Revista Intemperie

Terrorismo y humor

Por: Pablo Torche
charb charlie hebdo

 

Umberto Eco imagina en El nombre de la rosa, que todos los crímenes tenebrosos que ocurren en una abadía medieval, se deben a un monje desquiciado que trata de ocultar a la posteridad el libro perdido de Aristóteles acerca de la risa. No recuerdo en detalle la fundamentación erudita que da Eco respecto de la amenaza que significaba la risa para el ser humano, pero guardo la clara sensación de que era convincente y perturbadora . Creo que en la misma novela se anota que Cristo, al menos según el reporte de los evangelios, nunca rió (algo que, como católico, debo reconocer que a veces me intriga, y me inquieta).

La risa, el humor, es parte esencial del ser humano, una forma quizás más fina que la razón para acceder a ideas y sensibilidades sólo nuestras. Silenciar el humor no es sólo silenciar una tontería fugaz o una pachotada, es silenciar la posibilidad misma de cuestionar nuestros consensos, nuestros lugares comunes, el imperio de lo “políticamente correcto”; el humor es una forma preferencial para infiltrar la hegemonía.

En las definiciones legales de “terrorismo”, se hace mención con frecuencia a la intención de “infundir miedo”, de aterrorizar a la población. Sin querer mediar en la discusión legal (que es importante), lo que a mí siempre me ha llamado la atención del terrorismo es otra cosa: su deseo de exterminio, de aniquilación, de deshacerse para siempre de algo, o alguien (a menudo una idea), con la que no estoy dispuesto a compartir el mundo.

Me parece que ésta es una diferencia fundamental del terrorismo con otros delitos comunes, que persiguen de alguna forma un beneficio personal. El “beneficio”, en cambio, que se persigue a través del terrorismo es borrar de la faz de la tierra algo que no me gusta, algo que me pone en cuestión, que me devela. Detrás del terrorismo parece haber siempre una intención totalitaria. Y nada más amenazante para cualquier totalitarismo que un arma que pone al desnudo sus arbitrariedades y absurdos, la parte enferma de sus ideas, un arma que no solamente critica, sino que se atreve a poner en ridículo, un arma, en suma, que nos recuerda que somos humanos, no dioses.

No me extraña entonces que un ataque terrorista como este haya dejado de lado símbolos religiosos, políticos o culturales, y se haya ensañado con algo tan “absurdo” como una revista de humor. No eran los poderes institucionales lo que molestaban a los fanáticos fundamentalistas, sino esa corriente invisible e indetenible, que pone en evidencia más que cualquier discurso intelectual la falibilidad de sus convicciones.

Algunos comentaristas (pocos en todo caso), han aprovechado la ocasión para sacar al debate el carácter insultante o descalificatorio del magazine Charlie Hebdo. No es el momento. El humor de sátira política y cultural necesariamente transita un frágil borde entre la ironía y la descalificación. Es inevitable que quienes se dedican a ello traspasen de vez en cuando algún límite de civilidad o buenas maneras. De eso se trata justamente, de reservar un espacio en nuestro rígido e hiper-racionalizado mundo para no hablar en serio, para tomarnos el pelo, para reírnos de cualquier convicción, incluso las más profunda.

El humor no es sólo una forma para pasar el rato más livianamente, es una herramienta fundamental para detectar las partes enfermas de nuestra cultura, señalar los síntomas, marcar las infecciones. Sin humor, lo que está sano se rigidiza y atrofia, y lo que está enfermo se infecta y se pudre. Por eso el humor es esencial para nuestra mundo, en su supervivencia nuestra cultura y civilización se juega su propia convivencia.

 

Foto: Stéphane Charbonnier, Charb (AP)

2 Comentarios

  1. georges aguayo dice:

    El golpe infligido por estos barbaros del siglo XX es rudo. La sociedad francesa , en la que me incluyo , esta de luto. Por el momento no puedo decir mas

  2. Fabián Rosas dice:

    El Terrorismo y el Humor, si bien es cierto son dos conceptos bastante lejanos entre sí, pero que ciertamente se pueden enlazar bajo los acontecimientos que ya todos sabemos. Los estudios de los evangelios si demuestran que Jesús logra reír en uno de los pasajes bíblicos; así lo describe el Evangelio de Judas 34,11 en uno de los tantos diálogos con sus discípulos: “Señor, ¿cuál es la gran generación que es superior a nosotros y más santa que nosotros […]?’. Y cuando oyó esto, Jesús se rió y les dijo: ‘¿Por qué pensáis en vuestros corazones sobre la generación fuerte y santa? En verdad os digo, ninguno nacido de este eón verá a esta generación”; desde el punto de vista interpretativo Jesús se ríe al contemplar los esfuerzos vanos de aquellos que creen ser superiores, cuando en realidad carecen de la posibilidad de salvarse. Ahora bien el tema central del Humor, como señalas de “absurdo” una imagen del Profeta en forma de sátira, quizás para una persona de occidente y bajo sus creencias no resulte tan dañina, pero para un persona musulmán si puede causarle cierto tipo de disgusto. He aquí el punto principal del tema, que según el analista internacional Raúl Sohr enfatiza señalando “donde esta el limite, para que dicha sátira no sea antisemita”. Hay que recordar, que occidente a provocado a través de Estados Unidos, Reino Unido y Francia, diversas guerras civiles como son en Libia, Siria, Irak, una lucha constante y de muchas muertes entre Chiíes y Suníes, lo que significa que es una responsabilidad compartida de provocación. No logro con esto, una justificación a las vidas asesinadas, ya que Francia es un Estado de Derecho y que perfectamente algún musulmán por vía legal hubiese reclamado racismo por los dibujos; pero lo que sí me deja la gran duda, de que si Francia posee unos de los sistemas de seguridad más sofisticados, ¿porque dejaron que estos extremistas, ya con antecedentes de reclutación de yihadistas, perpetraran el final de una sátira de cómic, en una perfecta película Hollywoodense?.

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