Revista Intemperie

¿Dónde está Lautaro hoy? Leftraru en el Teatro de la Universidad Católica

Por: Pablo Torche
leftraru

Pablo Torche considera que la última obra de “La mala clase” ofrece una reflexión sobre el tema mapuche acaso más profunda que el debate que se da en los medios o la academia

 

Desde la Logia Lautarina, que planeaba la independencia de Latinoamérica en las calles de Londres, hasta el trágico movimiento terrorista fundado por jóvenes descolgados a finales de la dictadura (y fríamente desarticulado por el primer gobierno de la Concertación), la figura del joven mapuche, educado por Pedro de Valdivia y luego devenido líder de la rebelión contra los españoles, ha fascinado la imaginación nacional y latinoamericana de la rebeldía, la independencia y la búsqueda inalienable de la propia identidad.

Hoy llega a las tablas de la mano de la compañía La Mala Clase, que se ha caracterizado por un teatro social y político (con obras como La mala clase y La chancha, de Luis Barrales), ahora con la dramaturgia de Bosco Cayo y la dirección de Aliocha de la Sotta, que se combinan en un trabajo de excelencia, recién estrenado en el Teatro de la Universidad Católica.

La escena transcurre en una “distante” comunidad mapuche (distante de la capital, del centro, del poder), reunida para definir el diseño de una escultura de Lautaro, que el estado pretende levantar en el centro de la ciudad. Este conflicto inusual sirve de articulador para los ocho personajes principales que componen la obra. Por un lado, los tres funcionarios de la Corporación Indígena, uno de los cuales es un joven mapuche convertido en flamante abogado y, por otro, los miembros de la comunidad, un toqui temeroso, devenido dirigente social, una mujer preocupada de la seguridad de su hijo, y tres jóvenes marginalizados y frustrados, atormentados por el conflicto de identidad.

Teatralizados y prototípicos, cada uno de los personajes combina sin embargo a la perfección una caracterización expresiva y a ratos cómica, con el retrato social fidedigno y tan verosímil que en ocasiones realmente da la impresión de estar fisgoneando en una sede social. En este sentido, uno de los mayores logros de la obra es hacer converger, con notable precisión, distintos puntos de vista y discursos sobre el tema mapuche, con seres de carne y hueso de una extrema verosimilitud.

De esta forma, Leftraru no presenta una lectura política o cultural unívoca del tema mapuche (lo que no significa que no haya punto de vista), sino más bien una muy lograda trama donde los distintos discursos políticos y culturales –con frecuencia fragmentarios e ilusorios–, se entrelazan con las vidas personales, limitadas y precarias, guiadas cada una por ambiciones, temores y heridas individuales. El efecto se logra a tal punto que de pronto da la impresión de que en esta sede vecinal “distante”, efectivamente transcurriera la historia de nuestro país, una historia mucho más compleja y profunda de la que se presenta en la televisión, las columnas de los diarios o incluso el debate académico.

A través de la escenificación de Leftraru emerge así la pregunta ¿Dónde está Lautaro hoy en día? ¿Quién encarna mejor la representación de esta figura mítica en el complejo entramado del Chile actual? ¿El adolescente marginal, rebelde e impulsivo? ¿La joven estudiosa que puede acceder a la universidad a través de una beca? ¿El toqui adusto y temeroso, que busca negociar? ¿El joven abogado mapuche, ahora a cargo de la Corporación indígena?

Más centrado en las preguntas que en las respuestas, el montaje de Leftraru logra así una reflexión profunda y sensible del tema mapuche, que sin duda constituirá una buena lección de historia, no sólo para los estudiantes, sino para todos aquellos ciudadanos que se atrevan a asomarse al teatro a verla. Completamente recomendada.

 

Leftraru

Eenco: María Paz Grandjean, Paulina Giglio, Mónica Ríos, Bosco Cayo, Felipe Gómez, Iván Parra, Jaime Leiva, Mario Soto
Dramaturgia: Bosco Cayo (inspirada en Lautaro de Isidora Aguirre)
Dirección: Aliocha de la Sotta
Una coproducción teatro UC y La mala clase

Funciones: del 21 de marzo al 26 de abril
Horario: miércoles a sábado 20 hrs.
Duración: 1h
Teatro Universidad Católica
Jorge Washington 26. Plaza Ñuñoa, Santiago

Más información aquí

Un comentario

  1. Margarita M. Cuminao dice:

    La ignorancia del pueblo chileno con respecto al pueblo mapuche, su historia y cosmovisión, está reflejada en esta obra.
    Fui a ver el montaje, en su segundo día de función. Me parece que la falta de investigación, la folclorización y la construcción de los personajes efectivamente refleja la histórica relación entre la sociedad chilena y el Pueblo Mapuche, porque sigue cayendo en el error de la incomprensión, pensando en que los mapuches hablamos como huasos o como flaites, lo cual al parecer es una de las primeras imágenes que tienen los wingkas o la mayoría de los chilenos sobre nosotros.
    Pensar que la asamblea y una sede vecinal es la forma de organizarse que tiene el mapuche, demuestra como se confunde el tema con la política y otros movimientos que no tienen que ver con nuestro pensamiento ni nuestra cultura. Es cierto que existen diferencias al interior de nuestra gente, somos un pueblo diverso y no homogeneo como la sociedad chilena, es cierto también que hay quienes adhieren a otras formas de organización, pero las diferencias son reflejo también de otras circunstancias geográficas e históricas que marcan la idiosincracia de nuestra cultura.
    Creo que este es un tema que va más allá de lo escénico, es lo que refleja cierto sector de la sociedad chilena, y la falta de información, y todo lo que han hecho los libros de historia con su formación.
    Como última reflexión, creo que como pueblo mapuche tenemos la misión de educar y transmitir lo que somos.

    Margarita M. Cuminao.
    Mapuche, payasa y actriz.
    (miembro de Compañía Rumel Mülen)

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