Revista Intemperie

“Cuestiono los conceptos de lo masculino y lo femenino, ¿por qué no puede existir algo que no sea ninguna de esas cosas?”: Una entrevista con Mario Álvarez

Por: Jaime Pérez Vera
mario alvarez

 

Hace unas semanas se presentó en Espacio CEAT la obra Petra: espacios domésticos de dominación, dirigida por Diego Agurto. La producción se basó en la película de Rainer Werner Fassbinder: Las amargas lágrimas de Petra von Kant (1972), para dar forma a un montaje que retoma aspectos fundamentales que convirtieron a la película en un ícono del cine lésbico. El elenco está compuesto por hombres que encarnan los personajes femeninos de la película, con un texto completamente original pensado para este montaje.

En el film, su protagonista Petra von Kant, muestra un complejo entramado de relaciones personales en las que la dominación, el deseo homoerótico, la posesión, el control, y la obsesión, son temáticas determinantes. En su momento, esta película destacó no solo por ser abiertamente lésbica, sino también por su impecable guión, fotografía y grandes actuaciones. En este sentido es recordada la actuación de Margit Carstensen como Petra, actriz que también protagonizó otras películas del mismo director.

Son justamente estas temáticas las que se rescatan en el montaje que comentamos, una obra que trabaja los conceptos de masculinidad y feminidad que sustentan el patriarcado, mediante un lenguaje escénico que rescata lo sugerente y lo erótico desde un punto de vista local, mostrando gestos y parlamentos que se alimentan de la realidad homosexual chilena.

Para saber más de la obra, conversamos con Mario Álvarez, actor que conforma el elenco y le preguntamos acerca de algunos temas contingentes que presenta el montaje.

petra

Petra es una obra que aborda varias temáticas complejas como la dominación, la obsesión, el homoerotismo, en relación a ello lo pornográfico, las complejas relaciones humanas, etc. Sin embargo, en la prensa se hizo un marcado énfasis en dos cosas: en que la obra es representada por hombres, y en el desnudo. ¿Por qué crees que el desnudo y, en específico el desnudo masculino, sigue siendo una especie de ‘provocación’ en el teatro chileno?

Estoy de acuerdo, sigue siendo un tema, un tabú, estamos muy acostumbrados a ver el cuerpo femenino desnudo, un poco por la explotación de las imágenes que ha tenido el cuerpo femenino a lo largo de las historia y no es así con el cuerpo masculino. Hay también una cosificación del cuerpo femenino, mientras que el cuerpo masculino se tiende a esconder, sobre todo dentro de lo pornográfico. Entonces no podría decir por qué sigue siendo un tema, pero el hecho es que lo es por todas estas problemáticas en las que está todo un poco revuelto.

Desde el punto de vista del actor ¿qué implicó interpretar un personaje femenino, desde la perspectiva del trabajo con ‘lo femenino’ y ‘lo masculino’, en una sociedad patriarcal estas identidades debiesen ser opuestas? 

Gesto. Creo que harta investigación de la gestualidad femenina, tratando de separarlo un poco de los prejuicios sobre qué es lo femenino, hecho que también como compañía nos cuestionamos en un momento, tratándonos de separar del taco, de la peluca, del maquillaje, porque también eso es un prejuicio en el cual tu caes al decir “todas las mujeres usan taco”, es un estereotipo, por qué si voy a representar a una mujer me tengo que pintar los labios rojos. En ese caso rescatamos los gestos, la gestualidad femenina, la energía, que también se aborda desde un personaje que tiene ciertas características. Yo fui haciendo que las características de mi personaje fueran aumentadas para ser representada por un hombre, ahí la gesticulación es bastante importante. Al mismo tiempo, cuestiono esos conceptos de masculino y femenino, ¿por qué no puede existir algo que no sea ninguna de esas cosas, como lo andrógino?

En relación a lo anterior ¿qué sentido tiene para ti el subtítulo de la obra: espacios domésticos de dominación? Considerando que ‘lo doméstico’ ha sido entendido como un espacio reservado para la mujer.

A partir de la investigación de la obra llegamos a algunas premisas, una de ellas es que el rol central de Petra, tratando de no ser subyugada a lo masculino de sus relaciones anteriores, decide tener una relación con una chica, una relación lésbica, pero en esa misma relación repite cánones de dominación que se habían dado en sus relaciones anteriores con hombres. Por ende ella en un momento trata de ser muy revolucionaria alejándose de esos cánones, pero luego la dominación patriarcal de lo masculino la vuelve a dominar y termina subyugando a Karim.

