Revista Intemperie

Quino recibe la Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda

Por: Felipe Valdivia
RECONOCIMIENTO A "QUINO"

Cuando aún está fresco el recuerdo de la masacre de los dibujantes en París, Quino es galardonado con la Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda. Escribe, Felipe Valdivia

 

La Orden al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda, otorgada por la Presidenta Michelle Bachelet al ilustrador argentino Joaquín Salvador Lavado (Quino) ocurre en un momento especial, cuando aún está fresco el recuerdo de la masacre en París, donde resultaron muertos los dibujantes de la revista satírica, Charlie Hebdo. Como olvidarlos, considerando el nivel de impacto que este hecho tuvo y que puso sobre la mesa la discusión sobre la libertad de expresión. Acaso, sea uno de las líneas argumentales principales en la obra de Quino, pues con su popular personaje, Mafalda, evidenció una necesidad que tenían los artistas en la década de los 60 en torno a la exposición de ideas críticas sobre el momento político que se vivía no sólo en América Latina, sino que en todo el mundo, en plena Guerra Fría. Pero también, como línea central de sus historietas, Mafalda exigía mesura al mundo. Esos dos factores las pasaron por alto los asesinos de los ilustradores de Charlie Hebdo.

El reconocimiento entregado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, es concedido a figuras tanto nacionales como internacionales, cuya obra destaque por sus aportes realizados en el ámbito del arte y la cultura. Y la contribución de Quino es transversal, pues su trabajo no sólo puso en tela de juicio la problemática de violencia y censura, sino que también ayudó a que un sinnúmero de generaciones se acercaran al género de la narrativa gráfica. Quino ayudó a consolidar un aprendizaje y acercamiento a la lectura, principalmente de los niños y los jóvenes.

En todo caso, la obra de este artista se encuentra profundamente asociada al contexto en el que comenzó. Fue en septiembre de 1964, cuando en el semanario Primera Plana de Buenos Aires, apareció por primera vez Mafalda, una niña divertida, suspicaz, pero a la vez, intrigante, quien siempre aparecía muy próxima a un globo terráqueo desde donde se cuestionaba un montón de hechos ligados a diferentes rubros y en el que la mayoría de las veces aludía a Dios. Eran tiempos difíciles para el mundo entero, acaso por eso la obsesión de Quino de ubicar a Mafalda a un costado del planeta… casi como la hermosa metáfora de que la chica podía tenernos a todos en sus manos, encima de nosotros… encima de Dios. Porque –ya lo decíamos– en sus tiras cómicas siempre existía un elemento religioso desconcertante que, sin duda, desde su posición de no creyente, el artista podía navegar sobre esa libertad, aplicando una serie de cuestionamientos éticos y morales al mundo entero.

A través de los relatos, ilustrados y escritos por Quino, surgió un potente medio de expresión crítico, el cual fue mirado con muchísima atención por los regímenes de facto que surgían incipientemente en Latinoamérica. En ese sentido, Quino tomó la responsabilidad de patentar lo que sucedía en ese entonces, a través de su mejor arma: los lápices. Temas como el poder, la paz, la ecología, la política, la religión y la sexualidad, entre otros, fueron parte de los tópicos que Mafalda exponía de forma sarcástica e ingenua. Ella, de la mano del artista, fue convirtiéndose en un verdadero referente en todo el mundo, porque Mafalda fue, es y seguirá siendo un ícono tanto para adultos como niños.

“Todos los dibujantes de humor tenemos esta vocación de transmitirle a la gente que la vida puede ser mucho más linda si la tomamos con humor. Que la locura humana sepa pararse a tiempo, aunque tengo mis dudas conociendo al ser humano”, dijo en la premiación.

 

Foto: grupofmnoticias.com

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