Revista Intemperie

Muestra Nacional de Dramaturgia: Noche de busqueda (Parte V)

Por: Marco Antonio de la Parra
la chica

Como esperábamos, Marco Antonio de la Parra asistió a la tercera noche de la Muestra Nacional de Dramaturgia y una vez terminada la noche, se fue a casa con la sonoridad del texto de Bauer en la memoria

 

Ayer fue el día de las interrogantes y los experimentos. Ya habíamos visto Hilda Peña en la versión de Aliocha de la Sotta que parecía definitiva y perfecta aunque cortara las líneas finales del texto y también habíamos visto La chica en la expuesta y arriesgada puesta de Los Contadores Auditores que había conseguido dar cuenta de la dinámica tremenda de una familia disfuncional.

Esta vez Isidora Stevenson se paseaba inquieta y sorprendida. Tres versiones de su misma obra. Lo mismo más tarde Karen Bauer. ¿De qué otra manera como no fuera una instancia tan mágica como La Muestra (el artículo se lo puse yo porque creo que debería llamarse así) se podrían haber encontrado autoras como ellas con directores como Los Contadores Auditores (desafiados a romper con su propio estilo más proclive a la comedia) o con Alexandra von Hummel?

La tarde fría abrió con Hilda Peña en una versión abigarrada que intentaba samplear el texto en tres voces y convertir el monólogo en un coro de a tres cuyos registros resultaron muy diferentes, entregándoles pausas al texto que alargaban la puesta en una opción interesante quizás no totalmente lograda. Esto contando con tres muy buenas actrices. Un momento conseguido, el sonido de una canción de Bob Dylan marcando un clímax emocional. Se le pudo haber pedido más a este montaje de Los Contadores Auditores con menos acierto que su versión de La chica del día anterior. Rituales cotidianos repetidos, reiteraciones sin total riesgo, un escenario poblado de espacios que hacían eco del resto.

Salimos al espacio común y veíamos como se iba llenando de gente para la función de La chica dirigida por Alexandra von Hummel que había reunido un elenco de lujo. Nos enteramos en el café (o el chocolate con merkén, lo recomiendo, o las fajitas de pollo o el muffin de arándanos con jengibre, increíble –ya uno se va volviendo habitante de Matucana 100-) del momento de tensión con las autoridades policiales sobre el uso de fuegos artificiales en escena en el montaje de la sala grande.

La cosa es que la cola que se armó fue tremenda. A sala casi llena (y cuesta llenar Matucana 100), bajo la humareda de lo que parecía el resultado de ensayos de los fuegos aquellos, comenzó la apuesta experimental de von Hummel sobre el texto de Karen Bauer que probó nuevamente su solidez en una propuesta escénica grandiosa que también tuvo momentos de grandeza (no suelen darse las dos cosas al mismo tiempo). Una mesa larga, el escenario completamente abierto y un grupo de actores de miedo presididos por un Rodrigo Pérez inspirado que hacía de narrador de esta infancia macerada. Un gusto el oficio de este elenco en una actitud si bien distanciada no menos impactante, que abrió con música barroca sobresaturada para irse reduciendo a lo largo del espectáculo a la participación del niño mentalmente malherido que queda en el centro de la escena iluminado despiadadamente bajo el sonido de la pirotecnia.

Una mise en scéne nada de pirotécnica, eso sí, con muy pocos efectos, casi minimalista, jugando con el contraste de lo pequeño de la utilería o los escasos movimientos con la enormidad del escenario.

¿Me conmovió o me impresionó? No lo sé, lo cierto es que el público aplaudió a rabiar y después de más de una hora la sonoridad del texto de Karen Bauer se dejaba escuchar en la memoria rumbo a casa.

Dos monólogos (el de Stevenson sin duda, el de Bauer, una narración atravesada por diálogos), dos textos con una musicalidad propia que han obligado a sus directores a un meticuloso trabajo de oído. Y a crear bellas imágenes. ¿Unas más que otras? Tengo mis gustos. No los confieso. Prefiero que hagan el recorrido. Vale la pena.

La oportunidad de estos encuentros no se habría dado sin La Muestra.

Hay que estar ahí.

 

Más información en muestranacional.cl

 

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