Revista Intemperie

Roberto Poblete, actor y diputado: “No es el mejor sueldo que gané en la vida”

Por: Rodrigo Campusano
roberto poblete dip

El destacado actor devenido político, dice que peleará por acabar con el binominal (aunque lo haya favorecido en esta pasada) y habla del Ministerio de “las Culturas”, la regionalización, el aborto y la televisión

 

¿Cómo han sido los 100 primeros días del diputado Roberto Poblete? 

He vivido un amplio espectro de emociones: desde la sorpresa hasta la emoción más profunda y sincera. Las personas que dicen que los políticos no trabajan están desinformadas o no saben de qué se trata este trabajo.

¿Pensaba eso usted antes?

Probablemente sí.  Desinformado se hablan muchas tonteras. Ahora veo a mucha gente que trabaja mucho. Yo trabajo muchísimo; tanto así que me advirtieron que debo tomarme un día de descanso, para no colapsar.

¿Sus emociones fueron más distritales que dentro de la cámara?

El primer día me dio mucha emoción entrar a pertenecer a un espacio donde todas las personas pueden pensar distinto, pero que tienen que ponerse de acuerdo por el bien del país. Y eso me emocionó mucho: existe ese lugar para pensar el futuro del país, para discrepar, y para resolver en beneficio de un futuro mejor para todos.

¿Ha hecho amigos en el Congreso?

Muchos. Tengo una gran capacidad para conectarme con el lado bueno de las personas.

El binominal lo favoreció…

Gané por el binominal. Se produjo un doblaje extraño en un lugar donde la derecha tiene mucha fortaleza (Biobío). Y ahora, dentro de las reglas del juego, salimos electos a pesar de tener menos votos.

¿Trabajará para acabar con el sistema que lo eligió?

No nos gusta el binominal, deberíamos cambiarlo urgentemente. Este sistema le ha hecho muy mal a la política, permitió el desencanto y dejó afuera a las minorías. Cuando la gente deja de participar en política, la política no se detiene, pero ellos quedan fuera, dejan de estar representados y pierden. Y es una lástima porque este trabajo debe ser una creación colectiva.

¿Qué piensa de los que dicen qué hace un actor metido en política? 

No existe ninguna posibilidad de que ninguno de nosotros deje de estar regido, gobernado y vinculado con la política. Te guste o  no te guste. El precio del pan, de los zapatos y de los remedios y todo lo que ocurre en el país ocurre a partir de decisiones políticas, como dice Brecht. Un actor, un ciudadano más como yo en política es lógico, es como tiene que ser. Hoy todos los temas vinieron de la ciudadanía y yo me considero un ciudadano.

A poco entrar ya se mostró a favor de reducir la remuneración de los parlamentarios. Imagino que remar en esa dirección es bastante lento, por las resistencias internas 

Sí. Para mí –en todo caso- no es el mejor sueldo que gané en la vida. Cuando uno trabaja en TV gana más sin duda, pero ese no es el tema. El tema central de este país es la cultura de la desigualdad. Es más, muchas personas inteligentes han instalado discursos a favor de esta cultura de la desigualdad, sin darse cuenta. La avalan, la justifican y terminan encontrando que está bien. Y una de las maneras de desactivar, de desinstalar discursos es hacer acciones que vayan en el sentido contrario: ¿por qué no nos cuestionamos si está bien que haya personas que ganen 100, 200 o 500 veces más que otra? Entonces si yo quiero tener legitimidad, parto por mí. Jackson y Boric, que me invitaron a sumarme a esta idea, quisieron instalar el tema y a mí me gusta. No está bien que haya gente que gane tanto dinero en relación a otro.  No está bien que el 1% tenga manejo sobre el 30% de la riqueza. No ocurre ni siquiera en Estados Unidos.

Usted es oriundo de su distrito, ¿cómo lo recibieron?

De muy buena manera. Mi propuesta es trabajar con la gente. Nadie puede describir mejor el problema que los afectados. Cuando se organiza y se propone, yo estoy ahí. La solución siempre va a ser mejor si la hacemos entre todos: empresarios, trabajadores, legisladores y gobierno central.

