Revista Intemperie

Mejor un Allende de carne y hueso que uno de cartón. Entrevista a Eduardo Labarca

Por: Pablo Torche
eduardo labarca

El escritor y autor de la polémica “Biografía sentimental de Allende” conversa con Pablo Torche sobre la importancia, los hallazgos y riesgos de escarbar en los entresijos de la vida de Salvador Allende

 

Eduardo Labarca era militante comunista y reportero político del diario El Siglo durante el gobierno de la Unidad Popular. Confiesa haber sido “completamente acomplejado por ser de clase media”, lo que era usual en la época. “En el Partido Comunista mandaban eran los obreros”, dice “yo me chupaba totalmente, nunca di una opinión que los contradijera.”

Admiraba profundamente a Luis Corvalán, de quien después publicaría un famoso libro de entrevistas muy traducido. “Eran viejos fantásticos” dice ahora, desde su casa en Las Cruces, “Corvalán era campesino, un viejo sabio, sabio, sabio, que yo admiraba mucho, de una gran sencillez. Los dirigentes sindicales del norte también, todos gallos increíbles, modestos, amplios de mente. No dirigían un partido marxista leninista, sino un partido chileno, obrero y sabio.”

Después del golpe, Labarca salvó por fortuna de ser detenido y luego de unos meses en casas de amigos se asiló en la embajada de Colombia. Antes de hacerlo, pensaba “si vienen a mi departamento, me tiro por la ventana. Mi terror era que me torturaran” confiesa “y que por un tema físico, cediera y delatara a mis compañeros”. Finalmente, terminó en Moscú, donde trabajó en el célebre programa ‘Escucha Chile” de radio Moscú.

Bajo la égida soviética, protagonizó uno de los incidentes más bochornosos de la diáspora de chilenos en el exilio al escribir, y dar a publicación, las memorias apócrifas del general Prats, con el objeto de influir en el ejército chileno de la época. Muchos años después reconocería el hecho y pediría perdón, reuniéndose incluso con las hijas del general asesinado.

Desencantado tardío del comunismo, solo con la caída del muro de Berlín declaró un quiebre definitivo. Mucho antes, en todo caso, un proceso de reflexión profundo derivó en el proyecto  que le “secuestró” diez años de vida, la “Biografía sentimental de Salvador Allende”, publicada por primera vez en 2007, y ampliada y republicada por editorial Catalonia este año.

 

¿Qué lo impulsó a escribir este libro?

“El darme cuenta que nadie había escrito estas cosas, y que nadie tenía los contactos que yo tenía. Y también que había muchas personas en la cuales Allende había quedado en la memoria, y que no habían tenido la oportunidad de hablar. Yo he hablado con más de 100 personas, y prácticamente nadie me rechazó, al contrario, toda la gente quería contar.”

“Partí recopilando material para el 2003, cuando vino el 30° aniversario de  la muerte de Allende, y me propuse escribir un artículo. Y de ahí comencé a extenderme y a extenderme. Ya había jubilado en Austria (como traductor) y tenía tiempo, pero Allende me secuestró con este libro, mucho más allá de lo que tenía pensado, pues han sido casi diez años”.

Usando como eje la biografía del Presidente Allende, el libro funciona en realidad como un vívido y conmovedor fresco de una época fundamental de la historia de Chile. Rigurosamente documentado y basado en testimonios de un conjunto muy amplio de fuentes directas, la mano literaria de Labarca se nota, y el trabajo se deja leer como una novela envolvente y trágica de Chile y Latinoamérica, que recuerda de alguna forma a las copiosas obras del boom.

Las páginas, que son muchas y con letra apretada, atraen una lectura voraz, no sólo por los datos y antecedentes que revela, muchas veces sabrosos, otra veces trágicos, sino por la forma en que los personajes parecen cobrar vida a través de las anécdotas y conversaciones mínimas, que sirven para dibujar con gran lucidez un período intenso y complejo, así como la encrucijada histórica final que culminaría trágicamente el 11 de Septiembre del 73.

