Revista Intemperie

Nina Simone y Björk: dos documentales que inspiran

Por: Laura Quiceno
simone bjork

 

La idea de reconstruir los fragmentos más importantes de una vida y de espiar el mundo de dos grandes artistas es una tarea que muchos melómanos disfrutaríamos. Nina Simone y Björk, dos artistas de diferentes épocas y géneros rompen las barreras y los estereotipos de la época. Sus propuestas radicalmente opuestas, tienen sin embargo algo en común: visiones auténticas que cambian el mundo de la música.

Dos documentales: ‘What happened, Miss Simone?’ (Netflix, 2015) y ´When Björk Met Attenborough’ (2013) logran despertar la admiración, la melancolía, la sorpresa y la sensación de estar ante dos ‘niñas genio’ de la música. Dos mujeres que logran conmover desde lo más profundo con sus voces.

when bjork met attenborough

En el documental sobre Björk (‘When Björk Met Attenborough’) de la directora Louise Hooper, se relata el encuentro de la islandesa con el científico David Attenborough en el Museo de Historia Natural de Londres. Los dos exploran la relación entre la naturaleza y la música, una idea que la artista lleva a su máxima expresión en Biophilia (2011), su octavo álbum de estudio, una propuesta multimedia adquirida por el Museo de Arte de Nueva York, MOMA.

“Caminaba 40 minutos ida y regreso cuando estaba en la escuela, bajo cualquier clima, y mi forma de lidiar con eso era cantar en el camino. Para mí, esa línea entre la música y la naturaleza se desvanecía fácilmente” cuenta Björk en el documental.

La unión entre tecnología, naturaleza y música, ver a un coro de mujeres islandesas ensayando cada detalle de sus presentaciones nos sumergen en el universo de una artista cerebral, matemática, experimental, de vanguardia que logra sintetizar un caos interno de una manera meticulosa en cada una de sus presentaciones, muy diferente a la emocional y meláncolica Nina Simone.

what happened miss simone

En ‘What Happened, Miss Simone?’ de Netflix, dirigido también por otra mujer Liz Garbus, el espectador asiste a la historia de la segregación racial en Estados Unidos en la piel de Nina, o de Eunice Waymon. La hija de una predicadora metodista que adquiere su amor por la música en la iglesia.

Desde los 4 años, Simone comienza a tocar piano clásico y sólo un accidente, mudarse a Filadelfia para ser rechazada por el Instituto de música Curtis, la obliga a cantar para sobrevivir en un bar de Atlantic City, donde su voz potente empieza a ser notada por muchos. En el documental se observan algunos fragmentos de sus diarios con ideas de suicidio, con picos emocionales y una Nina molesta en algunas presentaciones como la del Festival de Jazz de Montreux de 1976.

En los audios, los testimonios de sus amigos, de su hija, Lisa Simone, de sus músicos, en sus entrevistas y en las presentaciones se observa con el paso del tiempo el desgaste de una mujer atormentada por demonios que vienen del pasado y que sólo se callan cuando está en un escenario.

Dos artistas que vivieron en tiempos diferentes, con registros vocales fuera de lo común, parecen mensajeras de otro tiempo. Desnudas artísticamente en el escenario, con una honestidad que no se construye con el marketing de los medios de comunicación o de las redes sociales. Nina Simone y Björk nos hacen recordar el poder emocional de la música. Su capacidad de trascender en el tiempo y romper los estereotipos de mujer en la industria musical.

 

Foto:

Laura Quiceno @Lauquiceno

Deje su mensaje

Debes estarsuscrito para enviar un comentario.