Revista Intemperie

Publicidad y sexualización de los adolescentes

Por: Revista Intemperie
jack wills

 

La sexualización o hiper-sexualización (¿cuál es el límite?) es una de las herramientas preferidas de la publicidad para llamar la atención, pero nuestra cultura ha decidido que, cuando está dirigida a adolescentes, corresponde aplicar restricciones. Es lo que ocurrió en Inglaterra con el aviso de la marca de moda Jack Wills, en la que aparecen adolescentes en ropa interior bebiendo y disfrutando de una fiesta, el cual fue simplemente prohibido por la Advertising Standars Authority (ASA) del Reino Unido.

Las críticas comenzaron cuando ASA recibió una queja de un padre preocupado que creía que las imágenes no debían ser incluidas en el catálogo de primavera. La razón: sería visto por adolescentes y no lo consideraba apropiado. En este panorama, Jack Wills se defendió diciendo que sus productos eran para universitarios y que las imágenes “no alentaban a la actividad sexual en menores de edad”. Explicó también que las fotografías no contenían ningún desnudo ni transparencia. Las razones no fueron convincentes y la ASA finalmente prohibió dos páginas del catálogo argumentando que el anuncio era “irresponsable”, y se le pidió a la marca que para futuras campañas no usara texto e imágenes inapropiadas.

Todo esto nos hace preguntarnos cuál es el límite entre la publicidad sexualizada para adultos y para adolescentes. No es novedad para nadie que el mundo publicitario ha estado ligado históricamente al erotismo como estrategia de marketing. Sin ir más lejos, en nuestro país la compañía WOM tuvo un lanzamiento que no pasó indiferente al presentar publicidad sexista y caricaturezca de hombres y mujeres. Esto hizo que el año pasado se ganara la crítica del Consejo de Autorregulación y Ética publicitaria (Conar), quienes declararon que la campaña tenía un trato denigratorio hacia la mujer.

En las gigantografías de WOM se jugaba con la imagen de una mujer insinuante y sexualizada, aunque no tuviese relación con el producto de la compañía. El ambiente que proponían mezclaba noche, mujeres en situaciones eróticas con otras mujeres y hombres observando. Para Conar el mayor conflicto no era la sexualización de la mujer, sino el horario y el soporte al que menores de edad quedaban expuestos.

hervi

La controvertida sexualización de los adolescentes saltó también a la palestra hace unos meses a propósito de una viñeta humorística de Hervi, publicada en La Tercera, en la que dos hombres ejecutivos comentaban su distracción al ver dos secundarias caminando en jumper. Se acusó al dibujante de promover y naturalizar el acoso a menores, en un año sensible en el que se ha intentado crear consciencia sobre el acoso callejero, y alta tasa de femicidios nubla trágicamente los noticiaros con demasiada frecuencia.

En Intemperie también sufrimos una polémica similar, a propósito de nuestro Concurso de Crónica Erótica (dirigido a todo público, incluidos adolescentes). Aunque se nos acusó de promover la sexualización de los adolescentes, en aquella oportunidad defendimos la posibilidad de los adolescentes de participar con crónicas que abordaran una dimensión erótica de la experiencia.

Más preocupante nos parece la utilización marketera de la sexualidad, especialmente si está enfocada en menores de edad, pero los límites son difíciles de definir. Llevándolo a nuestro territorio, la agresividad de las campañas de WOM, el humor tipo Hervi y titulares inadecuados en diarios de circulación nacional deben ser vistos con preocupación porque determinan los hábitos de consumo y pueden reproducir dinámicas violentas. No se trata solo de rechazar publicidad porque aparezcan adolescentes hipersexualizados, sino de revisar qué tipo de publicidad nos interesa y cuáles estereotipos ya es hora de que se extingan.

 

Foto: publicidad Jack Wills / Hervi / latercera.com

 

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