Revista Intemperie

La chica danesa: La delicadeza del querer ser

Por: Arlette Cifuentes
the danish girl

 

A Eddie Redmayne no le bastó con sorprendernos con su camaleónica representación de Stephen Hawking en la Teoría del todo (2014). En esta ocasión junto a Alice Vikander, la actriz recientemente ganadora de un Oscar por su papel de Gerda Wegener, y el director ya conocido por El discurso del rey (2010) y Les Miserables (2012), Tom Hooper, presentan al público una sinfonía sobre la lucha del querer ser, de redescubrir y deconstruir nuestra imagen según los parámetros sociales y sobre todo culturales.

La pieza cinematográfica basada en la vida de Einar Wegener, uno de los primeros hombres en el mundo que logró realizarse una cirugía de cambio de sexo, indaga no sólo en el sentir y vivir del protagonista de esta historia, sino que además es capaz de incitar la empatía hacia quien lo acompaña, su esposa, dándonos una muestra de lo que nosotros como humanos podríamos entender por amor incondicional.

Lili aparece en Einar como un juego, casi por casualidad, pero es precisamente este juego el que encarna y muestra el placer escondido en aquellas escenas en que él disfruta el roce de la seda de los vestidos o la suavidad de las medias en su piel, conoce la verdadera comodidad de ser y al mismo tiempo la prohibición de la misma. Greta se presenta ante él como su compañera de vida, el concepto de matrimonio muta a un nuevo sentido probablemente desconocido para una sociedad europea con un margen victoriano en cuanto al decir y hacer de los cuerpos. Ella sufre al ver la infelicidad en los ojos de quien tiene el título de esposo, siente el dolor en su piel cada vez que Einar se despide poco a poco para darle espacio a Lili en el mundo, pero es capaz de aceptarlo y de ayudarlo a concretar su sueño.

La temática de género no nos es ajena en estos tiempos, ni tampoco es motivo de escándalo a estas alturas, pero el fin que cumple la obra cinematográfica de Hooper no es sólo sensibilizarnos y adentrarnos en el sentir del otro, tomando este término como el otro en sí, sino que además es capaz de interpelar nuestra conciencia normada por los cánones culturales heredados en la historia. Porque si bien somos capaces de hablar de diversidad, todavía somos capaces de visualizar procedimientos higienistas aplicados a principios del siglo XX como la patologización de conductas sexuales que no ingresaran en el molde heteronormativo que hay en nuestra cabeza que causan fenómenos como la llamada “caza de hombres” que podemos constatar incluso en el emblemático caso de Daniel Zamudio. Hooper nos muestra a través de la actuación de Redmayne y Vikander el quiebre de los parámetros de la normalidad, en el que el otro no tiene a quién recurrir para buscar consuelo. Parafraseando un texto sobre la muerte de un transgénero en Argentina: El negro, puede llegar a la casa y buscar comprensión en su padre negro, pero el transgénero no llega a la casa ni puede buscar consuelo mediato en su padre.

 

Foto: The Danish Girl (fotograma) Tom Hooper, 2015.

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