Revista Intemperie

Noticiarios de farándula

Por: Simón González
mega

Con el pretexto de prestar “utilidad pública”, los noticieros en Chile -salvo excepciones- se estarían asemejando cada día más a los matinales, enfocados en la información pasajera e intrascendente. Opina, Simón González

 

Si no puedes contra ellos, únete. Este parece haber sido el moto de los noticiarios que, en vez de competir con la farándula, han terminado por transformarse en un espacio más de ésta. Con el pretexto de “conectarse con los problemas reales de la gente” o prestar servicios de “utilidad pública”, los noticiarios se asemejan cada vez a los matinales, sólo con conductores un poco (apenas un poco) más serios.

Salvo reportajes esporádicos, los noticiarios se han transformado en una recopilación de videos atractivos al ojo, en general de cazanoticias: un video que capta una salvada milagrosa en una carretera, otro que descubre un perrito abandonado en auto en el estacionamiento de un mall, un lanza que es capturado robando, y luego apaleado en público. Esto, para no hablar cuando ocurre un crimen de sangre, o un accidente multitudinario. Ahí, tenemos “noticias” para toda la semana.

Los noticiarios entregan información, por supuesto (es imposible no entregarla), pero información pasajera, intrascendente, sin conexión con problemas o dinámicas de mayor profundidad o más largo aliento, y por consiguiente, sin análisis ni debate.

Las características más destacadas de los noticiarios faranduleros son las siguientes:

Dictadura del rating: al igual que los estelares, que hacían a la modelo subirse arriba de la mesa para aumentar el rating, los noticiarios son capaces de quedarse por horas en un evento llamativo o mediático, que provee buenas imágenes. Tal es el caso de la ola de calor, o las lluvias (en Chile tenemos una verdadera obsesión por las lluvias), un accidente automovilístico o un video oculto. Una noticia llamativa o televisiva puede durar horas. Y todos los canales hacen lo mismo, con lo que se transforma en una película inmune al zapping.

Conexión con los “problemas reales de la gente”: la conexión con los problemas reales de la gente se ha transformado en una minimización de la noticia, a hechos o anécdotas particulares, sin ninguna relevancia pública. Al final, la opción por los “problemas de la gente”, termina siendo un recurso de alienación, porque evade los temas de fondo. Se habla de que sube el precio del pan, o las verduras, pero no se habla de la reforma laboral, el salario mínimo o los impuestos.

“Solidaridad”: a los noticiarios les falta poco para empezar a conducir campañas de reencuentro de familiares perdidos, o cosas así. Gran parte de las noticias se plantean en la forma de “campañas” de bien público, para “ayudar” a la gente. Aparte de las alzas del pan, la bencina, los tomates, los noticiarios se preocupan de cuánto comemos, cuántos kilos uno puede aumentar el 18, cómo dormir mejor, qué hacer para llevarse mejor en pareja. Este paternalismo (o quizás “maternalismo”, puede ser entretenido a veces, pero a la larga oculta la discusión de otros temas.

Insularismo extremo: en Chile no tenemos idea de lo que pasa en el resto del mundo, salvo que se caiga un avión, o se agarren a combos en el parlamento de un país distante (usualmente un país de Europa del este, ahí sí que son buenos para los combos). El resto de los problemas prácticamente no nos interesa. No sabemos nada de lo que pasa en España, y la reformulación de mapa político, no sabemos casi nada de Grecia, por qué está al borde del despeñadero, y qué aprendizajes podemos sacar de ahí. Ni siquiera de Brasil o Argentina sabemos mucho, me refiero, notas con análisis, que pongan la situación en perspectiva. Los compactos internacionales si nos muestra, en cambio, el desfile de moda en Francia, el nacimiento de un cachorro panda en un zoológico en cautiverio, o el video de un bebé cantando.

Una prensa libre puede ser pre-requisito para la democracia, pero no asegura su calidad. Para lograr ésta es necesario una prensa inteligente, no farandulera. Pero es difícil en un escenario dominado por el mercado, donde el único discurso que prima es el de obtener más rating.

 

Foto: publimetro.cl

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