Por eso nos referimos al espacio doméstico de dominación, en el sentido de cómo esta sociedad patriarcal nos obliga a repetir ciertos cánones de pertenencia, relaciones de subyugación en la que siempre prima la dominación de otro. La dominación entre los personajes se realiza siempre en un departamento, es decir, esto se realiza en el hogar.

Te tocó un personaje fundamental para el desarrollo dramático de la obra: Karim Thim que se convierte en el objeto de deseo de Petra ¿cómo trabajaste el deseo, la provocación y el binomio dominador-dominado desde una perspectiva homoerótica?

En conjunto como colectivo trabajamos con ejercicios que explotaban esos temas, a través de ciertas posturas, que nos llevaron al BDSM o la pornografía. Hay mucho de material teórico, pero mucho también de cuestionamientos personales, cómo yo estoy dominado por la sociedad en la que vivimos, o cómo yo estoy dominando a otros. Son cuestiones que uno como intérprete los lleva de manera consciente o inconsciente a escena.

Las temáticas anteriores fueron polémicas en la Alemania de los 70. ¿Qué relación tienen con el Chile de hoy? O bien ¿qué aspectos de nuestro país tomaste como materia para tu personaje?

Para Chile que es un país muy conservador, el sexo no es algo que vivamos a diario. Porque, a diferencia de países como Brasil, donde el acercamiento al cuerpo es diferente, por factores climáticos, aquí no hay nada muy determinante que nos lleve a estar desnudos o sin ropa. Recién nos estamos cuestionando nuestra sexualidad.

Hay también en la obra pequeñas interpelaciones al público que tienen mucho que ver con el porno amateur, con Grindr y con la posibilidad que todos tenemos de grabarnos. Ahí la obra se vuelve muy cercana, porque son frases que tienen que ver con la experiencia del sexo express. Nosotros quisimos rescatar lo amateur, que gracias a las redes sociales se han vuelto de fácil acceso. Todos tenemos la posibilidad de grabarnos y estar ahí. Todas esas palabras que interpelan al público se rescatan del porno de hoy, no solo del porno gay. La proliferación de las redes sociales se ha dado en relación al sexo en general y a la necesidad de la gente de expresarse, independientemente si eres gay o heterosexual.

Finalmente ¿Por qué crees que tiene sentido montar una obra como Petra en la actualidad?

Creemos que es un tema contingente, sobre todo, lo que tiene que ver con el cuestionamiento del género y la sexualidad hoy en día. El hecho que se hable tan poco sobre otros géneros, y también el hecho de que aún estemos dominados por lo femenino y lo masculino como únicas opciones, hace necesario cuestionarse a uno mismo, cuestionarse los sistemas de dominación en el que estamos sumergidos. Para nosotros fue fundamental cuestionarnos sobre lo que está pasando hoy en día, el hecho de que aún sigan muriendo personas de la comunidad LGBT por discriminación y odio, que hayan tan pocas políticas sociales de integración: solemos ver al distinto como algo que asemejar, y no como uno de muchos distintos que puedan existir. Creo que hay mucho que hacer sobre temas de sexualidad y género en este país. Estamos en un punto donde, o nos abrimos a escuchar o discutir ciertas cosas, o bien, a enjuiciar. En ese sentido como colectivo quisimos hacer ese cuestionamiento: por ejemplo, por qué yo teniendo un cuerpo masculino no puedo representar algo femenino, sin tacos, sin peluca. Finalmente lo femenino es un concepto que tiene que ver con el patriarcado.

Por ser un tema tan contingente nos dieron ganas de hablar de ello, pero no desde un relato, sino desde un cuestionamiento más profundo.

 

Petra: espacios domésticos de dominación, se presentó durante toda su temporada con una excelente recepción por parte del público. Montajes como este plantean la posibilidad de cuestionar el rígido sistema patriarcal en el que vivimos, al mostrarnos los límites de estos conceptos, desde un ejercicio escénico que pone en tela de juicio las identidades, las sexualidades y las formas de practicarlas en la sociedad.

 

 

Foto: Tom Chenette

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