¿Ve al centralismo como el principal enemigo del desarrollo de las regiones?

Absolutamente. Mis temas son principalmente, antes y ahora, el arte, la educación, la cultura. Trabajamos con mucha gente y mi permanente presencia en Los Ángeles, tenía que ver con hacer cosas con la gente de allá, teatro y otros proyectos que llevan años de juntarse, conversar, aprender. El centralismo le ha hecho muy mal al país, porque obedece a una lógica donde se hizo una Carta Fundamental que está pensada para que sea un sólo señor el que determine todo; está hecho con el concepto de alguien que manda y el resto obedece. Y produce un espacio de mucha injusticia.

Cuando era chico y quise estudiar teatro tuve que salir de mi región, de mi casa, de mi familia, porque no existía ninguna escuela de arte en toda la Octava Región. Tuve que venir a Santiago. Y hoy, 40 años después, todavía no existe una academia artística en la Región. Habiendo tanta universidad, tanto dinero y empresas gigantescas, no existe ninguna razón para que no exista esa academia; y no existe ninguna razón para pensar que en regiones no hay artistas o que no necesitan del pensamiento artístico como algo fundamental, tan necesario como los doctores, los abogados o los ingenieros.

¿Es bacheletista? 

Yo diría que me gusta mucho que Michelle Bachelet sea nuestra Presidenta. No sé si bautizarme bacheletista, pero soy un gran admirador, sin duda.

¿Alguna vez se preguntó por qué un país tan excesivamente machista elige dos veces a una mujer como Presidenta?

Hay teorías al respecto.

¿Teorías de un país mamón, por ejemplo?

Sí. La más fresca es la teoría de un autor teatral, Jorge Díaz, quien decía que nosotros cada cierto tiempo necesitamos un papá, que ordene un poco y cuando ya pasó el influjo del papá, necesitamos una mamá. Yo creo que ya estamos pasando por esa teoría. Ahora, bien en serio, para mí tiene que ver con la madurez: nos faltaba reconocer el trabajo y la inteligencia de la mujer. Bachelet viene por encima de la orgánica de los partidos; a ella la instala allí el pueblo de Chile. Se salta todos los protocolos. Es el producto de lo que quiere un pueblo.

¿Cree necesaria una Ley de Cuotas?

No sé si es la mejor opción, pero me parece bien. A veces hay ciertas cosas que nos hacen bien, pero no las hacemos porque no tenemos la costumbre. Probablemente cuando eras niño no te habrías lavado los dientes si tu mamá no te hubiera obligado. Te impuso el hábito y luego te pareció algo normal, porque ya conoces los beneficios. Tenemos que empezar a instalar cosas que en otros momentos nos harán muy bien.

Como actor, ¿cómo ve la creación de un Ministerio de Cultura y Patrimonio?

Con los mejores ojos posibles. Si yo fuera Presidente ese ministerio sería el más importante, porque desde allí se instala todo lo que necesitas instalar para la igualdad, la solidaridad. Desde allí se establece la cultura de la educación, la cultura del deporte, de la economía. Desde allí estableces las directrices para saber qué tipo de personas queremos ser, qué tipo de valores entregaremos, nuestra relación con el medio, el respeto por nuestra naturaleza. Todo eso se establece desde el Ministerio de Cultura. Yo le pondría Ministerio de las Culturas para empezar.

¿Cuál es su posición respecto del aborto?

Aquí hay una cuestión que está muy mal puesta. Estamos hablando de vida, no de muerte. Y de la buena vida que todos nos merecemos. Cuando tengo que optar entre dos vidas (madre-hijo), no hay que cuestionarse, estamos hablando de la vida y hay que salvar la de la madre.

¿Considera a los fetos personas?

No tengo opinión al respecto, creo que ahí también hay vida. Pero si no tiene posibilidad de vivir, qué estamos esperando, para qué una tortura de nueve meses. Ahora, cuando una persona es violada y a partir de eso esa mujer queda embarazada, obligarla a tener ese hijo me parece una doble violación. Los hombres ni siquiera deberíamos opinar. Las mujeres deben decidir sobre eso.

