Revista Intemperie

Repercusiones de El Navegante

Por: Diego Alegría
walt whitman

 

Según Borges, en su Breve antología anglosajona, la elegía “El navegante” (The Seafarer, siglo IX) prefigura la voz de Whitman en sus dos versos iniciales, “Puedo cantar sobre mí mismo un canto verdadero; puedo narrar mis viajes”, afirmación que puede extenderse en torno a la poesía inglesa en general. Porque es, precisamente, en “El navegante” donde se despliega una fascinación por la imagen poética, reconocida también en Pound y Eliot, y donde la sentencia, al igual que en los poetas neoclásicos, se contrasta con el dibujo del poema. Además, como en el caso de Coleridge y Keats, el camino de agua y el acantilado de piedra mezclan su paisaje con el espíritu del errante, quien, tal como las voces metafísicas del siglo XVII, se debate paradójicamente entre el viaje solitario y la búsqueda de un guía. En otras palabras, “El navegante” es una elegía inacabada, un poema que, desde su aparición en boca de los hombres, se escribe y re-escribe dentro de la poesía inglesa.

 

Foto: Walt Whitman por Mathew Brady

 

Diego Alegría Corona (Santiago, 1994) es estudiante de Licenciatura en Lengua y Literatura Inglesas, de la Universidad de Chile. Ha publicado en los libros Escritores para Chile y Los mejores 100 cuentos VII, de “Santiago en 100 Palabras”, además en las revistas electrónicas Colectivo Río Negro, Lakúma-Pusáki, Letras5s y Letrasenlínea.

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