Revista Intemperie

Del glam al rock: imágenes de masculinidad

Por: Arlette Cifuentes
FOR SUNDAY PULSE   David Bowie live at Hammersmith Odeon on Ziggy Stardust tour.

 

El estereotipo del clásico front band en el rock desde sus inicios ha sido liderado por la imagen de un hombre, joven, sensual, rebelde, quien además posee un gran éxito entre las féminas. Cuando pensamos en rock se nos viene a la cabeza íconos como Jimi Morrison, Elvis Presley, Johnny Cash o Jimmy Hendrix entre otros. Aquellos sudorosos cuerpos que dejaban una ola de virilidad, deseados entre las groupies que sólo ansiaban pasar una noche con aquél individuo talentoso que hace dos minutos había arrasado en el escenario. Sin embargo, esta figura tan fija en la memoria colectiva -incluso hasta nuestros días- ha obviado la inserción de otras figuras que vendrían a romper ella, con esta estructura de género tan masculinizada.

Es en los 70 donde irrumpe un nuevo estilo en la escena musical del rock comandada por la banda T. Rex e iconizada en el cantante David Bowie; el glam rock. Su nombre surge durante esta época (1970-1974), donde hubo una gran liberación sexual y la moda andrógina y travestida se impuso ante la estética del rudo macho rockero, recogiendo de alguna forma la tradición del transgénero, que había estado en los escenarios de los cabarets y burdeles por años, siendo sinónimo de vida clandestina, pecaminosa, de esa vida que no todos se atrevían asumir, y que subsistía ocultada bajo la bohemia.

El glam proviene de la palabra “glamour” que hace referencia al exceso de “glitter”, visualizado en las vestimentas exageradas de las bandas, con la idea –explícita o no–, de rebelarse contra la figura fija de los clásicos “front-band”.

El pionero fue el fallecido vocalista de T. Rex, Marc Bolan, quien fue uno de los primeros en utilizar estampados animal print y plumas. A todo esto, se sumaron las botas con plataforma, el exceso de maquillaje, el uso de la escarcha (purpurina) y diversos excesos estéticos que se fusionaban con la teatralidad de las presentaciones con un alto contenido erótico, todo lo cual contribuía a recuperar la espontaneidad rockera de alguna forma perdida en el estereotipo de virilización que había adoptado.

En sí, el glam tiene su contenido erótico acompañado de riffs apasionados, influenciados por lo progresivo y lo psicodélico, que refuerza una sensualidad más ambigua y andrógina. En lo que más se diferencia del rock de los 60 es en la performatividad de los shows y en la superficialidad de las letras; no hay contenido social, ni amor profundo. La mayoría de las emociones provienen del yo, de lo que quiero hacer esta noche, del deseo de pasarla bien, tener sexo, tomar drogas, emborracharse y escuchar rock n’ roll, o bien ser la estrella. Este estilo particular logró el destape de género y artístico, tanto en estética como en sonoridad (aunque para muchos músicos no sea precisamente su época favorita). Uno de los íconos del glam rock -que influenció posteriormente  al hair rock, conocido como el glam de los 80- fue precisamente David Bowie con su alter ego Ziggy Stardust. Este personaje nacido gracias al disco conceptual Rise and fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars, es un extraterrestre bisexual, lo que explica su aspecto andrógino, a veces con indicios trasvestidos, quien venía a salvar nuestro mundo.

En la canción Moonage Daydream, Ziggy dice que será la rock’n roll bitch, una especie de papi-mami que viene al rescate de nuestro planeta; en otros temas, como Lady Stardust, explora también su bisexualidad y el juego con el travestismo. Sin embargo Ziggy no era eterno, este alter ego se suicida al finalizar el disco, y así lo hace también al finalizar la gira (concierto 3 de julio de 1973) que según registros demostró ser muy catártico gracias a la participación de los asistentes que lloraban cuando Ziggy perece, con lo cual se cerraba también todo un capítulo en la historia del rock. Desde entonces, las cosas no serían iguales, la estética rockera pasaría a ser tan importante como la musicalidad, y ya no bastaba con ser simplemente un “niño bonito”, había que tener una propuesta de imagen, y un show detrás.

Muchos dicen que ese día el glam murió con Ziggy, lo cual no es cierto del todo. En los 80 nacería el hair rock (que hoy conocemos como glam metal) con bandas hard rock, que se propondría rescatar algo de aquella época e insertarlo en sus vestimentas. Algunos de los ejemplos más icónicos son la banda Poison, y los Twisted Sister, que se destacaban principalmente por sus largas y escalonadas melenas (de ahí lo de hair) y por sus ropas ajustadas. En el caso de Poison el maquillaje era más “natural” para suavizar las facciones, en cambio en Twisted Sister era exagerado, con purpurina, mucho brillo y color. Esta época se caracterizó también por la apertura sexual, sobre todo en las fiestas después de los shows, donde no había una diferenciación sexual impuesta, y los géneros podían desplazarse con tranquilidad, disolviendo la necesidad falocentrista del rock, de tener un hombre rudo al mando.

Esta tendencia a la mezcla, a disolver los límites, que el glam metal heredó del glam, se evidenciaba también en la imagen feminizada de sus íconos –rayana en el travestismo y lo andrógino- que iba de la mano sin embargo con letras y una forma de vida que exaltaba la posesión indiscriminada de mujeres, y una supuesta vida “on the run”, o de perseguidos. De hecho, la mayoría de sus videos muestra por montones el clásico estereotipo de la chica rubia y en bikini, luciendo su abundante busto, que acompañaban a la banda en sus giras.

Mantienen esta imagen de superficialidad del glam, los colores y el maquillaje, pero la supuesta ruptura y apertura original se vuelve una cerradura, revalida el machismo y, aunque suene muy panfleto, en vez de liberar los estereotipos, vuelve a cosificar a la mujer. Ejemplo paradigmático es la canción de Mötley Crue Girls, girls, girls.

De los verdaderos avances y exploraciones que significó la época de Ziggy, donde los seguidores se atrevían a rescatar una imagen andrógina y daban rienda suelta a sus deseos sin limitación de género, se cierran con la aparición de estos nuevos íconos que entre líneas reivindican un machismo antiguo tras letras huecas, revestidos con ropa de cuero y motocicletas, imponiendo frente a la comunidad masculina que hay una sola forma de “tener éxito”.

 

 

Foto: David Bowie, Ziggy Stardust tour (Hammersmith Odeon)

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