Revista Intemperie

¿Quiénes van al teatro en Chile?

Por: Pablo Torche
teatro del puente

Pablo Torche analiza algunas cifras de las audiencias de teatro en el país, a partir de la última Encuesta de Consumo Cultural realizada por el CNCA, datos que parecen derribar ciertos mitos sobre el tema

 

La última Encuesta Nacional de Consumo Cultural, aplicada por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) y dada conocer recientemente, entrega interesante información respecto de los gustos y hábitos de los chilenos por la cultura, las artes, y algunas actividades concretas como asistencia al teatro, al cine, a recitales y la lectura de libros.

Según esta encuesta, el porcentaje de chilenos (mayores de 15 años) que ha asistido al teatro en el último año alcanza un 15%. Este porcentaje aparece como bastante bajo y, de hecho, se encuentra por detrás de otras manifestaciones artísticas más populares. No obstante, no es despreciable que uno de cada 7 chilenos (aproximadamente) haya asistido a una representación sobre las tablas.

El cine sigue siendo el espectáculo más atractivo para la población, con un 36% que declara haber asistido al menos una vez en el último año. Un 23% declara haber asistido a espectáculos de danza (incluida danza folclórica), un 22% a alguna exposición de artes visuales y el mismo porcentaje a recitales o conciertos en vivo. Por último, las personas que reportan haber comprado al menos un libro en los últimos 12 meses ascienden al 28%, en tanto que quienes han leído uno suben al 44% de la población total.

El análisis de la encuesta permite derribar diversos mitos en torno al perfil de los espectadores de teatro, como por ejemplo el prejuicio de que se trata de un público compuesto principalmente por estratos altos, o centrado mayoritariamente en la capital.

A través de este artículo se entrega una breve caracterización del público que asiste al teatro con un mínimo grado de regularidad (al menos 2 veces al año), espectadores que completan con su presencia un arte que no tiene sentido en solitario. 

Público frecuente

Como se ha mencionado, la encuesta reporta un 15% de la población que ha asistido al menos a una representación teatral durante el último año, lo que corresponde gruesamente a la cifra nada despreciable de 1 millón ochocientas mil personas.

Si se examina en mayor detalle, se constata que más de un tercio de este público ha asistido al teatro sólo una vez en el año. Se trata por tanto de una audiencia muy esporádica. El público que ha asistido a por lo menos dos representaciones teatrales al año alcanza a sólo el 9,6% de la población, es decir, aproximadamente a 1.150.000 personas.

Estas son las personas que pueden considerarse –de una manera muy amplia por cierto–, una audiencia frecuente, las que de alguna forma mantienen vivo el teatro de nuestro país. ¿Quiénes son estás personas, dónde viven, cuáles son sus gustos e intereses? Algunas respuestas a continuación.

Transversalidad según nivel socioeconómico, edad y regiones

En primer lugar, es posible afirmar que se trata de un público bastante transversal en términos de edad y nivel socioeconómico, para nada anclado en los estratos altos, como podría pensarse.

Es cierto que, si se toman los distintos estratos socioeconómicos por separado, el índice de asistencia es mayor en los niveles altos. Pero aún así, en términos agregados, si se toma la totalidad del público frecuente, se obtiene que más de un tercio (un 34% ) pertenece a sectores D y E de la población (es decir, de muy bajos ingresos). El grupo de clase media y media alta alcanza (C3 y C2) alcanza un 45%, en tanto que el grupo alto o ABC1, constituye sólo el 15% del público frecuente de teatro del país.

En términos de edad se encuentra también una desmitificación semejante de la idea de que el público es mayoritariamente joven. Un 28% del público frecuente es joven (entre 15 y 29 años) años. Los adultos entre 30 y 44 años alcanzan un 25%, y los entre 45 y 60, un 27%. La tercera edad –o casi–, de personas mayores de 60 años, componen un 20% del público frecuente del teatro de nuestro país.

Por último, los datos también demuestran que el público de teatro no está para nada centrado en la capital, ya que sólo un 13% es de Santiago, en tanto que el 87% pertenece a alguna región del país. Estas cifras resultan sorprendentes, por cuanto supuestamente Santiago concentra una gran cantidad de salas de teatro, pero a pesar de esto, la encuesta sugiere que en regiones se mantiene un público estable que asiste al teatro.

