Revista Intemperie

El amor en los tiempos del Tinder

Por: Joaquín Martínez
tinder

 

Después de dos intentos fallidos, decidí darle (y darme) una nueva oportunidad a vivir el amor en los tiempos del Tinder. Quería conocer chicas, por supuesto, y aunque no creo parecerme a David Beckham, mi experiencia me ha dicho que soy más parecido al concepto de belleza masculina de esta época que a su opuesto, del que todos queremos escapar. Cuando hablaba de Tinder, amigas y amigos aseguraron conocer a alguien que decía que tiraba mucho gracias a él. ¿Cómo lo hacen?, les preguntaba. También quería llegar a ese punto, ser el experto Casanova del Tinder. “No sé, pero lo hacen”. Un amigo, una vez, me dijo: las minas que están en Tinder están regaladas. Él, eso sí, está pololeando, pero en su época de soltero, aseguró, se acostó con muchas. Así que elegí algunas fotos de perfil de mi Facebook (las que consideré que me favorecían, obvio, pero que no fueran muy ajenas a mi realidad física), me mentalicé para tener paciencia y a aprender a manejar la frustración que me había llevado a borrar la aplicación ya dos veces, y me lancé a explorar el catálogo que Tinder me sugería.

Hubo varios cambios desde la última vez que lo había usado. Como que, por coincidencias en gustos y otras cosas de Facebook, Tinder me sugeriría opciones de chicas con las que era probable que nos gustáramos. Porque esa es la finalidad de la aplicación, ¿no? Contactar a chicos y chicas que se “gusten”. Un par de días después, ya tenía algunos “matches” y podía iniciar conversaciones. Todo bien, estaba teniendo éxito antes de lo esperado, cuando me topé con el primer obstáculo: al parecer el típico “Hola, cómo estás?” es la forma menos atractiva para iniciar una conversación. Al menos eso leí en algunos de los verdaderos “manuales” de comportamiento para tener éxito en Tinder. Eso de que el amor es una cosa mágica, donde dos personas se atraen por sus características personales y su visión de mundo, es algo de Disney. Ahora, para tener éxito en el amor en los tiempos del Tinder hay una fórmula, un manual de comportamiento, a cual hay que adaptar a la personalidad propia.

Empecé a hacerlo: cambié el “Hola, cómo estás?” por un “Hola…” y una historia divertida que me hubiera pasado ese día, del tipo “Hola… sabes que venía para mi casa y cuando entré, se largó a llover con todo. Me salvé justo de mojarme!”. Afortunadamente para mí, -y tristemente para los que aún creen en el amor de Disney-, empecé a tener conversaciones mucho más fluidas, e incluso llegué a salir con algunas chicas, a pesar de que muchas de ellas aseguraron no estar de acuerdo con el tipo de amor en los tiempos de Tínder.

“¿Entonces por qué tienes Tinder?”. Esa era la pregunta que siempre hacía cuando ya notaba que la chica que estaba conmigo se sentía en confianza. “No sé”. “Una amiga me lo bajó”. “Quiero cachar qué onda”. “Quiero conocer gente nueva”.

Quiero conocer gente nueva. En el espacio para autodescripción que ofrece Tinder, muchas chicas ponen “Solo amigos”, “Buscando amigos para pasar un buen rato”, “Si quieres solo una noche, desliza a la izquierda” (para descartar). O la frase clásica, que significa todo y nada a la vez: “Enamorada de la vida”. “Disfruto las cosas pequeñas de la vida”. Y fotos de viajes al Primer Mundo como Europa o Estados Unidos, y a otros lugares de moda del Tercer Mundo como Machu Picchu o el sudeste asiático. Íconos de valor simbólico de nuestra época, en la que el turismo parece ser un instrumento de diferenciación social.

Para el amor en los tiempos del Tinder es un valor agregado, aunque al final todos vayamos a los mismos lugares. Ahora, el Tinder también te dice dónde estudió y dónde trabaja la persona que te sugiere. En el amor en los tiempos del Tinder, el currículum está a disposición, y con varias fotos.

Otra respuesta que escuché varias veces: “Igual creo que lo voy a borrar pronto, hay muchos imbéciles”.

-¿Cómo es eso?

-Sí, puros musculines, o locos que te hablan todo el rato, o te hablan puras hueás, o que te dicen a la primera que quieren sexo

El amor en los tiempos del Tinder recuerda el clásico ochentero de Virus: un amor descartable”. Muchas veces, chicas cancelaron matches conmigo, pero también yo lo hice. Muchas veces, chicas dejaron de hablarme, o nunca respondieron mis mensajes. Pero yo también lo hice. Un par de veces, chicas con las que me junté y con las que me besé y con las que me acosté, no me hablaron nunca más. Pero yo también lo hice. Amor descartable, sin compromisos, así vamos con el amor en los tiempos del Tinder, a pesar de que muchos seguimos soñando con gustarle a alguien de su catálogo, salir y enamorarnos, aunque nos dé vergüenza.

Estuve saliendo, lo que significa más de una vez y por un periodo de tiempo mayor a un mes, con una gringa que conocí por Tinder. En una de esas salidas, alguien nos preguntó “¿cómo se conocieron?”. El silencio duró unos segundos, y yo improvisé una historia paralela que fue aprobada. Creíble o no, ninguno de los dos quiso reconocer que nos habíamos conocido gracias a Tinder, aunque ahí estábamos.

Para el amor en los tiempos del Tinder, hay que omitir el papel que jugó el Tinder en la relación.

Y de repente, nos fuimos dejando de hablar gradualmente, hasta que perdimos el contacto. A veces pienso que quizás todo empezó a caer cuando le dije “me gusta estar contigo”, aunque luego descarto la idea porque la verdad es que a mí tampoco me dieron ganas de seguir viéndola. De todas formas, me ronda el fantasma. ¿Qué quise decirle con eso?

Quizás en el amor en los tiempos del Tinder, uno no debe decir lo que siente porque se corre el riesgo de que todo se vaya al carajo. “Quiero estar libre, para un nuevo amor”, dice Virus.

Este es el amor en los tiempos del Tinder. Quizás haya algunos Casanova que van follisqueando con cada chica que les da like, o quizás les gustaría y se lo inventan, total es incomprobable. Yo he perdido las ganas de inventar una historia para iniciar una conversación y ser “más divertido” que toda la competencia que hay. Porque si muchas veces he tenido matches con chicas de las que ni me acuerdo cuando les di like, a las chicas guapas eso les debe pasar todos los días. El amor en los tiempos del Tinder se ofrece por un catálogo infinito, o al menos su finitud es muy distante.

Y la verdad, es que no sigue habiendo nada igual a estar en un bar y darte cuenta de que la chica que viste apenas entraste y que es muy guapa, te está mirando. Y ahora lo vuelve a hacer.

Aunque a veces, de todas formas, vuelvo a revisar el catálogo. En una de esas…

 

 

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Foto: Tinder

 

 

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