Revista Intemperie

¿Qué hay de nuevo en Mega?

Por: Arlette Cifuentes
pobre gallo

 

La nueva teleserie titulada “Pobre Gallo” del canal privado ha generado buenas rentas, superando incluso a la polémica “Veinteañero a los cuarenta”, que parecía que incluso, con la noticia del guion robado obtendría más atención por parte del público. La pregunta va dirigida a ¿por qué le va bien a las producciones de Mega? Si bien posee entre sus filas a María Eugenia Reconret, conocida por sus éxitos en TVN, la trama no se desentiende de las anteriores, y al igual que sus predecesoras está llena de lugares comunes, tal como señaló Alvaro Bisama en La Tercera hace unos días atrás.

Pero en sí ¿debemos sorprendernos de esto? El canal de Vicuña Mackenna lleva años desarrollando una editorial conservadora, con un humor muy de los años ochenta, llena de estereotipos, de ridiculización de minorías y de una simplificación de conflictos sociales, donde reina la teatralización y vulgarización de sus contenidos, dejando de lado la intención real de comunicar. Pese a esto, su éxito constante y palpable nos debería hacer reflexionar sobre las razones detrás de la continuidad en el tiempo de programas como Morandé con Compañía, y por qué una sociedad que pareciese estar construyendo mayores reflexiones éticas sigue consumiendo una parrilla programática tan básica y primitiva.

Una de las razones que se podrían señalar, es que la opción de Mega por una estructura determinada de valores conservadores, le permite posicionarse por sobre los demás que están intentando buscar y construir nuevas pautas de conducta para la sociedad que se está construyendo. Mega apunta a la identificación inmediata, utiliza recursos ya conocidos, pues sabe de la existencia de una audiencia que añora cuando todo estaba ordenado, los roles eran claros al igual que las teleseries turcas, el humor era simple como el de Detrás del muro, que trae recuerdos de lo que alguna vez fue el Jappening con Já, los personajes televisivos son cercanos como los de Mucho Gusto, donde podemos escuchar más de una intimidad a la hora del desayuno de la vida de Luchito Jara, la Kathy y la Patty, que pese a su historial pinochetista igual es simpática la señora con las tallas que tira. El canal está enfocado hacia un sector de la sociedad que no parece haber cambiado en las últimas décadas, y que no parece tener mucha diferencia con el suplemento de La Cuarta.

Así, Mega (ex Megavisión, “mucho que ver”), ha sabido apoderarse del terreno que muchos abandonaron, en un país en el que los valores disgregados del neoliberalismo causan nostalgia. Aquí se encuentran aquellos que antes sabían que la mujer debía quedarse en la casa, que se ríen del borracho, del pobre, del homosexual (del otro “en sí”) y que encuentran disfrute en la violencia simbólica y la sobresexualización degradante, a través de la modelo exuberante y en el chiste de doble sentido, es decir, todo lo que hoy en día está sometido a juicio o a análisis.

Quienes no quieren cambiar tienen donde consumir televisión y al parecer, no son pocos.

 

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