Revista Intemperie

Vuelve la excentricidad de Diane Arbus

Por: Victoria Ramírez
diane arbus

 

Monstruosos acróbatas de circo, transgéneros y nudistas. Todo tipo de personajes marginados tenían cabida para el lente de Diane Arbus. La mítica figura de esta estadounidense ha ido creciendo y así lo demuestra su nueva biografía – la segunda más extensa- “Diane Arbus: retrato de una fotógrafa” de Arthur Lubow.

Esta artista tuvo una vida controversial que la llevó al suicidio a los 40 años, luego de arrastrar una depresión durante toda su vida. Si existiera una línea de“fotógrafos malditos” probablemente encajaría allí. Lubow, periodista de The New York Times y The New Yorker, profundizó en esta edición en su vida con material inédito que no recopilaban anteriores biografías.

Arbus nació en 1923 en Nueva York en el seno de una familia judía acomodada, criándose con sirvientes y choferes. En su niñez Diane era soñadora, intensa y sexualmente precoz, lo que sería un antecedente para una vida llena de amantes. Su hermano, el poeta Howard Nemerov, fue cómplice de juegos hasta que Diane se casó con Allan Arbus a los 18 años, teniendo a dos hijas.

Fue precisamente su esposo quien la guió en el mundo de las cámaras y Arbus empezó una ascendente carrera en la fotografía de moda, apareciendo en Glamour y Vogue. Todo eso hasta que se cansó de la superficialidad de las revistas y se obsesionó por la marginalidad y quiénes la habitaban. Este es el punto de quiebre que marca el inicio de su carrera planteando conflictos contingentes hasta el día de hoy.

Comenzó a retratar estrafalarios personajes de circo desde una mirada aguda que cuestionaba lo monstruoso. El talento de Arbus se evidencia en fotografiar lo diferente, no dentro de la lógica de la sociedad del espectáculo, sino más bien como una realidad inquietante. Arbus evitaba la lástima y por el contrario realzó un halo de dignidad en sus personajes. Más de alguna vez sugirió que se identificaba con ellos: “Saben que nada peor o nada más aterrador puede pasarles, así que no tienen que ir por la vida temiendo lo que va a suceder, ya todo sucedió”, explicaba.

Al igual que muchos artistas, Arbus encontró la fama luego de la muerte. Una investigación de de su obra en 1972 es hoy uno de los libros de fotografía más vendidos de todos los tiempos. Aquí cabe hacerse la pregunta ¿por qué conmueve su trabajo? para mí la respuesta está en la sensación de “mutua seducción” que sentía Arbus por sus personajes cuando sacaba fotos. Lo que me parece más interesante de sus fotografías es que obligan a la siguiente reflexión: ¿cómo observo al otro y cómo me observa a mí?, el sufrimiento de ser diferente es algo que todos podemos compartir. Creo que en ese momento puede vivirse realmente la mutua seducción. Acaso como la fotografía misma, que apenas dura unos segundos.

 

Foto:

Deje su mensaje

Debes estarsuscrito para enviar un comentario.