Revista Intemperie

Las dimensiones del tiempo: el camino a la transformación

Por: Federico Zurita Hecht
las dimensiones del tiempo

Una familia, tres generaciones enfrentadas a la separación, entre la Revolución Pingüina y la transformación de la conciencia social en Chile. Escribe, Federico Zurita

 

La premisa de la obra Las dimensiones del tiempo es que la sociedad chilena ha experimentado un cambio generacional y que los jóvenes y los más pequeños tienen una visión del mundo que es privilegiada en comparación con la generación inmediatamente anteriores. Para postular esta idea, la obra, escrita y dirigida por Cristián Ruiz, presenta a tres personajes en una situación familiar emotiva, la que es de algún modo amortiguada a través del humor que produce la ruptura de la cuarta pared. Esto es fundamental porque más allá de lo emotivo del desarrollo de la acción, lo importante parece ser la simbolización de las transformaciones de la conciencia sociales como fundamento de las transformaciones del mundo. Pero el humor no sólo actúa para evitar que la atención del espectador esté puesta exclusivamente sobre la separación familiar. Su manifestación parece participar, además, de la conformación de una visión optimista del futuro.

La simbolización de la transformación de la conciencia social se realiza a partir de la contrastación de las conductas de tres generaciones de una misma familia chilena de clase media baja. Los personajes son un niño de diez años, más inteligente que el promedio; su madre que, aún joven, trabaja en una fotocopiadora frente a un colegio en toma y se impresiona de la lucidez de los adolescentes; y su abuela, que no entiende por qué los estudiantes reclaman. Así, los personajes parecen agrupados en quienes representan una aparente visión moderna (el niño y la madre), y quienes aún permanecen en un estado medieval (la abuela), si es que estas metáforas eurocéntricas resultan aquí funcionales. Es interesante que el punto de inflexión de la transformación de las conciencias de los miembros de la sociedad tenga de telón de fondo el movimiento de los estudiantes secundarios que, recién en 2006, combate contra la última ley de la dictadura: la LOCE.

Si en esta representación de una etapa de la historia de Chile hay un Medioevo que es superado por un eventual tránsito a la Modernidad, la transición de un período a otro se vincula, podríamos proponer a propósito de la obra de Ruiz, con la propia transición nacional. Mientras la abuela, quien ya era adulta en la década de 1970, sospecha de todo movimiento social, la madre, que nació en dictadura y que no ha hecho demasiado con su vida, los defiende y comprende que puede hacer un cambio en su camino. Un viaje, planificado con algo de irresponsabilidad, puede permitirle pensar para ella una vida distinta a la de su madre. Su hijo, en cambio, nacido en democracia, tiene una mejor perspectiva. La abuela, eso sí, no es una intransigente. Pese a ser menos “moderna” que su hija, cuenta con la sabiduría de los años y es, ante todo, un apoyo para los otros dos. Su problema es que su momento histórico no le ofreció mejores perspectivas. Esta combinación sitúa, finalmente, al niño como el verdadero moderno. La simbolización de esta condición de Moderno se lleva a cabo a través de la obsesión que tiene el niño con un descubrimiento científico que, a modo de metáfora de la transformación histórica que vive la conciencia social, advierte que el tiempo transcurre hoy a otra velocidad y los días ya no duran 24 horas, sino 16.

La acción considera dos tiempos, pero en planos de realidad diferentes. De esta forma, hay una ficción que contiene a otra. La ficción contendora es el presente, y desde ahí los actores que la habitan, representan la segunda ficción, que transcurre en 2006, en pleno desarrollo de la Revolución Pingüina. Ésta, como cierre de la dictadura, aunque la LOCE sea sustituida por su hermana gemela con otro nombre, inaugura la transformación.

La lectura literal de la historia de una familia de clase media baja que experimenta una separación emotiva pero esperanzadora, es viable. Esta otra aquí explicada es una segunda posibilidad (entre otras posibles no identificadas por este crítico). En ambos casos el niño sale fortalecido y le espera una adultez mejor que la de su madre y su abuela. Eso, solamente si las transformaciones son posibles.

 

Las dimensiones del tiempo

De Cristián Ruiz
Elenco: Andrea Ubal, Daniela Olmos y Claudio Vallejos

Anfiteatro Bellas Artes

Costado Museo Bellas Artes
Viernes y Sábado 21 hrs. Domingo 20:30 hrs.
Del 2 al 26 de julio

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