Revista Intemperie

Intemperie recomienda: los libros del 2013

Por: Intemperie
los libros del 2013 segun intemperie

De Leonart a Costamagna, de Jean Echenoz a Junot Díaz, pasando por ensayos sobre la violencia política en Latinoamérica y testimonios del Golpe, Intemperie recomienda algunas lecturas del 2013

 

Evitando rankings o listados que a veces suponen una exhaustividad que no existe, ofrecemos simplemente los libros preferidos de nuestros colaboradores durante este 2013.

 

lacra

Lacra, Marcelo Leonart (Tajamar, 2013). La tercera novela de Marcelo Leonart, puede leerse como una parodia descarnada de la sociedad chilena actual y también como un grito desgarrador de la clase media o proletaria. Es un relato arriesgado, corajudo, que toca el nervio marrano de la clase dominante y que, en consecuencia, causa escozores por una parte, y una vehemente emotividad, por la otra. La originalidad del texto radica en la versatilidad de la voz narrativa, que se desplaza todo el tiempo, de lugar en lugar, de cuerpo en cuerpo, de la vida a la muerte, incluso, y en sus incómodos intersticios. Podría decirse que el narrador, en ocasiones, es deliberadamente ambiguo, ya que desde la omnisciencia es capaz de poseer a sus personajes, desdoblándose de sí mismo en pijes conocidos, que tiene una existencia real, tales como el Senador Carlos Larraín y la millonaria Patricia Matte (ambos protagonistas). No es el típico narrador Dios, al contrario, este es un narrador demoniaco, que acaba siendo la peor pesadilla de dos íconos de nuestra ridícula aristocracia. (Juan Echazarreta)

 

limonov

Limónov, Emmanuel Carrère (Anagrama, 2013). Este libro tiene el poder fulminante de la realidad y la contundencia narrativa de una obra maestra. Carrère sale tras la huella de Limónov y se encuentra con una bestia entrañable, que nos pone de cara al abismo de las contracciones humanas, sumergiéndonos en la escandalosa y apasionante vida del poeta Eduard Veniamínovich Savenko (1943), alias Limónov: un hijo de puta y un héroe de la resistencia, que, finalmente, logra resucitar en la aguda escritura de Carrère, un verdadero genio de la no-ficción. (Juan Echazarreta)

 

14

14, Jean Echenoz (Anagrama, 2013). Me quedo con la tristeza pausada de Echenoz, con el silencio y las dudas que acompañan una catástrofe, con el ojo calmo que mira cómo un escenario se desmorona inevitablemente, cómo las vidas cambian o se agotan. 14 narra la historia de la Primera Guerra Mundial desde visiones íntimas; oficinistas que no saben cómo se toma un fusil, hombres melancólicos y ensimismados que cuando tropiezan con el primer cuerpo cercenado no saben si eso es la realidad o si la realidad hasta ese minuto no era más que una sucesión de imágenes inventadas. Para Anthime, el protagonista, un paseo en bicicleta marca el inicio de una batalla que promete durar poco, pero que termina prolongándose por quinientos días de andar aturdido en medio de la opacidad que entrega el polvo y el choque de las armas. Una opacidad que lleva a lo onírico y en la que, por lo mismo, la consciencia interviene solo a medias. Una novela corta que rememora la escritura seca de Agota Kristoff y la introversión de los personajes de Gonçalo Tavares. (Macarena Figueroa)

 

memorias en tinta

Memorias en tinta. Ensayos sobre la representación de la violencia política en Argentina, Chile y PerúLucero De Vivanco (editora) (UAH, 2013). Lo primero que debo señalar es que Lucero fue mi profesora en la universidad y luego, que al día de hoy no he leído la totalidad de los artículos que conforman Memorias en tinta. Habiendo aclarado lo anterior, puedo mencionar que este me parece un libro importante para los estudios culturales, que seguramente será consultado y referido en futuras investigaciones. Estas Memorias en tinta instalan lo literario como una forma de conocer y comprender la memoria, específicamente la de la violencia política. En los diferentes artículos se presenta el problema de la representación y la enunciación que vuelven particular las distintas maneras de comprender lo sucedido y que resulta como una forma de acceder al conocimiento. Es entonces a través de la literatura que se puede comprender la violencia, la identidad nacional y las relaciones familiares. (Héctor Rojas)

 

valparaiso golpeado

Valparaíso golpeado, Tito Tricot, Tokichen Tricot (compiladores) (Ceibo, 2013). Este libro fue editado en medio de la catártica conmemoración de los 40 años del golpe militar y busca, a través de testimonios, dar cuenta de los que significó para Valparaíso ese amargo episodio. Con esa premisa consigue mostrar una arista única, identitaria, de un tema que fue abordado el pasado septiembre desde tantos ángulos que llegó a parecer agotado.

