Revista Intemperie

Las siete razones de Margaret Atwood para no perderse Game Of Thrones

Por: Intemperie
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HBO estrenó la quinta temporada de la exitosa Game of Thrones y la escritora estadounidense dio en The Guardian, sus intelectuales razones del por qué se declara devota de la serie. A continuación, rescatamos algunas de ellas.

La acción: desde un lado, la audiencia con caras ávidas será aplastada contra la pantalla, desde el otro lado, los rostros ávidos simplemente serán aplastados y luego cortados, unidos a otras cabezas, cosidos, pintados con alquitrán o atrapados con espigas.

La diversión: esta serie debe tener no sólo la lista de personajes más larga de todos los tiempos, sino también el número de muertos más alto. ¿Quién será el último hombre de pie? ¿El último dragón? ¿La última metáfora del cambio climático, los pálidos, muertos y fríos Otros y sus tropas de zombies con ojos LED azules que aparentan un invierno infinito? Diversión para todos, como James Joyce. Y es divertido para todos excepto para los menores de edad, porque esto es Ivanhoe con escenas de violaciones y destripamientos. Sin mencionar el incesto, el parricidio y los asesinatos de niños. ¡Freud a la carga! ¡El retorno de lo reprimido!

La inspiración: esto es Game of Thrones, la popular e hipnótica serie de televisión que seguramente se inspira de tantas fuentes que es difícil hacer un seguimiento: La Ilíada, La odisea, Beowulf, el antiguo Egipto, H. Rider Haggard, La espada en la piedra, Tolkien, Narnia, El Mabinognion, Harry Potter, El libro de la selva, Ursula K Le Guin, Hans Christian Andersen, Idilios del Rey, Conan el bárbaro.

La fórmula: en la formula espada/brujería de Game of Thrones la brujería tiene sus momentos pero las espadas prevalecen. No hay herreros desempleados en el norte, el sur, el oeste, o en los mapas, al principio de los libros.

Los dragones: una nota al margen sobre los dragones. Los últimos mil quinientos años nos han dado una diferente gama de dragones, desde los de la suerte de China, hasta los rojos y blancos dragones de la tradición galesa, desde la fama del dragón de San Jorge, sustituto de Satanás, hasta la sabiduría Zen, desde los acribillados dragones de Terramar de Le Guin, hasta los acaparadores y miserables dragones de Beowulf y el Hobbit. Los dragones de George R. R. Martin son como bazucas. Son estéticamente atractivos, más en los libros que en la serie, donde tienen una menos delicada decoración rosa y un pico escamoso de pterodáctilo, pero hasta ahora, no hablan. Por suerte están en manos de un personaje que aprobamos más o menos. Daenerys Targaryen seguramente tiene la sangre de Uther Pendragon fluyendo en sus venas, y esperamos que esté a la altura.

La realidad: podríamos decir también, si Game of Thrones es un juego, ¿entonces qué es la realidad? ¿Cómo es la “gente real”? Posiblemente, mortales luchando con aristócratas, la mayoría de los cuales son miembros de la misma familia, ya que todos ellos son tan increíblemente endogámicos. Por pura casualidad, me pasó por la mente Richard III: el Rey en el aparcamiento, de Terry Breverton (hay que prestar mucha atención, ya que los cuerpos caen como la nieve.) “Los Plantagenet habían sido sus peores enemigos, matando a casi todos los reclamantes a la corona. Los hijos se habían rebelado contra los reyes, hermanos luchando contra hermanos, esposas luchando con maridos, varios Plantagenet habían usurpado al monarca legítimo y así sucesivamente. La historia de los Plantagenet está empapada de sangre y de intriga.” Esas fueron personas reales. ¿Lancaster y York, Lannister y Stark? Sugerente. Matar o morir era la consigna; sin ella, nunca hubiese existido la edad de oro de Elizabeth I, la Reina de las hadas.

La influencia: por casualidad, he estado leyendo la saga de novelas históricas de Maurice Druon –Los Reyes Malditos- (que cuenta cómo la Dinastía Capeto se extinguió). Quemas en la hoguera, adulterios, castraciones, estrangulamientos, dulces envenenados, el asesinato de un bebé, y atizadores calientes en los traseros, sólo para empezar; más escapes atrevidos de fortalezas como la Torre de Londres, las intrigas, la nigromancia, prestamistas tirando de las cuerdas, líderes religiosos, y más.

¡Qué sorpresa descubrir que esta saga influyó profundamente a George R. R. Martin!; pero, pensándolo bien, ¿cómo sorprenderme? Pues, ellos también eran personas reales, cada una asesina.

 

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