Como es lógico, una publicación de este tipo estaba destinada a levantar polémica. Muchos temen la instrumentalización de la vida privada del Presidente, en particular por parte de sus detractores, con fines políticos, pero este temor, si bien fundado, parece fuera de lugar. Es inevitable que los distintos sectores políticos busquen ensalzar o desacreditar figuras públicas a partir de sus antecedentes personales,  operación que no parece depender en verdad de la publicación de un libro más o menos. Más aún, este temor tampoco parece justificación para prevenir, o bloquear, la investigación sobre personajes de trascendencia histórica. De cualquier forma, no han faltado quienes han acusado a Labarca (con más o menos estilo), de ser un oportunista y tergiversador que lucra con los detalles privados de la figura de Allende.

¿No lo afectan estas críticas?

“En un comienzo un poco, ya no” dice con tranquilidad, casi con resignación. “No sé puede borrar todo un lado de la vida de Allende. Nadie puede adueñarse de la vida de una persona, y presentarlo como alguien que no era. No era bueno que se presentara un Allende de cartón”.

Habiendo leído el libro, mi opinión personal –para no esconderla detrás del papel de entrevistador–, es que la vida privada y sentimental de Allende, constituye na vía privilegiada para acceder a una época histórica con todos sus matices y complejidades. Emerge así una figura más profunda y también más humana, que algunos encontrarán más admirable aún (“monstruo” me comentó un amigo, cuando le compartí algunos detalles de la frondosa vida sentimental del Presidente), y otros tal vez lo censurarán, otros sin duda lo utilizarán o malversarán. Eso depende del juicio de cada quien, no de la historia que se construye en el libro de Labarca.

biografia sentimental de allende

¿Y se sintió culpable al revelar aspectos de la vida privada de Allende, que obviamente a muchas personas no le iban a caer bien?

“Culpabilísimo. Sentía que mi padre (Miguel Labarca, amigo y asesor de Allende), que había muerto en Francia, y Allende estaban enojados conmigo. Mi padre era muy discreto en los asuntos de Allende y yo incluí en mi libro un par de confidencias que me hizo y que él no hubiera querido que se publicaran. Fueron años de mucha tensión para mí, incluso las personas de mi entorno más cercano me desaconsejaban la publicación de libro o me miraban en silencio, con muy pocas excepciones. Incluso me enfermé en el proceso, tuve un tema complicado, que terminó en una operación contundente: yo sentía que me la enviaban desde el más allá. Pero andando el tiempo, así como los lectores chilenos fueron entendiendo que el libro no atacaba a Allende, que al contrario, le ponía carne y hueso, hasta que finalmente sentí que Allende y mi padre habían terminado por comprenderme y que se habían calmado, incluso aprobaban mi libro. En forma muy patente incluso percibí un día que en el otro mundo Allende estaba contento y ufano por su publicación.”

¿Siente que de alguna forma está rompiendo el mito de Allende?

“Puede que de alguna forma sea destruir ese mito, pero también reconstruirlo, en carne y hueso, que queda mejor, porque queda de verdad.”

“Pero eso, a la gente que quiere la animita, les choca, porque la animita salva. Cuando vino el golpe y quedamos en la mierda, Allende nos salvaba. No importaba quién era.”

“Por suerte ahora las cosas se han normalizado un poco, porque cuando salió por primera vez el libro hace 7 años, fue un escándalo, incluso hubo gente amiga que me acusó de que me pagaba la Fundación Pinochet, y cosas así.”

Une de las cosas que llama la atención del libro es como presenta a cada una de las mujeres que compartieron con Allende con una gran particularidad. En este sentido, uno de los personajes más notables es Gloria Gaitán, quien compartió con Allende en la época final, los últimos meses previos al golpe. ¿Cuál es su impresión de esa relación?

Me alegro haber recuperado ese Allende final, que estaba tan deprimido, y donde la Gloria Gaitán era su único confidente. Ella le escuchaba todas sus aprehensiones, cuando él ya sabía que el golpe venía, que era inevitable. La Gloria Gaitán estuvo prácticamente todas las noches con él, los últimos tres o cuatro meses, en la residencia presidencial, en Tomás Moro. Allende la mandaba buscar con los guardias del GAP, y se quedaba con él en el piso de abajo, mientras la Tencha subía al segundo piso. Allí Allende se relajaba, jugaba ajedrez con Víctor Pey, y después que se quedaba solo con Gloria se sinceraba con ella, como con nadie más, le decía abiertamente que la situación no daba para más.”

