Revista Intemperie

“¿Cómo le explicas a una clase dirigente que la cultura es algo importante para un país?” Una entrevista con Elisa Zulueta

Por: Vidia Gutiérrez
elisa zulueta

La destacada actriz y dramaturga conversa con Vidia Gutiérrez acerca de su carrera, su relación con los medios y su opinión de la cultura en Chile

 

Elisa Zulueta es conocida desde hace años en el teatro, donde se ha ganado laboriosamente un prestigio tanto entre espectadores como creadores. Pero en el último tiempo su nombre ha superado el círculo reducido de “los que habitan la cultura”, como ella les llama.

Su presencia en televisión la acercó a un universo más masivo y también menos protegido, donde la visibilidad depende menos del trabajo y más de los medios de comunicación, a los que siempre les viene bien una polémica. Una frase dicha al pasar en el transcurso de una entrevista y un titular tendencioso, la lanzaron inesperadamente a la vorágine política electoral, nada más lejos de sus intereses.

“Uno cree que va a hablar de algo que para uno es importante, pero el medio, y posiblemente su público, están interesados en otras cosas. La superficialidad de los contenidos en algunos medios es algo que no tiene sentido cuestionar, pero sí la falta de rigurosidad. Se le dio a mis palabras un sentido que no tenían y no tienes cómo aclararlo después”.

¿Si pudieras, evitarías a los medios?

Los evito porque me siento insegura, salvo en dos momentos en que tengo que dar entrevistas obligatoriamente: cuando estreno una obra o cuando se lanza una teleserie. Pero en el canal nos cuidan mucho para que esa exposición se relacione con el trabajo y no te comprometa en algo más. Hasta ahora no había sido un problema relacionarme con la prensa, a pesar de que me cuesta entender su lógica. Por ejemplo, suele parecerles tan extraño que seamos dos mujeres las que estamos detrás de una obra y yo no entiendo por qué eso es tema. Pero lo que más me pone nerviosa es no poder defenderme cuando algo sale muy fuera de contexto.

Lejos de los titulares y las polémicas, el teatro le ha dado a Elisa grandes satisfacciones. Sus obras, ya sea como actriz, dramaturga o directora, han sido bien recibidas no sólo por la crítica sino también por el esquivo público.

¿Es muy distinta una cosa de otra? 

En realidad, no son cosas distintas para mí. Todas forman parte de mi trabajo y trato de poner el mismo esfuerzo y ser igualmente rigurosa.El teatro está más cerca de mi corazón, pero lo que hago en televisión también es importante, en la medida que me limito a mi labor como actriz. No me interesa transformarme en “rostro”, con todas las cosas anexas que implica.

En el medio hay mucha gente que, siendo talentosa, no ha tenido una carrera tan destacada como la tuya.Conseguir financiamiento es difícil. En el teatro, muchas veces buenos proyectos no son bien recibidos por el público ¿Cómo explicas lo que ha pasado contigo?

Yo creo que, en lo relativo al público, un aspecto clave es el tipo de teatro que hacemos: el teatro realista llega fácilmente a un público transversal. Otro tipo de teatro a veces resulta incomprensible para la gente, y es es menos “masivo”, son búsquedas igual de interesantes, pero que tienen un espectro de público más reducido. Yo quería hacer teatro para muchos, sin descuidar ni la calidad ni la profundidad. Este tipo de teatro llega de manera más directa al público.

Desde chica, cuando iba al teatro, me gustaban las obras realistas. Me gustaban las obras de Chéjov, Tennessee Williams. Me gustaba que me contaran una historia y entender lo que estaba pasando. Por eso, cuando decidí estudiar teatro, escogí la escuela de la Universidad Católica. Soy muy tradicional.

Además eso se acompaña de una buena gestión. Antonia (Santa María) hace un gran trabajo de producción, buscando financiamiento, postulando a fondos, planificando y coordinando el trabajo. En general, somos un grupo que trabaja muy bien y eso facilita que las cosas salgan.

Tus éxitos han sido varios y muy vistosos, pero posiblemente ha habido fracasos ¿cómo ha sido eso?

