Revista Intemperie

Cristo y el capitalismo (sobre lo último de Juan Radrigán)

Por: Federico Zurita Hecht
Fieramente humano

Federico Zurita analiza “Fieramente humano”, obra que recluye la figura de Cristo en un psiquiátrico, para superponer una mirada marxista a los emblemas del discurso religioso

 

Juan Radrigán es considerado uno de los autores dramáticos más importantes de Chile. En su larga carrera, con más de treinta obras, se ha preocupado de dar forma a representaciones del mundo social que, como comunidad nacional, hemos habitado en los últimos cuarenta años, formulando juicios fundamentalmente sobre la injusta organización vertical que ha sido parte de esta etapa de la historia del país.

Muchas de sus obras han sostenido su construcción discursiva en motivos bíblicos. Ejemplos de esto son algunos estrenos realizados en 2015, como El Príncipe desolado bajo la dirección de Alejandro Quintana, e Informe para nadie con dirección de Andrés Céspedes, ambas presentadas en Matucana 100. En estos casos, lo bíblico no se formula para evangelizar ni para discutir sobre religión. Su presencia, más bien, resulta utilitaria para discutir temas bien terrenales, como la conformación de las sociedades y la articulación del poder que las regula.

En una dirección discursiva semejante, nuevamente en Matucana 100 (asunto que de algún modo permite evidenciar una tendencia o poética específica en la selección de las obras de este espacio), se está presentando la obra Fieramente humana que, esta vez, además de haber sido escrita por Radrigán, cuenta con su propia dirección.

En Fieramente humano, la acción transcurre en un hospital psiquiátrico. Este es el lugar apropiado que la estrategia dramática escoge, para dar forma a la alegoría que la articula. Concretada la desacralización de los motivos bíblicos, esta alegoría no busca guiar al espectador hacia la formulación de sentidos morales que propicien su salvación espiritual, sino más bien traicionar la raíz litúrgica de esta herramienta representacional, y ofrecer reflexiones en torno al mundo terrenal. Así, entre los pacientes del hospital psiquiátrico se encuentra Cristo, y el pueblo que va a contemplar su crucifixión de insania mental.

Como consecuencia de esta alegoría, que reemplaza la construcción de una vía a la salvación espiritual por la necesidad de buscar la salvación frente a la brutalidad del sistema capitalista, el sacrificio al que Dios conduce a su hijo se formula como inútil. En este proceso, los pecados morales se presentan como absurdos en comparación con el más significativo de los pecados, el del acaparamiento de la riqueza por parte de unos pocos. El espacio de la locura se vuelve fundamental para la conformación de esta alegoría, pues, pese a que los locos se presentan como adorables al interactuar y participar de ritos que incluyen música, canto y danza, son también los responsables de que el sacrificio de Cristo se concrete.

Algunos elementos externos a la acción dramática contribuyen a dar forma a esta construcción discursiva. El título de la obra, por ejemplo, insinúa la condición humana (y feroz) de los participantes del conflicto y descarta la conformación de una dimensión mítica en la formulación de los discursos. Así, en su desacralización, Fieramente humano es una alegoría humanista.

Fieramente humano (ya se ha dicho) es una profanación y es humanista, pero también es marxista en tanto busca la concreción de efectos materiales de sus discursos a partir de consideraciones históricas.

 

Fieramente humano

Autor y Director: Juan Radrigán
Elenco: Renzo Oviedo, Víctor Faúndez, Leonardo Santana, Leonora Hidalgo, Ximena Morales
Músico en escena: César Pacheco

Matucana 100
Teatro Principal
Del 15 de octubre al 1 de noviembre
Jueves a Sábado 20:30 hrs. Domingo 19:30 hrs.

Foto: atrápalo.cl

 

Nota de Edición: El 28 de Octubre, este artículo fue editado, corrigiendo una información errónea que señalaba que los actores del elenco eran aficionados.

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