Revista Intemperie

Camilo Marks entra en la polémica sobre la crítica literaria

Por: Revista Intemperie
camilo marks

 

En un extenso artículo publicado ayer en Paniko, Camilo Marks, crítico literario de destacada trayectoria, entró en la “polémica” (si cabe llamarla así), sobre la crítica literaria nacional, tema que, cada tanto, remece el debate cultural chileno.

Marks comienza por explicitar su reticencia a participar en este debate, aduciendo la escasa importancia que reviste, y la mala opinión que le merece la prensa criolla, dos razones que, hay que decirlo, parecen tener sus fundamentos. Finalmente justifica su decisión de intervenir, a raíz de la petición personal de un ex alumno, y el hecho que Paniko sea una excepción de seriedad, en la mediocridad pavorosa de los medios on line (no lo tomamos personal en Intemperie).

El crítico parte por estatuir sus credenciales, ciertamente extensas, en el ámbito de la crítica nacional, con treinta años de ejercicio semanal, además de la publicación de numerosos libros críticos, sobre literatura nacional y de diversas tradiciones, y también clásicos.

Luego procede a sacar a la palestra a tres escritores nacionales que han participado en esta polémica, que al parecer partió (no lo tenemos tan claro), a raíz de una crítica negativa que hizo Patricia Espinosa sobre la obra No ficción, de Alberto Fuguet. Por qué una crítica negativa a un libro de un autor tan conocido como Fuguet pudiera desatar una polémica, es un misterio para nosotros (vea aquí la crítica que publicamos sobre el mismo libro).

Como sea, Marks lamenta el quejumbreo excesivo y descalificatorio de estos escritores, y luego reserva palabras para cada uno de ellos. De Claudia Apablaza, a quien dice apreciar, denuncia que lo acusa falsamente de “escribir poco”. A Gonzalo León lo despacha en pocas líneas para decir que es la primera vez que lo lee, al tiempo que reprocha un escrito narcisista, más preocupado de las anécdotas personales que de las ideas (una costumbre que, efectivamente, parece haberse puesto de moda en el articulismo criollo, sino regional, en el último tiempo).

La mayor parte de sus dardos los reserva Marks para Diego Zúñiga, de quien reporta un escrito “desarticulado, confuso, mal escrito y peor concebido”, para luego de recordar la necesidad de “editar y corregir muchísimo” un cuento inédito que recibió de este autor para una antología (lo que nos parece un exceso, un editor no debería permitirse estos deslices, ni aún en el contexto de una polémica como esta).

A continuación acusa a Zúñiga de autoreferencia, tendencia a citar nombres sin fundamento, idealización de la crítica literaria argentina (que según Marks es simplemente una “sociedad de halagos mutuos”), y nostalgia de críticos académicos (que según Marks sí han tenido espacio en los medios, aunque sin gran resonancia, lo que parece verosímil).

Luego pasa al tema de fondo para rechazar categóricamente el intento que percibe en estos tres autores de negar el derecho a un crítico –en este caso a Patricia Espinosa, pero también a cualquier otro–, de emitir una opinión fundamentada sobre una obra literaria, sea ésta positiva o negativa, acusando aquí rasgos inquisitoriales, propios de la egolatría de los escritores.

En este punto, nos parece que Marks indudablemente tiene razón. No se puede desautorizar a un crítico justamente por emitir un juicio crítico. Tampoco se puede desautorizar la crítica literaria en general, con el pretexto de que todo tiene que ser “palmaditas en la espalda”.  Esa utopía que parecen imaginar algunos, sería funesta para el ámbito literario del país.

Hace unos años, a propósito de una polémica semejante, publicamos cuatro opiniones sobre la crítica literaria nacional (aquí). Como medio pensamos que estas polémicas, para ser fructíferas, deben desarrollarse sin descalificaciones personales y, sobre todo, con argumentos y fundamentaciones sobre los criterios, discursos y cánones de la crítica literaria actual, los que imperan y los que faltan.

De eso, lamentablemente, nos parece que ha habido poco hasta ahora. Como medio, quedamos atento a recibir opiniones sobre este tema.

 

Foto: hysteria.cl

 

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