vea un personaje como los de animé y que se hace completamente icónico. La búsqueda estética de Yume Hime es ser una caricatura de ella misma.

Ahora, lo que quiere lograr Yume en el drag es entregar alegría a todos los seres de luz, ese siempre ha sido su motivo principal.

En ese sentido, ¿cuál es el diagnóstico que haces del transformismo actual en Chile?

Mi diagnóstico clínico es que está en evolución, está en una transición en donde hay antiguas que quieren mantener el sistema viejo de que la dragqueena vieja le rompía los tacos a la nueva, le cortaba la peluca porque así se aprende, así se gana el show o el escenario. Todavía está eso viejo, ese olor a naftalina, pero también están las drag nuevas: Ana Balmánica, Yatra, Neptune, Amnesia o la Selva, que en el fondo siguen la escuela de Hija de Perra y quieren sacar el drag a la calle, hacerlo más político, más subversivo, más cercano a la gente. También hay drag viejas que están tratando de adaptarse a los nuevos tiempos y ser como ahora, eso no creo que esté bien porque no respeta la esencia. En general creo que estamos más bien en una transición.

¿Y cómo ha sido la relación de Yume con las otras transformistas del ambiente?

Ha sido muy entretenida, cuando partí nadie me conocía y querían cambiarme todos, pero cuando me querían cambiar yo aparecía nuevamente en alguna marcha o en algún lugar, aún más extraña, aún más maquillada. Siempre siento que les daba risa o les daba extrañeza, pero después que me instalé en The Switch y comencé a recorrer Chile y a conocer a más transformistas de manera más transversal, me di cuenta que mucha gente estaba esperando ver algo así hace mucho tiempo, si Hija de Perra hubiese estado viva, también debiese haber estado en el programa mostrando algo nuevo, porque incluso las mismas transformistas estaban esperando algo más que una Rafaela Carrà, que se veía en todas las discos.

Como cineasta manejas muy bien los medios de comunicación, de hecho, tus videos en Internet tienen miles de visitas. ¿Cómo crees que las redes sociales han aportado a tu carrera?

La Yume como mono animado necesitaba tener una plataforma que fuera transversal y siempre nació desde Internet, los programas donde partió eran de Internet y donde se empezó a masificar fue a través de Facebook, luego Instagram, Twitter y es allí donde yo como cineasta tengo el control. En el escenario lo que uno ve es el arte de la performance que, luego que lo ves, se acaba, pero cuando yo hago un video esa performance se convierte en algo que dura para siempre porque lo puedes ver una y otra vez. Finalmente si no hay show, si no hay eventos o si no hay marchas para salir a caminar, siempre voy a tener Internet, por lo tanto siempre voy a tener un escenario. Esa es una ventaja que tengo como cineasta y cuando me di cuenta que podía seguir aprovechando el personaje lo aproveché y dije: este es el espacio de Yume, así la descubrieron para ir a la televisión y luego de ella vuelva a Internet, se retroalimenta.

¿Crees entonces que, tanto por tu propuesta estética, como por el uso de las redes sociales, Yume Hime es más cercana al público actual?

Primero habría de definir lo que es público actual, porque yo creo que muchas de las transformistas viejas son muy cercanas al público actual que también quiere consumir la belleza, el glamour, los brillos, los tacos, que finalmente también esa es la magia del drag. Ahora sí yo creo que la Yume tiene un público de nicho en los adolescentes, algo que también me dijeron las otras transformistas, porque son los niños chicos a los que les gusta algo y lo dibujan, lo replican y lo convierten en algo propio. Como mi personaje es más caricaturesco y más icónico, presenta una facilidad, tú puedes disfrazarte de Yume, como en el Halloween pasado que hubo niñas que lo hicieron, puedes hacer dibujos como dibujas animé, incluso puedes hacer tu propia Yume.

Con el público más adulto joven, que tiene más presencia en Internet y cultura global que consume toda la estética de RuPaul, también la Yume es más cercana, porque presenta la diferencia, las drag de Chile no querían o no lo estaban haciendo.

¿Y en esa diferencia de Yume hay una propuesta de construir un país distinto?

Más allá de un país distinto, porque yo no creo en los países, en las líneas definidas de manera arbitraria. Finalmente la Yume lo que quiere transmitir son mis pensamientos más profundos: por qué no somos todos felices y por qué no nos apoyamos todos entre todos, por qué no nos aceptamos como somos, por qué no aceptamos las diferencias que hay entre nosotros.

Para mí la Yume decirle que es extraña es un adjetivo calificativo, desde chico nos enseñaron que había que tratar de ser como la masa y ser cola te enseña que eres muy diferente al resto y ya cuando eres transformista te das cuenta que eres completamente diferente a todo. Yo me considero que soy parte de demasiadas minorías porque soy cola porque soy vegetariano, porque hago transformismo, porque no estoy viviendo en el país donde nací. Miles de cosas que me hacen diferente que las quería cambiar, pero cuando me di cuenta de que eso me hace más fuerte, decidí que era la bandera de lucha de la Yume. Defender la diferencia y la tolerancia y que todos seamos felices por lo mismo: lo que nos hace diferentes, nos hace más fuertes. Mis ideas más raras, más extrañas son las que hacen a la Yume más divertida.

Entonces Yume es una propuesta por la diversidad…

Por la diversidad y la libertad de ser uno mismo diferente y aceptar tu extrañeza, aceptar que toda la gente es rara, que tiene algo raro, cosas que solo uno sabe, y esas son las cosas más valiosas porque te diferencian como individuo y ese puede ser tu real aporte a la sociedad.

Finalmente, en relación al aporte con la sociedad y volviendo un poco a The Switch ¿crees que este tipo de programas contribuye a construir una sociedad más integradora?

Yo creo que el rol de la televisión es más que nada comunicar y ya después el resto es el rol social que cada uno cumple en sus familias y en sus casas. O sea, si le muestro el programa a un viejo homofóbico no lo va a ver, entonces no sirvió de nada. Pero si en esa casa viven hijos, una mamá o una prima y lo tratan de ver entre todos y después existe una conversación y una reflexión, por ahí va el rol que tienen los medios de comunicación. No creo que un programa pueda cambiar la mentalidad de la gente, pero sí he visto que el hecho que haya existido, cambió la forma en que la gente ve este arte, porque la gente lo pudo conversar de una manera distinta y yo me doy cuenta cuando alguien me reconoce y me dice que le encantaba lo que hacía, mis canciones, pero nunca se está cuestionando que en realidad yo era un hombre que se estaba disfrazando de mujer, cosas que hace veinte años atrás hubiese sido ilegal.

 

A Yume Hime podemos encontrarla en El sueño de Yume, su propio late transmitido por Internet o en su programa Cocinando con Petra y Yume, en compañía de su amiga drag Petra Dinamarca. Ambos por su canal de YouTube, Yumethequeen. Además, constantemente realiza eventos en discotecas, participa activamente en marchas en pro de la diversidad, y en otros eventos a lo largo del país. Yume, la princesa de los sueños, no descansa en su ímpetu por dejar un mensaje sobre la importancia de lo diferente y el valor que cada individuo, desde su propia diferencia, puede aportar al mundo.

 

Foto: Yume Hime

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