Revista Intemperie

Por la ruta del vinilo

Por: Marcela Guzmán
el discotecario

Marcela Guzmán hace un cuidadoso recorrido por la ruta del vinilo en Chile y propone una serie de datos para quienes se inician en este formato analógico

 

Mira la carátula y sonríe. Saca el disco, cuidadosamente, y lo instala en el tocadiscos. Baja la aguja y segundos después el espacio se llena de sonidos. “Es sublime. Nada se compara a escuchar un vinilo”, dice Juan José (35), coleccionista vinilero. Así como él, encontramos a muchos melómanos que se han cautivado por este formato en un circuito que crece cada vez más con colectivos, ferias, cooperativas, tiendas especializadas, un programa radial, fiestas y más.

Contar con LPs de primeras ediciones se ha transformado en una valiosa manera de escuchar obras musicales tal cual fueron creadas. Y si a esto le sumamos las cifras de ventas incrementadas en más de un 80% en los últimos cinco años en Chile, es difícil no pensar en un boom del vinilo.

Ferias y picadas

Es domingo y el Galpón 4 del Persa Bío Bío está lleno de buscadores de tesoros discográficos. Miran, preguntan, regatean los precios. Donde ‘El francés’, se le escucha a George Maurin -uno de los locatarios más conocidos del rubro- entrar en la negociación y ceder en la rebaja, “Ya, queda en $12 mil” (un disco que bordeaba los $15 mil). Hay un enjambre de compradores en el galpón. Se llevan de a dos o tres discos. Rock, jazz, música clásica, pop, folk, reggae, soul, funk, hip-hop. Hay de todo y el público vinilero lo agradece con su constante regreso, dicen los locatarios.

El vinilo y su circuito se han extendido notablemente en los últimos años en Santiago. Dos eventos masivos y gratuitos para los coleccionistas durante mayo demuestran el interés de un público -mayoritariamente hombres que bordean los 30 años hacia arriba-, y el creciente mercado en torno a este formato. El 10 de mayo se realizó el Vinilo Fest en el Centro Juventud Providencia, organizado por la Cooperativa del Vinilo. Ésta surge a comienzos del año pasado como una entidad sin fines de lucro. “Varios vendedores y tiendas decidimos organizarnos bajo una estructura de cooperación para abordar, en una primera etapa, los distintos eventos y ferias que se estaban realizando. Nuestro objetivo era organizar eventos sin intermediarios o productores para que los recursos fueran reinvertidos en actividades similares”, cuenta Paulo Dalannais, uno de sus coordinadores, recalcando, además, que la entidad “nace como una necesidad de mejorar, de acercarnos al público, de mejorar la oferta, conseguir espacios que cumplan con los requisitos técnicos para los vendedores y de comodidad para los asistentes”. Esta cooperativa está conformada por seis tiendas, algunas con locales físicos y otras, virtuales. A ellas se unen otros consignatarios invitados. Ya llevan once ferias realizadas en Santiago, Valparaíso, Viña del Mar, Rancagua y Concepción. Por feria, calculan que han concurrido entre quinientas y mil personas. “El público que asiste es cada vez más variado. Al principio, solo venían los coleccionistas de toda la vida. Ahora vienen todos: escolares, universitarios, jóvenes profesionales, familias, papás que les enseñan a sus hijos, adultos mayores que se emocionan recordando su juventud. Hay de todo”, dice Delannais.

A la venta de vinilos y tornamesas, Vinilo Fest sumó conversatorios en torno a la industria de la música en Chile, clínicas de limpieza y mantención de discos y charlas acerca de la profesionalización de la gestión y producción musical.