(Piensa) Igual nos ha ido bien… Pero a veces las cosas no resultan como una espera, y es triste sentir que todo el trabajo que hay detrás no sea recibido como una espera. Pero hay algo que yo aprendí de Guillermo Calderón sobre cómo enfrentar esos momentos y es el entender que el trabajo, la obra está primero. Durante el proceso, trabajas en pos de una historia, de querer contar en conjunto ese “algo”, y eso te protege. Una obra puede “fracasar” absolutamente, pero siento que lo que fracasa es un total, no una persona y, de la misma manera, si algo es  “exitoso” es ese total.

La postulación a fondos es parte importante del financiamiento de tus obras y, en general, para el teatro chileno. ¿Te parece un sistema adecuado o compartes la visión crítica que muchas personas tienen? 

Es que el tema viene de antes, y es muy amplio como para contestarlo en una pregunta.En un país donde la educación no es algo primordial para el estado, mucho menos puede serlo la cultura. Cómo le explicas a una clase dirigente, que piensa que la educación es un negocio, que la cultura es algo importante para un país. Por otra parte, se entiende que en un país con necesidades apremiantes, no sólo en educación sino también en salud y en tantas otras áreas, la cultura no tenga prioridad, pero cualquier apremio que haya, catástrofes o qué sé yo, a lo primero que se echa mano es a los recursos para cultura. Porque, además, la cultura se entiende como algo que se da a la gente para entretenerla, distraerla, algo completamente suntuario. Aunque ha habido avances, es muy precario aún.

¿Cómo administrar los recursos que hay, cómo discriminar qué proyectos financiar en desmedro de otros?

Los fondos deben ser mirados distintamente, no se puede ver el financiamiento de un teatro y su permanencia, de igual forma que una creación o producción. Son cosas distintas. La única forma que el sistema que existe tenga relación con la realidad, es una inyección de lucas muy grande, hoy se financian el 20% de los proyectos que se postulan, que es poquísimo. Por otro lado el problema de la centralización es muy fuerte en la cultura, hay ciudades que ni siquiera son beneficiadas, a pesar de presentarse proyectos. Carecen de la variedad de centros culturales que si existen en Santiago, por ende, no hay permanencias de compañías y no se forman audiencias, un público exigente.

En muchos países el financiamiento es mixto, es decir público y privado, pero para eso falta mucho, explicarle a un empresario que la cultura no es un negocio, sino algo basal en un país que pretende ser vanguardista y primer mundista, pero sin cultura es imposible. Sería importante que el consejo fuera el intermediario entre el artista y el empresario, porque uno no tiene herramientas para hacerlo.

A mí me gustaría también, un sistema donde los fondos fueran a entidades de diversos contextos económicos, sociales y sobre todo socioculturales, como centros culturales o salas de teatro, y que ellos realizaran curatorías locales. Que, por ejemplo, pudieran financiar a una compañía residente, de manera que pudiera investigar, crear, en fin, trabajar tranquilos. Es difícil porque hay lugares de Chile donde no existen tales salas o centros, es una utopía. Ahora en Santiago, un par de salas están empezando a producir obras, lo que es un gran avance, y se aprobó la ley de donaciones culturales, que espero sea algo bueno, y no un descansar del estado en el sector privado. Habrá que ver.

El teatro es un mundo chico, tanto la gente que lo hace como los espectadores. Es un círculo de gente que tiene acceso y se interesa por la cultura. ¿Es necesario ser parte de ese círculo para que te vaya bien?

Este es un país clasista, en todos los ámbitos. Yo provengo de una clase media acomodada. Mi familia no tenía mucha plata, pero estudié lo que quise y donde quise, y eso me convierte en una privilegiada. Yo tengo conciencia de eso, y no voy a andar contando la historia haber nacido en la pobreza y haber tenido una vida difícil. Si bien todo me ha costado mucho esfuerzo, si bien dependo de mi trabajo para vivir, no puedo negar que, precisamente, por estudiar donde estudié y estar dentro de un círculo sociocultural determinado, cuento con redes que me han facilitado las cosas para mi trabajo. No me han dado nada, pero me han abierto puertas.

 

Foto: LUN

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