Revista Intemperie

Infantes: todos somos niños

Por: Federico Zurita Hecht
infantes

Federico Zurita visita un jardín infantil para presenciar una obra de teatro que habla de las aspectos inmaduros o subdesarrollados de la sociedad occidental

 

La sala del jardín infantil donde transcurre la acción de la obra Infantes, escrita por Gabriela Arroyo y Ezzio Debernardi y dirigida por la misma Arroyo, es el espacio apropiado para que los adultos que protagonizan la acción se sientan incómodos con el tamaño del mobiliario y con el decorado; a fin de cuentas, para que se sientan incómodos en el mundo, pues esta salita es todo el mundo en esta representación. Este punto de partida, por el desajuste de escala y de estímulos que existe entre mundo y sus habitantes, puede ser propicio para el desarrollo de situaciones propias de una comedia. En efecto, Infantes es una comedia, pero este desajuste no busca sólo provocar la risa, pues esta disonancia entre mundo y habitantes forma parte central de la construcción de la denuncia de esta comedia.

La acción dramática presenta a tres apoderados de alumnos del jardín infantil que han sido citados a una reunión pues sus hijos cometieron un grave crimen. A los tres apoderados se suma la tía del jardín y el auxiliar que parece tener problemas cognitivos. En el transcurso de la acción cada padre deja aflorar sus debilidades y prejuicios en la defensa de la conducta de sus hijos. De esta forma, sexualización de la mujer (a quien históricamente la cultura occidental le ha restringido su potencial de sentir placer), homosexualidad masculina (en un mundo en que lo masculino se ubica al centro) y la violencia étnica (propia de la construcción de occidente) comienzan a aflorar en este pequeño universo de sillas pequeñitas y dibujos infantiles en las murallas. El mundo que se construye, por tanto, comienza a manifestarse como masculino, heterosexual y blanco (lo que no es otra cosa más que la imagen de occidente), y cualquier otro elemento diferente es cuestionado. Poco a poco, los adultos que participan de la acción dejan de realizar una defensa de sus hijos y comienzan a defenderse a sí mismos.

La acción transcurre en la sala de un jardín infantil por dos razones. Ambas confluyen en la realización de esta obra con la forma de comedia. La primera razón se relaciona con la posibilidad de que los personajes vivan la incomodidad de sentarse en sillas pequeñas y de contemplar dibujos que no entienden. La pequeñez del mundo exacerba la torpeza de sus habitantes. Este es el desajuste del que hablamos en el primer párrafo. La segunda razón se relaciona con la posibilidad de que, en el transcurso del desarrollo de la acción, aquellos adultos saquen a relucir su condición de infantes. Mientras, el auxiliar parece ser el único que cuestiona la verdad que se busca imponer. Sus problemas cognitivos actuarían, en la construcción de significados de la obra, en función de separarlo de la condición de infante de la sociedad retratada por el resto de los personajes. El auxiliar y su inmadurez cognitiva se vuelve equivalente al ciego Tiresias de Edipo Rey de Sófocles, que ve más que los que tienen sus ojos sanos.

De esta forma, Infantes formula una visión del carácter inmaduro de la construcción valórica de la sociedad occidental. El público se ríe de buena gana guiado por la acción, pero luego es posible que se sienta culpable y ridículo al comprobar que una vez fuera del teatro sigue habitando una salita de jardín infantil. Si eso llega a ocurrir, Infantes se vuelve una obra eficiente en su dimensión discursiva.

 

Infantes

De Chimba Compañía
Dramaturgia: Gabriela Arroyo y Ezzio Debernardi.
Dirección: Gabriela Arroyo.
Asistente de dirección: María Ignacia Hojas.
Diseño integral: Nicole Salgado.
Elenco: Carlos Donoso, Ezzio Debernardi, Silvanna Gajardo, Nicolás Platovsky y Valentina Campos.
Producción: Francisca Ruiz.
Asistente de producción: Nicolás Varela.
Entrenamiento corporal: Karin Alhstrom.
Universo sonoro: Alejandro Miranda / Mamlai y Pintos.
Diseño de gráfica: Javiera Salazar / Sabina Mendoza / Carlos Donoso.

Viernes y sábado 21 hrs. Domingo 20 hrs. Hasta el 27 de julio.

Taller Siglo XX Yolanda Hurtado
Ernesto Pinto Lagarrigue 191. Barrio Bellavista.

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