Revista Intemperie

Como cuerpo muerto cae: un verso de Dante

Por: Pablo Torche
paolo y francesca

Pablo Torche revisa un verso del por lejos más famoso libro de Dante, del que Beckett llevaba siempre una copia deshojada en el bolsillo del abrigo

 

El último verso del que es por lejos el Canto más famoso del libro más célebre de Dante (el Inferno), termina así: Y caí, como cuerpo muerto cae.

El poema total de Dante fue bautizado por él mismo como Commedia, y luego fue Bocaccio quien le agregó el título de Divina, después de la muerte del autor.

La obra está plagada de nombres y referencias históricas y políticas de la época, lo que la vuelve difícil, al menos para mí. Pero la recomendación de tantos autores previos, como Beckett, que llevaba siempre una copia deshojada en el bolsillo del abrigo, Leopardi, Joyce y Eliot (que decía haberla disfrutado más cuando la recitaba en voz alta en italiano, antes de aprender la lengua), me han impedido rendirme del todo. Ahora pienso que el valor más profundo de la obra se oculta en el ritmo, la cadencia, que a nuestra época se le escapa, o le cuesta mucho discernir.

El Canto quinto es por lejos el más citado, quizás porque está al comienzo (como los molinos del Quijote), quizás porque el tema de la lujuria no deja de ejercer su influencia a través de los años. La breve historia de los amantes Paolo y Francesca, ha resistido siete siglos de turbulenta de la humanidad. Es Francesca la que cuenta como se juntaban con Paolo a leer una historia medieval en el bosque, hasta que, al llegar al momento en que el caballero Lancelot besaba a la reina Ginebra, el juego de miradas que los lectores venían sosteniendo se hizo ya irresistible y se besaron también.

Es bonito pensar que fue un libro el que reunió y perdió a los amantes, y que así también el libro que uno tiene entre las manos (digamos, hoy, la Divina Comedia), puede reunirnos con alguien y después perdernos a ambos.

La condena de Paolo y Francesca es volar en círculos, siempre juntos uno al lado del otro, pero sin poder tocarse. “No hay mayor dolor que recordar los momentos felices en la hora del infortunio.”

El verso final del Canto es el cuarto de la estrofa (todas las estrofas precedentes tienen sólo 3 versos), y nos reporta la reacción de Dante al escuchar tan triste historia. Abrumado por la piedad, se desmaya y cae “come corpo morto cade”. El recurso estilístico del verso extra es efectivo, y transmite bien la sensación de desplome. De todas formas, el final es raro, al igual que su fama posterior. ¿Por qué Dante se desmaya ante esta historia tan triste? ¿Y por qué poner tanto énfasis en este desmayo, al punto de utilizarlo para cerrar todo el canto?

La imagen remite con fuerza al tema de la lujuria, enaltecimiento y goce por un momento, y luego caída, o retorno. El cuerpo extático que se eleva y luego desploma, con la súbita pérdida de potencia después del orgasmo. Esta idea se ve reforzada por la última “escena” de la historia de Francesca. Sus palabras finales de hecho son: “desde aquel día, ya no seguimos leyendo”, precioso eufemismo para el sexo.

Pero quizás lo importante no es el cuerpo que cae, lo que importa es la muerte, que asemeja a todos los cuerpos, los vuelve idénticos. En ese sentido el verso no hace referencia al pesar de Dante ni a la lujuria de Paolo y Francesca, sino a la muerte, que se oculta en la caída de cualquier objeto, y sus muchos símiles.

La caída del cuerpo del amante sobre la amada, después de la micro-muerte del orgasmo.

El cuerpo muerto de Cristo al ser bajado de la cruz, en las cientos de pinturas renacentistas sobre el tema.

La caída del arma de las manos de un mafioso buscando desprenderse de la evidencia

El Iphone que cae mil veces al día de manos nerviosas

Como caen los versos cortos en los poemas objetivistas, uno a uno, huérfanos.

Como cae la última estrofa del Prufrock, o el último verso del ‘Cascandum’ de Beckett

unless they love you

 

Foto: Palo e Francesca (1864) Anselm Feuerbach

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