Otra de las iniciativas que ha reunido a un público diverso y numeroso ha sido la Feria Vinilo Libre. El 31 de mayo recién pasado se realizó la segunda feria en lo que va del 2014, en el Centro Gabriela Mistral (GAM). Comenzaron hace un par de años tratando de hacer una exposición ordenada que agrupara a vendedores y al público cautivo del vinilo. Víctor Gómez, uno de sus organizadores, señala que esta Feria tiene un perfil propio que reúne todos los estilos, en discos nuevos y usados, para ofrecerlos a un público variado. “Nos interesa recuperar el formato no como algo snob o hipster, sino como algo transversal”, afirma. Con DJs y un locutorio abierto de la radio Futuro, cientos de personas repletaron los stands instalados en el patio central del GAM. A la última Feria Vinilo Libre asistieron cerca de 4 mil personas y ya anuncian réplicas para agosto, octubre, noviembre y diciembre.

Si bien, la realización de este tipo de eventos puede influir en la diversificación de precios, muchos de los asistentes coincidían en lo caro que aún son los vinilos en Chile. El precio promedio de un disco bordea los $16 mil o más. “Esto de que el vinilo aún sea de nicho hace que los precios de los discos estén por las nubes”, afirma Cristóbal (36), un coleccionista de los tantos que asistieron, desde un costado de la feria. “El lado oscuro de este boom del vinilo, sin duda, ha sido la burbuja especulativa que llevó a las tiendas establecidas a etiquetar precios groseros, valores a los cuales los consumidores terminaron rindiéndose, especialmente la nueva clientela, buena parte de ella conformada por caza tendencias que ha querido imitar la colección de discos del vecino o de sus amigos”, dice Pablo Gutiérrez de Vinilo Garage.

Tiendas, boliches rodantes y 2.0 

A las clásicas disquerías como Sonar, Funtracks, Nex Time Records y los Persas del Parque Los Reyes y Bío Bío, se han ido inaugurando más tiendas de vinilos. Es el caso de El Discotecario, instalada en el Barrio Italia. Claudia Saldaña, su dueña, es una de las pocas mujeres dedicadas al rubro. En diciembre del año pasado abrió su tienda ofreciendo muebles diseñados especialmente para guardar vinilos, entre otras cosas. Claudia partió como aficionada al vinilo, seducida por la incomparable pureza del sonido análogo. La alta fidelidad y el romanticismo que conlleva escuchar un disco “obliga a sentarte a escucharlo detenidamente, poner la aguja sobre el disco y mientras lo escuchas puedes ver detenidamente el arte de la carátula, leer las letras de las canciones y toda la información que viene, para luego dar vuelta el disco y seguir escuchándolo hasta que termine la última canción. Ningún otro formato te envuelve de esa manera”, advierte Claudia.

el discotecario

Otra modalidad de la venta del vinilo es virtual. Hay muchas tiendas que ofrecen un catálogo variado, con pedidos especiales incluidos, de discos importados desde Europa, Estados Unidos, Argentina, México y Brasil, entre ellas, Volver al vinilo, Back to Vinyl, Vinilo web, Vinilo Garage, Zona Vinilo, Allcanza, Cokerecords, La joyería vinilos, Wariarock y Disco intrépido.

Desde marzo del año pasado y sobre cuatro ruedas, Viniloskombi ofrece vinilos, tocadiscos y accesorios para la mantención, el guardado y la limpieza de los discos. Nicolás Fontaine, su dueño, asegura que el vinilo es el mejor formato de reproducción: “El más fiel a las intenciones del músico y del ingeniero en sonido”. Esta una tienda rodante en una Kombi cargada de discos recorre restoranes, plazas, café y barrios, en una nueva presentación del recurso tienda. “Está creada como un espacio de encuentro para una experiencia auditiva y personal”, dice Nicolás. No duda en afirmar que la venta de vinilos ha aumentado en los últimos años. “El vinilo al ser un objeto físico también es un objeto de arte. En Latinoamérica, Chile es uno de los países donde se venden más vinilos (después de México). EE. UU. y Europa llevan la delantera, ellos son fabricantes y nunca dejaron de producir ni siquiera en los años 90, década de mayor baja en la distribución mundial”, explica. “El siguiente paso sería aumentar la fabricación del mismo en Chile. Eso generaría más movilidad a la industria y a la creación”, agrega Fontaine.