En los últimos días previos al golpe, Ud. cuenta que Allende tiene una conversación con Gloria Gaytán donde le indica que el Golpe depende de un solo general. ¿Sabe quién era ese general?

“No sé. Pero Pinochet no era. Los generales que más se sabía que eran golpistas eran los que eran cercanos a la Democracia Cristiana, Bonilla y Arellano Stark. Esos eran los que daban la cara en el ejército y hablaban en contra de Allende. Y es interesante que a todos Pinochet los liquidó después del golpe, y al que liquidó de manera más terrible fue a Arellano Stark, al mandarlo a matar gente. Pinochet no sería muy inteligente, pero sabía hacer las cosas.”

Era vivo

“Claro, era vivo, al parecer, le ofrecía a Allende limpiar el ejército de generales golpistas, cosas así. Y Pinochet cuenta en su propio libro una cosa interesante: que una vez lo citan a una reunión en Tomás Moro, con Allende y el Ministro de Defensa, gente así. Y Pinochet se olió que era una trampa, y que le harían una pregunta para ponerlo a prueba. Empiezan a conversar, y de pronto le Allende le pregunta como al pasar “¿General, y qué ha hecho usted hoy?”, y Pinochet se da cuenta que esa es la pregunta, que lo han estado siguiendo y lo están poniendo a prueba pare ver si dice la verdad. Porque ese día Pinochet había estado en la Academia de Guerra, en una reunión conspirativa. Entonces, en vez de mentir, dice la verdad, que ha estado en la Academia de Guerra, pero inventa otra razón. Si no hubiera dicho eso, lo habrían destituido ahí mismo, pero él supo prever el peligro.”

Con la Payita Allende era muy distinto, no se confiaba como con Gloria Gaitán. ¿Cómo era esa relación?

“Claro, a la Payita Allende no le podía decir que todo se venía abajo, la Payita no se daba cuenta de nada. Fíjate tú, la diferencia entre Allende y la Payita: La Payita llevó a su hijo a La Moneda el día del golpe, en una camioneta cargada de armas, creyendo que con eso iba a salvar la república. Allende, que estaba en La Moneda, lo único que quería es que sus hijas no llegaran, porque sabía lo que venía. De hecho, le pide a la Payita que las llamara, y les pidiera que no vinieran.”

“Pero la Payita llega con su hijo a la Moneda, y al verla cercada de carabineros, le dice a su hijo que baje y le explique a los policías que ellos eran del Gap, para que los dejen pasar. Pero al hijo los carabineros lo toman detenido y ese mismo día lo matan. Eso demuestra de alguna forma que la Payita estaba en otro planeta.”

Pero la Payita fue también la única mujer que se quedó con Allende en la Moneda

“Claro, la Payita era cálida, eficiente, lanzada, valiente, se atrevía a hacer todo. Ella dice que no escuchó cuando Allende les dijo que se fueran, pero eso es mentira, ella no quería irse, ella se quedó ahí a morir. En un momento, después del bombardeo, se cuenta que abrió una botella de whisky y lo repartía a los presentes para darles ánimo. Decía: ‘whisky para los valientes’”.

Al leer el libro, llama mucho la atención el retrato y reflexión que muestra de Hortensia Bussi, la Tencha. ¿Cómo era posible que se mantuviera al lado de Allende, y que soportara todas sus relaciones extra-maritales? ¿Por qué lo hacía?

“Era un arreglo extraño, funcionaba así. De alguna forma había un entendimiento tácito, Allende sabía que la Tencha no se iba a ir, y la Tencha sabía que Allende no la iba a dejar. Se querían, pololeaban, había una cosa íntima. Pero claro, Allende después igual se iba con la Payita, o con quien fuera.”

“Había algo raro en Allende, unas pasiones muy intensas, una cosa medio narcisa. Era raro sobre todo que estas relaciones con las mujeres, él no las ocultaba, sino por el contrario, las hacía pública, la imponía y se preocupaba que la Tencha supiera.  Era un poco exhibicionista ante su propia mujer, porque todas las mujeres que tuvo, él de alguna manera se las fue presentando a la Tencha. A todas las mostraba, hasta la Gloria Gaitán iba a la Moneda. Le gustaba lucirse, y lucirlas de alguna forma.”

