Revista Intemperie

Crónica de un homosexual

Por: Isaura Rojas Guevara
roy lichtenchtein

 

Cuando se es pequeña o pequeño, solo se vive, se juega, se ríe… todos te abrazan, te besan, te llenan de amor… eres “la promesa de la familia”, “el orgullo”, ese pequeño ser que cumplirá las expectativas… tú solo juegas, sin pensar en el mañana, pintas lo que según será “tu futuro”, a cualquiera llamas “amigo” porque no tienes rencor por nadie en el corazón… sufres y siempre hay alguien que te abraza e intenta que tu pena pase con un dulce de la tienda de la esquina… Y así sucede… Hasta que creces y notas que en algo eres diferente, no te gusta jugar con las mismas cosas que las demás niñas, prefieres los autitos que las muñecas, o no te gusta el “compañerito de curso” sino la “compañerita”… Pero tienes que hacer creer a todos que no es así… Dentro de ti, no logras entender por qué sucede eso, debes luchar con tu mente que te crítica y te condena, además de la gente que te comienza a mirar extraño… “hay que llevarla a un psicólogo”. Típica reacción, que comienza a hacerte sentir anormal… Y sigues ocultando todo año tras año.

Llegada la adolescencia, “tienes que actuar mejor” y hacerte la enamorada de cualquier chico guapo que te encuentre linda y que aunque quieras solo como amigo, debe ser “el amor de tu vida”… Eso hace sufrir, la familia contenta, orgullosa, el “pololo” enamorado… Pero tú? Hecha mierda por dentro! No te dan ganas de hablar con nadie, de explicar por qué no le contestas el teléfono a ese “hombre que amas” o por qué andas triste o enojada el día entero… Inventas dolores, o lo que sea con tal de sacarte las preguntas de encima. Prefieres mil veces estar con esa amiga, a estar fingiendo que amas, tres veces a la semana, o vistiéndote y maquillándote sabiendo que te carga, o que al menos eres más sencilla.

Y así pasan las noches, llorando cuando se apaga la luz, porque no tienes el valor de gritar que quien amas no es el “súper hombre” con el que todos quieren verte, sino una mujer que cada vez que se te acerca, hace que tu corazón vuele. Te sientes un error, por haber nacido simplemente, y cada vez que intentas “decir la verdad” oyes un comentario que te destroza el alma, “Prefiero ver muerta a mi hija que lesbiana”. Callas, a veces sonríes, pero por dentro te destrozas. Y comienzan los rumores, “Sales mucho con esa amiga”… “Parece que no te gustara tu pololo”… “Parecen mariconas tú y esa amiguita que tienes!”… ¡¡Maricona!! ¡Que palabra más fea!

Duele, pero ahí te quedas en silencio, cada vez sintiéndote más insignificante, más mierda, más la vergüenza de la familia, las lágrimas se acumulan desde que despiertas hasta la hora de dormir, que es cuando estallan como si cada una fuera un “perdón por haber nacido”.

Cada vez que suena tu celular corres a responder a otra parte donde nadie escuche por si es ella… y cuando ves que es “el hombre de tu vida” tu cara de decepción es cada vez más notoria, y así… cada palabra, cada comentario te va matando poco a poco… “¿Homosexuales? monstruos mejor dicho!”… y es ahí cuando quieres gritar “Sí, soy parte de esos monstruos, y pagaría hasta lo que no tengo por liberarme” le pierdes el sentido a la vida, ya nada te importa más que hablar con ella porque es el único segundo en el día en que puedes sentir que eres tú y que no tienes que fingir nada.

Y nadie se imagina lo que sufres, porque tienes que estar el día entero, semanas, meses!… años! haciéndote la enamorada para que la familia y amigos no hablen, y no les des vergüenza… claro! ¿A quien le va a importar una mocosa que llore noches enteras verdad?

Cuando por fin te das el valor de asumir que eres “diferente” que estas dispuesta a ser ese “monstruo” que serás de por vida la vergüenza, no sin antes pasar por comentarios tan hirientes que te tuvieron al borde de verte colgada de una viga de tu pieza con tu cinturón… comentarios como “me avergüenzo de que seas mi hija” “yo no crie una hija maricona” “y yo que me admiraba tanto! Dios me castigo la boca” “ándate de la casa! Ya no te soporto más!”. Nada anormaaaal por! cosas típicas que se arreglan con un simple “es que lo dije con rabia”… Ahí, cuando lo cuentas, aun en ese momento lo haces como tímidamente… como pidiendo perdón, en algunos casos, solo obtienes “ley del hielo” en otros… Te acepto, pero no me traigas a nadie.

Sonríes, eres feliz por las próximas dos semanas, por el solo hecho de haberte liberado, de haberlo contado… pero… y ¿qué pasa cuando quieres demostrarle el amor que sientes a la mujer que amas? Cuando solo deseas dormir abrazada a ella, ver películas, tomar su mano, reír, besarla o simplemente decirle “te amo”? como lo hacen todas las parejas que tu familia considera “normales”?

Es ahí cuando llegas a la realidad, y te das cuenta que si bien “Te aceptaron” no tienes las mismas ventajas que tu hermano o hermana, primo o prima, que puede llevar a su pololo o polola a comer, o quedarse en casa a dormir… tú no, porque eres diferente, y te lo hacen notar cada vez que pueden.

Y vuelves a sufrir, a llorar, a sentir rabia, pena… porque la realidad es que no te aceptaron, te conformaron, se resignaron… y no te apoyan.

Duele, porque a veces sueñas con poder estar con ella un año nuevo, o navidad, tomada de la mano, o poder caminar por el centro y besarla… pero sabes que sería muuuuuy difícil que se haga realidad.

Pero pese a todo esto, pese a las lágrimas que se derraman y la impotencia que se siente… también es maravilloso poder tener una persona que enfrente contigo todo obstáculo… cuesta, sí, pero es una realidad.

Y la escribo porque quiero que más de alguien entienda que ser homosexual no te impide sentir… que los comentarios duelen, que se sufre, que se llora de impotencia por no poder demostrar amor cuando se siente.

no todos somos iguales, es cierto… algunos somos más sensibles. Esa es toda la diferencia. ¿Es tan condenable amar?… juzguen ustedes, pero es esto una mínima parte de la realidad. Imagínensela.

 

Foto: Seductive Girl, Roy Lichtenstein, 1996

Un comentario

  1. Diana Patricia dice:

    Qué buen relato sobre todas esas etapas de dolor,negación,impotencia,ilusión que implica enamorarse dde otra mujer…no es fácil pero es bello,peor es no sentirlo y q no encuentres con quien compartirlo.Eso,lo q sientes y vives ,lo que eres vale mas que la soledad y amargura de tantos que no encuentran ,luchan,se dan la pela por su sentir y por el inmenso placer de compartirlo.Gracias a ti por escribirlos

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