Revista Intemperie

Tres tristes tigres en el teatro UC

Por: Pablo Torche
tres-tristes-tigres1

Pablo Torche valora el trabajo actoral en Tres tristes tigres, pero no se deja conmover por un clásico del teatro chileno de la década del 60

 

Tres tristes tigres, el clásico teatral de Alejandro Sieveking estrenado en 1968, se presenta ahora en el Teatro de la Universidad Católica, bajo la dirección de Willy Semler. La obra gira en torno a Rudy, un desalmado comerciante (hoy diríamos “emprendedor”), a quien todos celan con el objeto de obtener algún beneficio personal. Un empleado de su tienda, Tito, buscando desesperadamente ascender, trata de emparejarlo con su hermana, ex vedette, hundida en su propio fracaso y abandono, quien busca a través de Rudy una salida a sus problemas económicos. Por otro lado, Rudy también se ve acosados por su vecina y dueña del departamento que arrienda, que busca a través de este dudoso galán, un escape a su soltería y soledad.

El departamento de Rudy, donde transcurre el conjunto de la acción, saca a relucir un mundo completamente carente de principios morales, cuyos personajes, gobernados por un egoísmo radical, adquieren gradualmente un carácter monstruoso. Más que tristes, estos tigres solitarios que la obra empieza a desnudar resultan en verdad grotescos e intimidantes.

El montaje trabaja bien el descenso progresivo de los personajes a través de capas sucesivas de violencia y degradación. Erto Pantoja destaca con una versión lúcida y escabrosa del empleado de medio pelo, sin oportunidades de ascenso en un mundo dominado por un poder que pertenece siempre a otros. Oscilando entre el deseo vago de fiestear y pasarlo bien, y el cálculo mezquino por obtener algo para sí, Tito emerge como el hombre masa por excelencia, personaje embrutecido y amoral, a cuya pasividad la historia le debe tantos excesos y descalabros.

Remigio Remedy también ofrece una versión potente y descarnada del otro lado del egoísmo, aquel que colinda con el poder y con lo que ahora llamamos “méritos”. Si bien siempre a punto de quebrar, Rudy sin embargo parece haber conseguido algún grado de éxito, gestionando una tienda de automóviles y obteniendo éxito con las mujeres. Su amoralidad, del lado de los vencedores (aunque sea a medias), parece más intimidante y se despliega bien en el trabajo, sobre todo físico, de Remedy. El cuerpo del macho seductor se transmuta así, por pliegues, en el cuerpo del macho abusador y violento.

Estos aspectos altos del montaje chocan sin embargo con la limitación de un texto excesivamente unidimensional y estereotipado. La crítica social, que obviamente sustenta la obra y le da sentido, es demasiado directa y de alguna forma rigidiza el desarrollo de los personajes. Cada uno de éstos está construido exclusivamente sobre la base un impulso social determinado, lo que les quita profundidad, y misterio. Tito y su hermana son los estereotipos de la marginalidad, desechada por el sistema y deseosa de “salvarse” de alguna forma, mientras que Rudy es el estereotipo del galán de medio pelo ascendente, y la vecina es a su vez la cifra de una clase adinerada, pero en decadencia y sin pasión. Sus recorridos dramáticos se ajustan demasiado estrictamente a estos estereotipos ya muchas veces vistos, lo que los recorta y simplifica demasiado, dejándolos sin sorpresas.

Es cierto que varios aspectos de esta obra resuenan en la sociedad de hoy, tales como el arribismo, la codicia desatada, y la degradación general en una sociedad hegemonizada por el poder del dinero. Pero esta tesis resulta demasiado explícita, sus contornos se traslucen con demasiada fuerza en la acción, y de alguna forma la afean, la desactivan. Se trata, además, de ideas todas muy generales, que por lo mismo se han visitado muchas veces, en decenas de obras y, a la fecha, igual número de teleseries que abordan exactamente los mismos tópicos. En este sentido la obra ha envejecido mal, y sus contenidos resultan algo manidos y trivializados en la sociedad de hoy.

Así, Tres tristes tigres destaca como un buen trabajo de montaje, con momentos de lograda intensidad, pero circundado por los límites estrechos de un teatro demasiado convencional, que ha perdido fuerza y deparará pocas sorpresas al espectador de hoy.

 

Tres tristes tigres

De Alejandro Sieveking
Dirección: Willy Semler
Elenco: Patricia López, Erto Pantoja, Remigio Remedy y Kiki Rojo
Diseño iluminación: Rodrigo Bazaes
Dirección de arte y diseño vestuario: Caroll Anne Raddatz
Diseño escenografía: Carolina Mardones
Diseño de sonido: Estudio La Chola
Fotografía: Paolo Remedy

Del 8 al 30 de Mayo. Miércoles a sábado, a las 20:30 horas.

Teatro UC
Jorge Washington 26. Plaza Ñuñoa.
Boletería: 2 205 5652

Deje su mensaje

Debes estarsuscrito para enviar un comentario.