Revista Intemperie

Muestra Nacional de Dramaturgia: La Muestra según Alejandro “Chato” Moreno (Parte II)

Por: Marco Antonio de la Parra
alejandro moreno

Marco Antonio de la Parra continua su diario de viaje acerca del ya clásico laboratorio del teatro chileno, la Muestra Nacional de Dramaturgia

 

Gastos de representación, de Alejandro Moreno, es una de la obras que promete más polémica en esta Muestra Nacional de Teatro.

Texto construido a partir de voces, con grandes espacios en la página, limpio, abierto, niega al cuerpo del actor que se convierte en sus palabras en “el último recipiente” donde podría ir a parar su dramaturgia y provoca al equipo no con una puesta en escena sino con una opuesta en escena, desarrollando en la antagonía a la escena anclada en la imagen una poética singular, la culminación de una búsqueda que ha venido de textos anteriores donde el cuerpo ha sido expulsado y la voz se convierte en lo central, la depositaria de toda la carga dramática, la palabra deshuesada, expuesta en esta opuesta, sin portador, sola, cuerpo glorioso quizás, cuerpo ausente, vibración de la laringe como instrumento privilegiado, manifestación extrema y radical de lo humano en puro lenguaje verbal donde dejar caer la emoción, los conceptos, la acción dramática, los conflictos, la construcción o más bien el croquis de personajes de quienes suponemos o inferimos pues no vemos.

En la mesa redonda realizada el 1 de Septiembre en el Invernadero donde se trabaja las obras de esta Muestra se pudo seguir la trayectoria de Alejandro Moreno desde sus comienzos como dramaturgo en el Teatro El Hijo donde trabajó con compañeros suyos como Millaray Lobos y Manuela Oyarzún en obras como La mujer gallina donde ya se sintió atraído por la historia real de una mujer criada en un gallinero sin lenguaje, luchando por expresarse y donde se podía sentir esa fascinación de Moreno por la tensión del lenguaje en su presencia o su ausencia. Luego El lugar común donde pudo sumar en su montaje en el MAC a una actriz de la capacidad de Paulina “Paly” García, que había sido su profesora, yendo siempre más allá detrás de una expresión extrema y original.

Con Trinidad Piriz y Daniel Marabolí creó Teatro nacional, basada en la historia de un hombre que quedó encerrado en el Teatro Antonio Varas el día del Golpe Militar, con testimonios que fueron “sampleando” y mezclando para hacer hablar al Teatro, para que fuera ese edificio el que se hiciera cargo del discurso. Luego vinieron otras obras hasta La amante fascista donde el encuentro con Paulina Urrutia confiesa que lo iluminó para producir una de las obras más inquietantes de la última década en nuestro país permaneciendo años en cartelera, precario y terrible equilibrio de lo narrativo en escena en un monólogo desquiciado y desquiciante que Víctor Carrasco dirigió con certeza y fervor.

Viviendo en el extranjero, tal vez su estado natural, Alejandro “Chato” Moreno, se hizo presente en la mesa redonda con una grabación preparada de sus ideas sobre el texto a cargo de múltiples voces, las de una familia que iba remachando sus ideas respecto a la preponderancia absoluta y radical de la palabra en contra de la imagen y su culto contemporáneo.

Paulina García, protagonista de Gastos de representación, dirigida por Cristián Plana, confesó haberse encontrado con una obra que la desafiaba absolutamente, que nunca había vivido una experiencia similar, que esto había puesto en jaque sus ideas sobre el teatro y la actuación.

El trabajo de Alejandro Moreno interroga la teatralidad desde su base.

No decimos oír teatro, decimos ver teatro y aquí viene un dramaturgo que ciega al espectador, que anula al actor, que dispara toda la trama, difusa, más tácita que explícita en un fraseo ambiguo donde el lenguaje es llevado lo más lejos posible de la ilustración. Un hombre quiere ver a su hija, una mujer le pregunta cuánto está dispuesto a pagar y comienza la transacción que conocerá vericuetos inesperados en forma y fondo.

Gastos de representación juega con las palabras desde el título. ¿Qué se gasta? ¿Quién lo gasta? ¿Representa quién qué cuándo cómo?

El trabajo experimental de Alejandro Moreno es terminal. Se entiende más ahora al recordar que cuando escuchó la propuesta ultra lúdica del grupo dirigido por Manuela Infante, respondió negándose. Es que el guía de este extraño derrotero quería que fuera su texto y los que aceptaran extraviarse los artistas a bordo, aceptando un juego poderoso y letal.

Fuera los actores, fuera las imágenes. Sin embargo el diseño y los actores, sin embargo la dirección.

Sin embargo el público.

¿Tendrán que cerrar los ojos para escuchar mejor cada línea de Alejandro Moreno?

¿O seremos encandilados hasta la ceguera?

Esperamos con ansias la llegada de Octubre.

 

Foto: Alejandro Moreno / teatrodelapalabra.cl

Más información en muestranacional.cl

 

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