Revista Intemperie

Las mujeres chinas se ponen de pie frente a la desigualdad

Por: Intemperie
guangzhou

 

A propósito de conmemorarse hace poco el día internacional de la mujer, son muchas las organizaciones que siguen luchando por conseguir la igualdad de género en los muchos aspectos de la vida cotidiana. Un ejemplo es China, donde la situación de las mujeres es en realidad muy compleja.

Desde la primavera pasada, un grupo de activistas se han manifestado para crear conciencia: hace un tiempo, media docena de mujeres a torso desnudo se tomó el costado de la carretera de Guangzhou como señal de lucha por la igualdad de género. Luego, se organizó la ocupación de los baños masculinos para desafiar la falta de facilidades de las mujeres, también raparon sus cabezas para hacer notar que los requisitos de admisión en las universidades eran mucho más exigentes para sus postulantes femeninas y además, usaron vestidos de novia manchados de rojo para dirigir la atención hacia la violencia doméstica.

Aunque no haya muchas feministas en China, el feminismo no es nada nuevo ni importado. A fines del siglo XIX y a principios del XX, escritoras como Qui Jin lucharon contra la tradición del vendaje de pies y también contra la negación de la educación a las mujeres. Lin Zongsu buscó el sufragio femenino, mientras la anarco-feminista He-Yin Zhen, abordó el trabajo y la sexualidad en escritos teóricos muy complejos que siguen siendo extraordinariamente originales. Ella no se impresionó demasiado por el supuesto progresismo de occidente, arremetiendo con que las “estúpidas” mujeres tomaban el apellido del marido al casarse.

Por otro lado, las mujeres jugaron un rol importante para que el comunismo llegara al poder, y en los primeros años de la República Popular China, los derechos de las mujeres tuvieron grandes avances.

La activista Da Tu dijo que en el pasado, “hubo muchas feministas como Deng Yingchao, quien dijo que las mujeres sostenían la mitad del cielo”, pero la activista Li Maizi, menciona que mientras ellas se inspiran en antiguas feministas, “la discriminación de género empeora”, pues los salarios de las mujeres han caído en proporción a los de los hombres desde que comenzó la reforma económica y sus derechos sobre la propiedad conyugal fueron reducidos por cambios legales en el 2011.

El porcentaje de mujeres en labores forzadas es alto, pero la proporción de mujeres urbanas que trabajan ha disminuido más de un 77%, siendo hace dos décadas atrás apenas el 61%. Los activos están abrumadoramente en manos de los hombres. Menos del cincuenta por ciento de los contratos sobre la tierra incluyen el nombre de las esposas, lo que deja al descubierto que la brecha de géneros va en aumento.

Hay sólo dos mujeres en el Politburó y ninguna mujer ha llegado a su Comité Permanente, el cuerpo político más superior. La proporción de mujeres en el Comité Central del Partido ha disminuido a menos del 5%, menor que en los días de Mao.

La discriminación de género en China comienza antes de la cuna. Mientras la brecha de género al nacimiento ha caído ligeramente en los últimos dos años, la tecnología moderna en combinación con la preferencia por niños, implica que hay casi 118 nacimientos masculinos por cada 100 femeninos.

“En el pasado, las mujeres tuvieron una imagen fuerte e independiente. Ahora, se las muestra en la televisión con pechos grandes limpiando la casa. Un insulto sobre mujeres cazafortunas. En los medios, tienen una pésima imagen de la mujer y nunca muestran sus logros”, dijo Da Tu.

Es altamente improbable que las compañías sean castigadas por discriminación sexual, aunque sea ilegal. Los avisos rutinariamente indican que sólo pueden postular hombres o sólo mujeres atractivas. “Las mujeres se preocupan de sus carreras, pero no tienen ningún apoyo. Sus familias sólo quieren que se casen tan pronto como puedan y luego cuando lo hacen, el matrimonio no protege sus derechos”, dijo Xiao Men.

Las activistas tienen en cuenta que cuando las mujeres se topan con la discriminación, no pelean en contra de ella porque fueron criadas de esa manera, e incluso si ellas trataran, no sabrían como hacerlo. Todas saben que algo anda mal, pero no saben qué es o por qué. A pesar de eso, son optimistas de que vendrá un cambio. Li Maizi cita el caso de Xiao Meili, quien caminó 1, 240 millas desde Beijing hasta Guangzhou en la primavera para advertir sobre los abusos sexuales, “ella lo hizo paso a paso; fue a cada pueblo y habló con la gente sobre los derechos de la mujer”.

Para Li, esto es sólo el comienzo, pues “como feminista debes reflexionar sobre las cosas y no convertirte en alguien de clase media que sólo considera lo que le pasa a cierto número de mujeres”.

 

Foto: estudiantes universitarias piden igualdad de género en Guangzhou (spanish.china.org.cn)

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