Además, hay violencia médica y las mujeres siguen siendo maltratadas hasta después de abortar.

Existe una realidad, producto de nuestra perversa educación sexual. Si no generamos ese espacio de educación donde a la gente se le hace responsable y se les explica que el sexo es algo fantástico, maravilloso, delicioso, pero que hay que tomar medidas para realizarlo con todo el placer. Que el placer es algo bueno y que tenemos órganos especiales dedicados solamente al placer. Si no empezamos con ese paradigma, entonces estamos muy mal porque escondemos algo evidente y la realidad nos va a escupir en la cara. La gente tiene que tener la posibilidad de sexo seguro, sexo informado y sexo con amor en lo posible, pero el sexo sin amor también es rico y también es bueno que exista.

A propósito del placer, ¿qué piensas de la marihuana?

Yo encuentro que la marihuana es algo metido en las culturas ancestrales y hoy me parece otra hipocresía de la sociedad. Es inconducente.

¿Fumaste marihuana?

Fumé hasta la primera clase de teatro, hasta los 18 años. Fumé cuando era chico. Pero pienso que la gente debiera tener autocultivos y que las personas que quieran fumar, fumen. Así como está permitido el alcohol, así como está permitida una mierda que se llama tabaco, que eso sí que hace daño, ¿por qué no va a estar permitido el consumo de marihuana? Los alcohólicos provocan mucho más daño, más muertes, más destrozos que un consumidor de marihuana.. Además, está toda la dimensión médica. Tengo un amigo que tiene esclerosis múltiple, estaba en silla de ruedas, hasta que comenzó a beber un concentrado de marihuana que le permitió volver a caminar. Es un milagro.

Hizo varios programas emblemáticos de una época: El Desjueves, De Chincol a Jote ¿Echa de menos esa TV?

La televisión no está preocupada de temas de fondo, a pesar de que nada educa más que la TV. Es imposible que la TV no eduque, por lo tanto hay que tener mucho ojo con el contenido, porque si son tonteras, la audiencia queda dañada. Yo hice TV en un contexto muy restrictivo. Hoy sería muy transgresor hacer un programa donde se hable bien y de temas inteligentes. Sería ir contracorriente.

¿Tiene Twitter? ¿Facebook?

Tengo

¿Los ocupa con frecuencia?

No.

¿Qué opinión le merece este nuevo ciudadano digital muy opinante? 

Me parece fantástico. Lo que no me gusta son los francotiradores. Son heterónimos. Véase la descripción de Pessoa (nombre falso, autor ficticio). Estos clones que se crean para poder insultar a diestra y siniestra me parecen mal, pésimos. Quita poder porque cuando te doy la sensación de que puedes opinar de cualquier cosa y dijiste que este es un concha de su madre y que este otro es un hijo de puta y no se qué, te engañas con que estás participando, porque te están diciendo que digas lo que quieras porque da lo mismo. Estás participando un carajo.

¿Fuiste allendista?

Era muy chico, tenía 15 años cuando entró al Gobierno, pero sentía una gran admiración por el Presidente Allende. Había un pueblo muy contento. Los trabajadores y los campesinos se sentían incorporados por primera vez a un Gobierno.

¿Te llega el concepto “whiskyerda”?

Me parece fantástica la gente que toma whisky (ríe). El mundo cambió y todas las tendencias políticas tienen que acomodarse a las cosas que están pasando. La izquierda de Salvador Allende no puede y no debe ser la izquierda de hoy día.  Tenemos otro mundo, otra forma de hacer la revolución. De hecho, se está haciendo gracias a que la gente no afloja, a que la gente sale a la calle. No queremos que los bancos nos sigan vendiendo créditos tan caros, en fin. Se está haciendo una revolución en educación, en la reforma tributaria. La izquierda de la guerra fría ya se acabó. Hoy hay otras variables: los chinos comunistas de hoy son muy capitalistas.

¿Cuál es el sueño más urgente del diputado Poblete?

Ver a Chile levantar la copa en Brasil y soy un convencido de que así será.

 

Foto: Rodrigo Campusano

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