Público de teatro: adepto también a otras artes

El público del teatro se revela también como asiduo a otras manifestaciones artísticas. Es decir, las personas que asisten con frecuencia al teatro se dan también espacio para otras asistir a otro tipo de espectáculos, constatándose más bien una sinergia antes que una competencia entre distinto tipo de espectáculos artísticos.

Más de la mitad de lo que hemos denominado un público frecuente del teatro, reporta haber asistido también a espectáculos de danza en los últimos doce meses. Es importante recordar que el porcentaje de la población general que ha asistido a espectáculos de danza es sólo 23%. Esto indica que el público frecuente de teatro, presenta un porcentaje de asistencia a espectáculos de danza que son más del doble que el del común de la población.

Algo similar se constata en relación con las otras manifestaciones artísticas. Un 60% del público frecuente del teatro, reporta también haber asistido a exposiciones de artes visuales durante los últimos 12 meses, un 52% reporta ha asistido a conciertos o recitales en vivo y un 66% al cine. En cuanto a la lectura, un 55% señala haber comprado al menos un libro y un 73% ha leído al menos uno en los últimos 12 meses.

Todas estas cifras prácticamente duplican las del total de la población. El público frecuente de teatro se configura entonces como una audiencia interesada en distintos tipos de manifestaciones artísticas. Se constata así una audiencia concentrada, con gran interés en las actividades artísticas y culturales de variado tipo.

Resulta interesante constatar que la disciplina artística que aparece –comparativamente– como más atractiva para el público de teatro, es la de las artes visuales, por cuanto su índice de asistencia casi triplica a la del común de la población (60% contra un 22%).

¿Gastar más en entradas al teatro?

Al analizar la dimensión económica del teatro, es importante considerar en primer lugar, que gran parte de las representaciones teatrales de nuestro país se presentan de modo gratuito, una opción que ha resultado debatida por algunos artistas y creadores. Por un lado, en términos positivos, la gratuidad amplía el acceso, en particular entre los sectores de bajos ingresos. Sin embargo, en contrapartida, puede implicar un riesgo de desvalorización del trabajo artístico o cultural, asociándolo a algo por lo que no hay que pagar.

Según los datos de la encuesta, de hecho, el 58% del público de teatro reporta haber asistido a la última función de manera gratuita, lo que sugiere que más de la mitad de los espectáculos de teatro se presentan libres de pago.

Respecto del valor de la entrada, las opiniones del público están divididas, sin que se detecte una crítica unánime en torno a un precio demasiado alto, otro lugar común difundido en torno al teatro. En efecto, mientras un 43% considera caras o muy caras las entradas, un 44% las considera adecuadas. A un 7% le parecen incluso baratas.

En relación con el potencial de crecimiento del teatro, resulta auspicioso constatar que un 52% del público frecuente del teatro está dispuesto a aumentar su presupuesto para asistir a más espectáculos teatrales.

Cifras similares se declaran para otras manifestaciones artísticas. Se trata por tanto de un público asiduo a distintas artes y dispuesto a profundizar su asistencia a ellas. De esta forma, un 50% del público frecuente de teatro se manifiesta dispuesto a aumentar su gasto en espectáculos de danza; un 57% en tanto, está dispuesto a aumentar su presupuesto para asistir a recitales de grupos internacionales, y un 45% a gastar más en recitales de grupos nacionales. Un 35% en tanto está dispuesto a aumentar su presupuesto en libros.

El público frecuente de teatro constituye por tanto un grupo interesado en asignar una mayor fracción de su presupuesto a la asistencia a distintas actividades de índole cultural, no sólo al teatro. Esto no sólo constituye una oportunidad en términos netamente económicos, que puede ser importante de considerar para las distintas salas y compañías que bregan por la subsistencia en el país, sino también un terreno fértil para ampliar y profundizar el vínculo entre la creación artística de nuestro país y un público todavía pequeño, pero crecientemente interesado en aumentar su asistencia a estos espectáculos.

 

Foto: Teatro del Puente/La Tercera

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