¿Y la Tencha la aceptó a cada una de ellas?

“Las aceptaba y no las aceptaba, se lo tragaba, pero nunca lo aceptó como tal. Por ejemplo cuando la Gloria Gaitán iba a su casa, y se quedaba ahí, la Tencha hacía como que no la veía. Se despedía de cada uno de los presentes, pero a ella se la saltaba. Eso me lo contó la propia Gloria.”

En términos políticos, ¿Cuál era su visión de Allende en ese período? ¿Lo admiraba,  tenía reparos?

“Yo en ese momento era comunista, y los comunistas no éramos tan allendistas. Los comunistas presentaron primero a Neruda como candidato. En términos personales me parecía una persona un poco estirada, era simpático, pero que a la vez imponía una distancia. Quizás por eso atraía a las mujeres.”

“Ciertamente, Allende tenía una visión política propia. Luego, se calentó mucho con la cosa cubana, yo creo que quería mucho impresionar a Fidel Castro, quería demostrar que era tan revolucionario como él, aunque ajustándolo a la realidad de Chile.”

“Creo que Allende fue mejor candidato que Presidente, pero también era muy difícil controlar a la Unidad Popular en ese período, porque eran 6 ó 7 partidos, y se exigía unanimidad, entonces bastaba que la IC, que eran cuatro  gatos, o el API, que eran menos, se opusieran y se vetaban las iniciativas del Presidente, se lo criticaba en público, etc. Era algo inmanejable, históricamente era muy difícil de manejar el impulso que había”.

A partir de la lectura del libro, me parece que ciertamente emerge una visión más crítica de Allende, al menos en su vida privada, como una persona un poco irresponsable, y manipuladora. ¿Es esa su visión?

“No lo sé. La verdad es que, aunque parezca raro, yo no tengo una opinión determinada, formada, para mí es confuso. Quizás sí era un poco frívolo. O “se dejaba manosear” como decía mi padre. Por eso creo que a los personajes de la historia hay que entenderlos en todos sus sentidos. Yo sólo quiero presentar al personaje en la mayor profundidad posible, para que en 100 años más, la persona que escribe historia saque sus propias conclusiones. A lo mejor un psicólogo puede hacer un perfil psicológico, sacar una conclusión más profunda. Lo que yo trato es mostrarlo con sus matices, con el más  y el menos.”

¿Cómo ha sido la recepción del libro fuera de Chile? ¿Ha tenido difusión?

“No tanto, Ha estado en manos de editoriales españolas, y no ha sido publicado, y de editoriales mexicanas y tampoco. No es políticamente correcto. Por ejemplo los españoles le preguntaron a la Fundación Salvador Allende si podían publicarlo, y obviamente les dijeron que no. Quizás el de Amorós lo van a publicar, esa es la biografía oficial.”

Por último, ¿En qué está trabajando actualmente en términos literarios? ¿Tiene algún nuevo proyecto?

“Estoy escribiendo un libro de los lanzas, los lanzas chilenos en Europa, que son personajes que tienen una vida novelesca de verdad. Ellos odian a los que, dicen ellos “flaites que matan por una luca”, ellos son simplemente ladrones, no asesinos, su leit motiv es “salvar”, hacer un robo grande y no robar nunca más. A algunos les resulta. El personaje de mi libro quiere vivir en el barrio alto, y hay algunos que lo logran, hay lanzas actualmente que viven en el barrio alto, con sus hijos en colegios particulares, y “pasan piolas”.  Se va a llamar “Lanza internacional” y está pronto a publicarse, también en Catalonia.

 

Foto: biobiochile.cl

2 Comentarios

  1. Tania Ulloa dice:

    Que buen abordaje Torche! Muchas gracias!

  2. susana dice:

    Al final de todo, puede verse que su relación con las mujeres se basaba en la mayor jerarquía social que detentaba Allende como medico y líder político.La excepción fue G. Gaitán la Colombiana que provenía también de la clase gobernante de su país, con quien Allende esperaba un hijo que no alcanzó a nacer…

Deje su mensaje

Debes estarsuscrito para enviar un comentario.