Cristián Vargas, coleccionista y cara visible del proyecto Vinilo Web coincide en que las principales referencias extranjeras en los circuitos del vinilo están en Europa. Países como Inglaterra, Alemania, España, Francia y Holanda tienen un fuerte mercado vinilero. En relación al desarrollo del mercado local, este coleccionista cree que dependerá de la voluntad de los actores del circuito.  “Por una parte, el crecimiento de esta industria está sujeto a que los músicos chilenos se interesen en el vinilo dadas sus cualidades y, por otra, la capacidad de las casas discográficas, ingenieros y técnicos en sonido para restablecer el formato”, advierte.

vinilo web

Cristián Vargas, coleccionista y dueño de Vinilo Web

Producción  y difusión local 

La marca chilena se imprime también en “el formato más noble de la música”. El último sello discográfico que fabricó vinilos en Chile fue IRT, en la década del 70. Hace un par de años, Discos Río Bueno, al mando de Oliver Knust, trajo una máquina prensadora de vinilos y con ello el sueño de reactivar la fabricación de discos en suelo nacional (a nivel latinoamericano, Brasil se lleva el primer lugar como productor en esta industria). Desde entonces ha producido numerosas ediciones para distintos artistas y sellos chilenos, entre ellos, Perrosky, Astro, Los Jaivas, Pedropiedra y Gepe. Por estos días, Discos Río Bueno participa en la Feria PrimaveraPro 2014 de Barcelona, un encuentro dirigido a profesionales de la industria musical que se realiza de forma paralela a Primavera Sound, referente internacional para la música independiente.

Desde el 2012, Gata Records ha hecho una apuesta, no solo por el vinilo, sino también por nuevas propuestas musicales en un trabajo que ha dado fruto: 27 discos publicados. “Como productores, músicos, DJs o coleccionistas, la apuesta por el formato físico hace eco de la necesidad de un público que va desde los 30 años”, dice Andrés Aillón, su fundador y director.

En el catálogo de Gata Records se alistan artistas nacionales como Chilenomedio y Statickman, los argentinos Martín Del Litto y ETM, los españoles Ravers On The Storm y Melodonia, el brasileño Lidimo y los israelíes Said & Rosenberg. El grueso de las ventas de este sello, según su director, se va a EE.UU. y Europa (un 30% de ellas a Turquía, dato curioso). “Para la fabricación de nuestros vinilos estamos negociando con una planta de Los Ángeles, California, también de Alemania y de República Checa”, cuenta Andrés. “En Chile, paradójicamente, y no logro comprender por qué, sale mucho más caro fabricar vinilos”.

Entre otras propuestas novedosas en la difusión de este longevo formato se encuentran Surco de radio Rock&Pop, un programa que se emite todos los jueves con vinilos al aire, y las Fiestas de Vinilos de El Discotecario, con una programación especial de DJs, tornamesas y  vinilos para bailar hasta que caiga la última aguja.

 

Datos

Ferias: Feria Vinilo Libre / Vinilo Fest.

Radio y fiestas: Surco de Rock&Pop / Fiestas de Vinilos de El Discotecario.

Tornamesas, tocadiscos y accesorios: Needle / Futuro Primitivo / Sonido análogo / Audiolab

Tiendas y boliches: Persa Bío Bío – Víctor Manuel (local El Johnny, n° 100 y 101 del Galpón 4, destaca con una colección de discos chilenos editados en el extranjero. En el mismo galón, El Francés, joyas y clásicos a precios convenientes) / Persa del Parque Los Reyes / Sonar / Funtracks / Nex Time Records / 12 Pulgadas / Canela Records / Disco Intrépido / Wariarock /Cokerecords / Vinilos Kombi.

Sellos: Río Bueno, Gata Records, Algorecords.

 

Fotos: Marcela Guzmán

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