Revista Intemperie

Adiós Juan Gabriel

Por: Arlette Cifuentes
juan gabriel

 

Sólo un divo podría obtener una serie producida por TNT sobre su biografía, mientras aún vivía (a pesar de no haber obtenido la audiencia esperada tanto en el canal de televisión pagada como en Chilevisión), sólo un divo podía sacar un cover de Creedence Clearwater casi como dándose un gusto, ante la mirada atónita donde todo el mundo, probablemente sabía que sería comentado diariamente por gente que si bien no compramos sus discos crecimos con sus clásicos, bailamos el Noa-noa y cantamos a todo pulmón sus canciones en un karaoke, gracias principalmente al contrato de Megavisión con Televisa durante la época noventera del Festival de Viña, en que Juan Gabriel era pan de cada día. Y cómo no, si en sus letras la emocionalidad era transmitida queramos o no. Nadie puede cantar “Querida por lo que quieras tú más ven” de manera estoica y apacible, lo que dejaba en claro que el sufrimiento Juan Gabriel se lo sabía de memoria.

Su padre encerrado en el manicomio, desde los cinco años en un hogar para niños, regresa a Juárez con su madre a los 13 para seguir conociendo la pobreza que pudieron haber determinado un destino ortodoxo y esperado tras su corta historia en este mundo, sin embargo, la música lo abrazó con su poder y su necesidad de componer y cantar le hicieron nombre por algunas ciudades, incluso dentro del presidio de 18 meses tras haber sido injustamente acusado de robo. Es este último hecho el que inicia su nueva era, su muerte y su renacimiento. Como lo había hecho hasta ahora el resiliente Alberto se transforma en Juan Gabriel y el comienzo de la conquista de los escenarios locales pronto serán continentales.

Performático y rupturista, hizo que más de alguno de nosotros se cuestionara los estereotipos de masculinidad hegemónica en nuestra infancia, pues en Juan Gabriel era un misterio aquello de la heteronorma, puede que en varias ocasiones alguien haya escuchado de la boca de una de sus más fieles fanáticas “Noo si no es colita, está casado y tiene hijos”. A esta pregunta el divo de Juárez contestó con evasivas pero reconociendo que “el arte es femenino”, o señalando, “Dicen que lo que se ve no se pregunta”. Su vida era privada y lo dejaba en claro, una cosa era ser Juan Gabriel en el escenario con una gran puesta de escena y bailes que le valieron más de una caída que sobrepasaba con gracia. Muy distinto era Alberto Aguilera, y fue de esta manera como sobrellevó la vida y sus problemas, con el corazón que tomó por sorpresa el ocaso de su existencia. Si algo nos ha dejado en claro el 2016 es que nada dura para siempre, ni siquiera Juan Gabriel.

 

Foto: telemundo.com

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