Revista Intemperie

GIRLS: Crecer

Por: Arlette Cifuentes
girls

 

Sabemos hace un rato que tener 25 ya no es lo mismo que antes, ese dicho de “los 25 son los nuevos 15” cada vez toma más sentido. Algo así es lo que Lenna Dunham y compañía van demostrando en la serie de HBO que ya lleva 5 temporadas y que está ad portas de la última que definirá todo.

El personaje principal es Hannah, caracterizada por la misma guionista, productora y a ratos directora Lenna Dunham, quien vemos su viaje post universidad hacia la adultez, un mundo lleno de decisiones, de intentos y de fracasos, sobre todo fracasos. Si bien la realidad neoyorquina es muy ajena a la santiaguina, no deja de tener ciertos rasgos que los nuevos “adultos jóvenes” enfrentamos y lo digo patudamente, pues yo a mis 27 años estoy aún lejos de vivir en un departamento en la zona cool de la ciudad con mi mejor amigo gay o mi novio de temporada, pero aquella sensación de salir de la universidad y quedar con la sensación de ¿y ahora qué? No es tan distante, claro que los personajes no se enfrentan con créditos universitarios y la imposibilidad de arrendar porque no cumples con los papeles o porque sencillamente no te alcanza.

Esta deriva viene con las expectativas de cumplir tus metas, además de cumplir con la presión social de constituirte como un ser autónomo. En Girls podemos observar como en realidad los planes no son fijos, único e inamovibles. Podemos observar como los sueños se rompen de frentón, como aquello por lo que luchaste tanto tal vez no era lo que realmente necesitabas o querías, lidiamos con la capacidad de amar sin tapujos y con toda la aceptación del planeta, pero evidenciando nuestra falta de afecto propio y como esto repercute en las relaciones interpersonales, algo así como la evolución-involución de Hannah y Adam (Adam Levine). Vemos como las amigas de la vida no tienen porqué ser incondicionales en la relación de Hannah, Jessa, Shosh y Marnie, como las personas van y vienen, pero algo nos dejan o al menos, algo aprendemos de ella. Asumimos la historia familiar como algo que incide en nuestra existencia y pese a que muchas veces queramos renegarla, sale a flote en esos momentos en que nuestra sombra quiere apropiarse de nuestra luz, aunque tu padre haya asumido ser gay y aún así quieren continuar con su matrimonio, a pesar de que tu madre sea una controladora o incluso, aunque tu madre sea borracha inexistente en tu vida.

Los berrinches ya no son lo mismo, vemos cómo armar un escándalo cuando hieren nuestro ego ya no es viable, incluso es estúpido. Tanto que ya no odias a tu mejor amiga por empezar una relación el amor de tu vida, te duele, pero lo aceptas, no luchas con ello. Lenna es capaz de mostrar a través de cinco temporadas situaciones que, sin querer, han hecho ruido en mi vida diaria, como el ímpetu, las ganas, la garra, las depresiones, decepciones, esperanzas, las risas y la tranquilidad de ser y querer ser una misma, y el dar espacio a la espontaneidad de la vida que destruye y construye planes día a día.

En la última escena del último capítulo de la última temporada, Hannah aparece corriendo por Nueva York con una sonrisa en la cara, sabemos que inicia un nuevo viaje y este viaje parece más prometedor que el de la primera temporada, un viaje en el que al fin quizás encuentre aquello que está buscando, así como muchas de nosotras y muchos de nosotros andamos buscando sin tener aún la claridad que se espera a esta edad.

 

Foto: HBO

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