Revista Intemperie

Sobre Albinoni, de Alejandro Cabrera

Por: Nicolás Poblete
albinoni

 

Albinoni, de Alejandro Cabrera, es un curioso relato que consigue mezclar melancolía y humor en un contexto marginal donde, de modo sugerente, se resalta una pobreza que jamás se supera, pero que se lleva con ingenio y solidaridad. Sus personajes se ganan la vida haciendo malabarismo en las calles o intentando, más que saltar a la fama, conseguir algunos pesos elaborando una película porno. En ese contexto aparece la protagonista, una cincuentona quien, crucialmente, es profesora.

La profesora lleva en su bolso una botella de pisco y una cuerda, y sus ojos buscan, desde el taxi, el árbol preciso para su empresa. Finalmente encuentra su sitio y su árbol: un nogal. Pero, como en una comedia de equivocaciones, los residentes de la vivienda donde se halla el árbol, la reciben convencidos de que ella ha acudido al llamado de un “castin”. Ahí, se entera de su rol, que toma sin remilgos, aprovechando de corregir un sinfín de faltas de ortografías, tanto en el guión de la película, como en el letrero de la morada, que ofrece “RRIPIO y GRABILLA”, en un gesto último de docencia.

La totalidad del relato puede verse como el rito final antes de su muerte voluntaria, pues (¡spoiler!), de modo muy ingenioso y terminando de dibujar un círculo narrativo, la profesora consigue su propósito, pero antes, no solo se sumerge en la escenificación de la película (que revela detalles burdos y a la vez hermosos, como las marcas en forma de luna en el pene del albino que se proyectan como comparaciones a las etapas de la luna en el cielo), sino que hace las paces con su madre demente en un asilo, y se enviste de una involuntaria aura zen, viviendo el aquí y el ahora, participando de los rituales alimenticios diarios, donde esta improvisada familia comparte salchichas con puré, tortilla con arroz, a la vez que se hace cargo de rescatar un zorzal herido, herencia de la madre, y de atestiguar otra masacre de uno de los miembros de este grupo de apoyo.

Es notable que en tan breve relato se puedan cursar tantas sugerencias y temáticas que se podrían explotar en una narración más extensa (la pobreza, la precariedad en la que viven los profesores, las instituciones para adultos mayores, el erotismo y su explotación mercantil como ocurrencia desesperada, la idea del incesto) especialmente si consideramos que la narración surgió como un concurso (“Mi gran novela Non Stop”, una experiencia que exige crear un texto en 24 horas).

 

Albinoni

Alejandro Cabrera
Editorial Estudio Panal, Santiago, 2015

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