Revista Intemperie

Detrás de “12 años de esclavitud”: las narrativas de esclavos

Por: Intemperie
12 anos de esclavitud

 

La película 12 años de esclavitud, basada en libro autobiográfico del mismo nombre, escrito por Solomon Northup en 1853, pone nuevamente de relieve las muchas “narrativas de esclavos” publicadas en los tiempos de la esclavitud en Estados Unidos.

Muchos de estos testimonios gozaron en la época de gran popularidad en el Norte abolicionista, en tanto que en el Sur eran lógicamente censurados como “propaganda”.

La trágica historia que narra Northup (con ayuda de un “escritor fantasma” de entonces, David Wilson), es de alguna forma inusual: Northup era un hombre libre, que es engañado y secuestrado por unos traficantes blancos que lo secuestran y venden posteriormente como esclavo, tal como se revive en la recién estrenada película, con conmovedor realismo.

La mayoría de las narrativas de esclavos dan cuenta de una fortuna un poco menos zigzagueante que la de Northup. Se trataba en general de personas que habían sufrido la más cruel esclavitud durante toda su vida, y trataban de fugarse o liberarse (algunos sin conseguirlo nunca).

La primera de estas narrativas de esclavos –algunas de las cuales vuelven a adquirir notoriedad después de la película y a disparar sus ventas– fue escrita en 1825 por William Grimes, con el propósito de adquirir el dinero necesario para comprar su libertad.

A partir de entonces las historias se sucedieron rápidamente, alcanzando casi el centenar, según los investigadores.

Las más famosas fueron Narrative of the Life of Frederick Douglass, en la que Douglass relata como aprendió a leer y escribir por sí mismo en una plantación, para fugarse y convertirse en un líder abolicionista posteriormente; e Incidents in the Life of a Slave Girl, por Harriet Ann Jacobs, publicada primero por entregas en el New York Tribune, periódico que sin embargo censuró las partes en que se narran los abusos sexuales sufridos por Jacobs a manos de su patrón. La obra sólo fue publicada íntegra posteriormente.

Una de las más dramáticas es la autobiografía de la esclava William Anderson, titulada explicativamente Twenty-four Years a Slave; Sold Eight Times! In Jail Sixty Times!! Whipped Three Hundred Times!!! or The Dark Deeds of American Slavery Revealed, donde relata los padecimientos sexuales que eran pan de cada día de las esclavas de la época.

Periódicos como el New York Times publicaban también historias como la de Margaret Garner, una esclava fugada que en 1856 mató a su propia hija, antes de devolverla a las garras de la esclavitud, y que posteriormente fue juzgada y condenada nuevamente a la custodia de sus dueños. Esta historia sirvió de inspiración para la famosa novela Beloved, con la que la premio Nobel norteamericana Tony Morrison ganó el Pulitzer en 1988.

Fue inspirada por estos múltiples reportes de prensa que Harriet Beecher Stowe publicó en 1852 su archi famosa novela La cabaña del tío Tom. La historia tenía la virtud de mezclar los contenidos verídicos de las narrativas de los esclavos, con una trama novelesca de formato sentimental que se conectó de inmediato con los gustos de la audiencia masiva. En el primer mes la novela vendió 20.000 copias, y al cabo de un año había alcanzado los 300.000.

Esta novela fue de alguna forma la amplificación comunicacional que la época necesitaba para tomar conciencia de la realidad de los esclavos cuyas autobiografías venían publicándose hace tiempo. Constituye una prueba, de manera incidental, que la ficción literaria es, por alguna razón misteriosa, más sugestiva e impactante que el testimonio fidedigno de los hechos, por trágicos que estos sean. Algo que permanece como una paradoja del espíritu humano a través de los tiempos: necesitamos de la ficción para acceder a la realidad.

La importancia del libro La cabaña del tío Tom fue tal, que la leyenda cuenta que, varios años después, cuando Abraham Lincoln conoció a Stowe durante la guerra civil, la saludó diciendo: “He aquí la  pequeña señora que comenzó esta gran guerra”.

150 años después el cine cumple el rol del best seller de Stowe en la época: poner nuevamente en discusión la tragedia e implicancias de un período oscuro de la historia de Estados Unidos y del mundo. La película ha catapultado el libro de Northup a los primeros lugares de venta, incluso en Chile.

 

Foto:  12 Years a Slave (fotograma), Steve McQueen (2013)

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