Revista Intemperie

Crisis en La Red

Por: Catalina Marilao and Arlette Cifuentes
la red

 

La actualidad no es rentable

Por Catalina Marilao

Parece que fuera ayer cuando, en los pasillos de La Red, se celebraba el primer ciclo sin números rojos que cumplía el canal en más de una década. Pero la crisis volvió, y este jueves la estación tomó la decisión de echar abajo el departamento de prensa en pleno, dando la espalda  a quienes fueron los protagonistas de ese fugaz momento de bonanza.

Las razones de los ejecutivos, según ha circulado en la prensa, solo obedecerían a un orden económico. No a un acto de censura, como hablaron las redes sociales. 4400 millones de pesos perdidos durante el 2014, por ejemplo, llevaron a sacar del aire a tres programas y despedir –en vísperas del Día Internacional del Trabajador– a 25 profesionales y técnicos.

Es la actualidad que ya no es rentable. Lo que en algún momento apareció como un renacer de la ciudadanía, se ha disgregado grupos cada vez más especializados, demandantes de distintos tipos de reformas estructurales. Mientras que una mayoría se mantiene desinformada, tan cansada de que nadie los escuche, que están optando por mantenerse ajenos.

En este contexto, programas como “Hora 20” o “Vigilantes” que, con todos sus defectos y sus líneas editoriales difusas, atrajeron la atención de las audiencias al recibir llamados y leer tweets al aire, ya no son bien vistos a los ojos de los ejecutivos.

¿Por qué arriesgarse, de todas formas? Si todos los noticieros se componen de un hombre y una mujer que entregan la información a la cámara, sin mirarse entre ellos; periodistas neutrales, con trajes impecables y poca flexibilidad; ¿por qué salirse de la norma?, ¿para qué innovar, poniendo dos a mujeres conversando con un personaje contingente?, ¿por qué darse el tiempo de incluir al público como actor del programa, si la en la televisión no existen espacios para dialogar?

Nicolás Copano dijo en el funeral vikingo de su programa: “…hicimos televisión viva, justo cuando parece que la tele se muere”.

Cómo no se va a morir, si los ejecutivos piensan: Así como está la industria, ¿para qué esforzarse entregando contenidos de actualidad? “Escobar, El Patrón del Mal” que ya ha sido probada con éxito en el público chileno, podría ser una alternativa mucho más favorable.

Lo que es peor: tienen números para demostrarlo.

 

La elite lo hizo otra vez

Por Arlette Cifuentes

La Red no encontró nada mejor que adelantar la celebración del día del trabajador con el finiquito a varios de sus rostros y formatos de los que ya nos estábamos acostumbrando y, de los cuales muchos estábamos agradecidos por la creación de programas más originales que se preocupaban de la generación de contenidos más inclusivos con un tono levemente progresista. El año 2013 nos sorprendió con la serie documental Chile se moviliza, serie que contaba lo vivido en los movimientos ciudadanos que ocurrieron en nuestro país durante los últimos años. En la tardes La Red venía trabajando en un noticiero más versátil con Felipe Vidal que logra su consolidación con Beatriz Sánchez en Hora 20 y con Hora 07 en la mañanas. A esto se suma, el programa Mentiras Verdaderas que en varias oportunidades lograban ser Trending Topic con el espacio esperado de muchos lunes Chile a prueba de Jiles, al igual que el formato de actualidad y opinión ciudadana de Nicolás Copano el programa Vigilantes y a esto se suma Felipe Vidal, quien tenía un espacio de análisis crítico en Así somos.

El jueves 30 de abril La Red sabe que perdió varios telespectadores con el cierre de estos espacios, pero no lo hizo sin tener razones de fondo. Estas se relacionan con lo que Pamela Jiles llamó la elite. En efecto, la desaparición de estos espacios comenzó ya desde junio del año pasado, cuando Pamela Jiles anuncia el cierre de su seccióm,  en la que explicaba los conflictos políticos nacionales a través de una pizarra que era dividida entre la “elite” y la “calle”. En su despedida señaló que “(…) la elite desde el primer día y hasta esta semana ocupó todas las formas de lucha para deshacerse de esta sección.”

La razón oficial que esgrimió la semana pasada la estación televisiva, para dar por terminados estos tres programas, fue el difícil escenario que vive la televisión chilena en el plano económico, causa de una pérdida para la estación de 4 mil millones el año pasado, más la disminución de inversión publicitaria, según informa La Tercera.

Sería el déficit económico el que no permitiría mantener estos formatos, pero, si lo observamos de un punto de vista más al estilo de la abuela, llama la atención que espacios que en su momento contaban con varios auspiciadores, de pronto hayan visto el retiro de todos ellos. Huele a gato encerrado.

El canal privado había logrado construir una identidad alejada de Indiana Jones y de La rosa de Guadalupe, había logrado captar audiencia que quería ver más contenido crítico en televisión, poniendo como blanco de las críticas a la clase política. Si tomamos también en cuenta el cierre previo de la sección de Pamela Jiles, no queda más que unir los hilos a lo House of cards y concluir que a la llamada elite no le conviene que el televidente adquiera este contenido con nudos cognitivos que nos incitan a la reflexión. Tal vez les conviene que nos sigamos entreteniendo y alejarnos de ese territorio peligroso que por ahora parece que sólo nos entrega internet.

 

Foto: latercera.com

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