Revista Intemperie

Del libro a la TV: Tres series policiales que no puedes dejar de ver

Por: Bernardita Yannucci
the killing F

 

Cuando hablamos de detectives es imposible no hacer un atajo hacia personajes literarios como el Detective Auguste Dupin, creado por Edgar Allan Poe en 1841 o hacia Sherlock Holmes, el clásico detective inglés creado por Arthur Conan Doyle en 1887. Podría decirse que toda la ficción detectivesca nace de estos personajes, aunque tengan más de cien años. Si bien el género policial ha mutado con el tiempo, es posible encontrar la estructura clásica en todos los relatos televisivos, donde el móvil siempre se instala en resolver un crimen, además de tener como protagonistas a un detective o policía que se guiará por la razón y/o la intuición basada en la observación. De esa base, será posible tomar dos caminos: la del policía clásico inglés que se regirá estrictamente por la razón y la observación ya mencionadas y la del policía norteamericano, que se acerca más a la novela negra por su arista social que lo lleva fuera de la elite. Bajo esas estructuras, la creación de series televisivas inspiradas en el género policial ha ido en aumento la última década y a pesar de utilizar bases comunes a la hora de edificar sus tramas, nunca llegan a aburrirnos. ¿Será que de alguna manera inconsciente nos hacen sentir que la justicia existe o simplemente será que la idea de saber la verdad se vuelve una adicción? En cualquier caso, hay tres series policiales donde es posible ver en acción la base común donde los protagonistas son detectives, pero donde también se rompe la regla clásica y el criminal es un personaje central de la historia que nos llevará a conocer el contexto que lo rodea, el mundo terrenal donde será posible presenciar sus motivaciones.

Es el caso de The Killing/Forbrydelsen, The Fall y True Detective. Si bien las tres producciones están construidas sobre la base detective-asesino serial-resolución del caso, las variables son interesantes y la factura de cada una logra atrapar al espectador de forma diferente.

En el caso de The Killing (2011), remake de la serie danesa Forbrydelsen (2007), la estructura es clásica: pareja de detectives trata de resolver el caso del asesinato de una joven de 19 años. En este caso, los protagonistas son Sarah Linden/Lund y Stephen Holder/Jan Meyer, pareja de detectives a la fuerza que irá atando cabos a medida que avanzan los capítulos. Si bien la trama es la misma, cada versión cuenta con encantos diferentes, pues en la norteamericana los personajes son más amables que en la danesa, incluso en sus negligentes formas de llevar su vida personal. La danesa, por su parte, cuenta con la frialdad y cruentad que suele espantar a la televisión estadounidense. La manera en que los nórdicos trabajan en el tema del abuso, la muerte y el asesinato, habla de una superioridad moral que los aleja de cuentos de hadas, algo que a los gringos les cuesta trabajo lograr. La figura policial de estas producciones se acerca más a la que se trabaja en la novela negra, pues está inserto en el bajo mundo y no escapa del todo a él. La sociedad se refleja en ellos, tal como sus carencias se reflejan en sus contextos.

the fall

The Fall (2013) por su parte, es una producción británica que se ambienta en Belfast, Irlanda del Norte. Esta serie tiene la bendición de las producciones británicas: la factura, la frialdad y al igual que en Forbrydelsen, no hay espacio para sutilezas. En ese sentido, se agradece que no haya condescendencia con los espectadores. La muerte es dura y no puede ser de otro modo. La diferencia con The Killing/Forbrydelsen radica en que se centra exclusivamente en un solo caso y la coincidencia es la aparición del asesino serial. En The Fall, la protagonista será la detective Stella Gibson, policía londinense encarnada por Gillian Anderson, quien logra profundamente asimilarse al detective clásico que representa Sherlock Holmes. Ella calcula fríamente, está atenta a su entorno y no se deja impresionar. Quizás una anomalía se instale en que no tenga un compañero de ruta, lo que sitúa la estructura clásica en un contexto contemporáneo. Por otro lado, en la serie el criminal Paul Spector (Jamie Dorvan) se nos presenta desde el inicio. Nunca es un misterio quién es el asesino. Se le introduce en nuestras vidas como un cercano, como un ciudadano que podría ser perfectamente nuestro vecino. Él hace las veces de compañero de ruta que no tiene Gibson, otro elemento que rompe la estructura clásica del género, pero que logra inspirar mayor miedo, pues invita a la idea de que nunca sabes con quién estás durmiendo.

true detective

Finalmente, la primera temporada de True Detective (2014) es otra de las producciones que logra usar la estructura policiaca norteamericana con éxito, pues la idea pareja de detectives-asesino serial-caso a resolver, vuelve a organizarse de tal manera que la se nos presenta la vida de los detectives, se muestran sus vicios y sus carencias, se los humaniza y se los sitúa como parte de una sociedad tóxica. Martin Hart (Woody Harrelson) y Rustin Cohle (Matthew McConaughey) se instalan como una dupla que funciona. Lo intelectual con lo básico se compenetran finalmente y logran que importe poco la vida del asesino, pues sólo importa hallarlo y enfrentarlo, aunque tome años. Si bien esta serie no sea tan cruda en su forma de tratar la muerte y redunde en el clichés del alienado sureño americano, se trata de una producción que se permite tener aristas filosóficas que no son comunes en este tipo de estructuras y que le dan nuevos aires al género, logrando que el espectador no se canse nunca de él.

Definitivamente tres ficciones que explotan de forma exitosa los elementos de la literatura detectivesca y que logran crear la adicción de querer ver capítulo tras capítulo, dejando a todo el que las comienza, expectante de nuevas temporadas o en su defecto de nuevas historias de su tipo.

 

Foto: The Killing/Forbrydelsen, The Fall y True detective

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