Revista Intemperie

Zoológico humano en Oslo

Por: Intemperie

kongolandsbyen

Una recreación del Kongolandsbyen o del zoológico humano de Oslo de 1914 será parte de las celebraciones de los doscientos años de la constitución noruega. Con la supuesta intención de gatillar discusiones sobre el colonialismo y racismo en la Noruega moderna y el mundo posmoderno, el nuevo zoológico humano de Oslo estará a cargo de los artistas Mohamed Ali Fadlabi y Lars Cuzner. Para llevar a cabo la recreación del proyecto, los artistas cuentan con el apoyo del gobierno noruego -que los financió con casi 100 millones de pesos- y ya han lanzado una campaña on line para que voluntarios participen como parte de la población del zoológico.

En 1914, 80 personas africanas –en su mayoría senegaleses- fueron obligados a vivir por 5 meses en el “Congo Village” en Oslo para que la población noruega tuviese la oportunidad de conocer a los salvajes de las colonias. Algo similar ocurrió en París en 1881 cuando una familia selk’nam fue parte de uno de los tantos zoológicos humanos europeos y donde muchos indígenas vieron la muerte mientras europeos veían la supuesta superioridad de la civilización europea contrastada con la exótica y lejana otredad de las colonias. El caso de los selk’nam, yaganes y kawésqar ha sido explorado en el documental “Calafate, zoológicos humanos” de Hans Mülchi y en la obra de la Patogallina, “Hain, el último extranjero”.

Entrevistada por The Guardian, la artista congolesa Mauke B Munfocol critica la muestra porque, contrario a propósito de los autores, la recreación del zoológico con africanos no enfrenta los conflictos raciales ni pasados ni contemporáneos. Munfocol más bien cree que la muestra re-actualiza las fantasías exoticistas y bestiales que supuestamente encarna el cuerpo negro para la mente europea. “Nuevamente, el cuerpo negro está enclaustrado en la mirada del hombre blanco. Los africanos una vez más estarán sujetos a la humillación y deshumanización racial. Esclavitud y colonialismo fueron y aún son un show”.

El artículo de The Guardian cierra con las palabras del historiador, sociólogo y activista político pan-africanista W.E.B. Du Bois, quien declaraba que todo arte es propaganda. Los artistas Fadlabi y Cuzner dicen tener como objetivo una causa “noble”: crear e invitar a discutir sobre racismo, colonialismo, violaciones de los derechos humanos, entre muchos otros temas. ¿Deberían tener estos artistas en mente el impacto y las posibles interpretaciones de su obra? Claramente, los debate sobre colonización, la representación de grupos colonizados, subalternos y minorías étnicas son temas con muchos filos. ¿Tendrán los artistas, en este contexto, pensar mucho mejor sobre las posibilidades interpretativas de sus trabajos y que no terminen siendo un aliciente para los prejuicios que ellos mismo proclaman derribar?

 

Foto: washingtonpost.com

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