Revista Intemperie

Celia en Canal 13: La negra tenía tumbao; la serie es torpe y tiesa

Por: Juan José Solís
celia

 

La primera reina del Festival de Viña del Mar del milenio. La que nos recordaba que la vida es un carnaval y que las penas se van bailando. Quizás sean estos los dos hitos recientes que traen a la memoria de la audiencia nacional la figura de Celia Cruz, antes de la teleserie que ficcionaliza su vida y que está siendo emitida desde hace un mes por las pantallas de canal 13.

Resulta interesante señalar que en la batalla de las teleseries nocturnas de procedencia extranjera, solo canal 13 ha ofrecido algún tipo de competencia al amplio cartel de sucesivos éxitos que ostenta Mega en el horario prime. La estrategia, sin embargo, no ha sido del todo novedosa: en una suerte de réplica del éxito de Mega, el 13 adquiere los derechos de difusión de la también turca telenovela El sultán que tiene como plusvalor y estrategia de enganche en el papel protagónico a Halit Ergenç, más conocido como Onur Aksal, en la telenovela “Las mil y una noches”.

En este caso, canal 13 pretende relevar con son, guarachas y mambos, los violines turcos, postulándose como una apuesta de refresco sonoro y visual, maquillando las pieles de sus protagonistas con los tonos afrodescendientes latinos.

La serie Celia, producción de Fox Telecolombia para RCN Televisión, es una telenovela que se cuelga del éxito comercial de Cruz en el continente americano dado el amplio e interesante mercado que este implica para la internacionalización de sus productos. La razón es sencilla: la misma RCN televisión ya había adquirido pleno éxito local mediante la transmisión de la serie de ficción basada en la vida del connotado vallenato-star Diomedes Díaz, intérprete que no solo cuajó en su vida sucesos musicales sino también riñas y rencillas con la ley, situaciones que lo convertían en un atractivo personaje para llevar a la pantalla chica.

El atractivo de Celia, en cambio, estará dado por el recurrente tópico de la superación de las adversidades tanto sociales, económicas y sexuales respecto de los roles de la mujer, en una sociedad tradicional. Todo aparece instalado desde ya, no solo porque podemos seguir la biografía de la artista, sino, simplemente, porque la previsibilidad del formato nos permite anticiparnos a lo que va a pasar en ella: esta suerte de patito feo, lleno de gracia y encanto, se sobrepone a un padre controlador y machista; a una hermana envidiosa y liberada en amores; a la pobreza y humildad de su origen, para instalarse, luego, como la voz femenina principal en la orquesta más famosa del momento en Cuba, la sonora Matancera. No conforme con eso, en cuestión de cuatro capítulos, robará el corazón al segundo trompeta de la orquesta, Pedro Knight, mujeriego empedernido, al punto de convertirse en amantes y colaboradores musicales para el resto de su vida.

El happy end conocido desde antes de que la serie inicie y corroborado antes del quinto capítulo, tiene como principal acierto la ambientación, caracterización y musicalización. Rodada en Cartagena de Indias y Bogotá, la producción deja en claro por dónde pasarán los puntos altos de esta historia, otorgando mayor presencia y relevancia a los vestuaristas, montajistas y sonidistas que a los mismos actores, quienes, a pesar de la debilidad de la historia, adquirieron el acento cubano de la época, impostando de manera seria y profesional los embates de un relato poco impactante. Lo que también podría considerarse un acierto en la teleserie es la alternación de las mínimas situaciones conflictivas de la trama con las presentaciones de la Sonora Matancera, volviéndolo un musical de playbacks en donde se logra apreciar las dimensiones de las grandes orquestas caribeñas durante la década de los 40 y 50.

En definitiva, Celia es una historia cantada hace rato y que se reintenta contar. La diferencia es que del talento superlativo de Celia Cruz se levanta un relato sin grandes aspavientos, cuyo propósito es instalar en el mercado americano una superproducción televisiva plana, predecible y recurrente en los lugares de siempre: el amor y la lucha contra la adversidad. El formato de la teleserie está más próximo a series menores de la tv gringa como Glee, o a un reality de cantantes que se sobreponen a sus limitaciones, más que a un drama o melodrama que pudiese repercutir entre la audiencia. La negra tenía tumbao y no caminaba de lao. La serie es bien tiesa y torpe y se mueve de un lado a otro volviendo siempre al mismo punto. Esperemos que los próximos capítulos nos den algo más de lo ya visto, previsto, sabido y anticipado.

 

Tesis: Celia es una serie poco original que pretende la internacionalización del éxito obtenido en Colombia por la telenovela dedicada a Diomedes Díaz, tomando como ancla la figura de la “reina de la guaracha”. La serie consiste en presentar el éxito, a pesar de las dificultades familiares, sociales y sexistas de la época en donde Celia Cruz adquiere su posición como referente de la música tropical en Latinoamérica.

 

Foto: 13.cl

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