Los testimonios son heterogéneos no sólo porque son escritos por personas distintas, con experiencias particulares, sino porque los formatos son diferentes también. Hay relatos en primera y en tercera persona; algunos muy personales, otros distantes; algunos quieren ser un ejercicio literario, otros meramente documentales; algunos relatan el golpe, otros los años de dictadura. Este libro no consigue dar una línea o un estilo a los testimonios, pero tampoco lo pretende. Y así, casi en bruto, logra contar cosas nuevas, desconocidas, desde la realidad puntual de Valparaíso. Y logra impresionar. Quiero destacar dos relatos particularmente: uno, la carta que un cura obrero (ya fallecido) le escribe a su obispo contando los peligros que pasó tras el golpe y el abandono en que tuvo que enfrentarlo; el segundo cuenta cómo, desde la cotidianeidad de  la vida en los cerros, sin instrucción militar y casi sin apoyo logístico, dueñas de casa, niños, viejos, cesantes, Valparaíso engendró una resistencia de la que poco se habla y que nunca ha tenido reconocimiento. (Vidia Gutiérrez)

 

lenador

Leñador, Mike Wilson (Orjikh, 2013). Es un libro intimidante a primera vista, hay que decirlo. No sólo por sus 520 páginas de letra bastante pequeña, sino porque la mayor parte del texto corresponde a descripciones presentadas a modo de definiciones de enciclopedia. No obstante, el texto resulta fácil, fluido, cautivante y, sobre todo, muy bello.

El libro habla de un hombre que fracasó en su vida y decide marcharse a un campamento de leñadores en el Yukón. Tres austeros párrafos constituyen la contextualización de la historia. Ahí “aprendí cosas”, dice el narrador. Y página tras página uno se entera de las cosas que aprendió de manera precisa y casi informativa. Pero de algún modo, es a partir de esas descripciones que se va hilando un relato y el lector se conecta con la historia, belleza y la vivencia profunda del hombre. (Vidia Gutiérrez)

 

habia una vez un pajaro

Había una vez un pájaro, Alejandra Costamagna (Cuneta, 2013). La nueva entrega de Alejandra Costamagna, es un libro de cuentos lanzado durante el segundo semestre de 2013, en el que la narradora nacional reescribe su primera novela (En voz baja, 1996) y otorga un nuevo desarrollo al cuento Nadie nunca se acostumbra, uno de sus principales relatos que conformaron el libro Animales domésticos (2011). Costamagna procuró no realizar una corrección sobre el texto, sino –como afirmó ella– una escritura lateral obteniendo la misma historia de 1996, aunque más silente. El resultado: un cuento largo denominado Había una vez un pájaro. En cuanto a los dos relatos de padres e hijas que conforman la obra (Nadie nunca se acostumbra y Agujas de reloj), la autora procuró trazar un libro lineal, cuyas historias dialogan perfectamente entre sí. Aunque Costamagna se apura en aclarar: “no es novela ni compilado de cuentos”. (Felipe Valdivia)

 

la maravillosa vida breve de oscar wao

La maravillosa vida breve de Óscar Wao, Junot Díaz (Mondadori, 2007). Este año se publicó Así es como la pierdes del dominicano Junot Díaz. Se trata de su segundo libro de cuentos y su tercer trabajo narrativo. No mentiré, no lo he leído. Y créanme si digo que desde antes de ayer, apenas recibí el mail que nos propuso escribir una reseña sobre algún texto que se hubiese destacado el presente año, no ha pasado un solo día en que no me arrepienta de no haberlo hecho. Pero, si usted pertenece a la inmensa mayoría de los chilenos que no leen, no debería importarle, pues probablemente no está leyendo esto tampoco. Ahora bien, si usted forma parte de esa ínfima cofradía de personas que saben que Macedonio Fernández no es un postre en la carta del Café Torres, y peor aún, se ufana de eso, este breve escrito pudiese interesarle. Sobre todo si nunca ha sostenido entre sus manos un libro amarillo pato de Junot Díaz. Si ese es el caso, le recomiendo que comience por La Maravillosa vida breve de Óscar Wao, la novela que le valdría la adjudicación del Pulitzer 2008 y con la cual se convirtió, después de Óscar Hijuelos con los Reyes del mambo, en el segundo escritor de origen latino en ganar este premio.

Óscar, el protagonista, es un nerd dominicano viviendo en Estados Unidos, y está a punto de convertirse en una rareza para la cultura caribeña de la cual proviene, acostumbrada a estereotipos viriles exacerbados: es virgen. Belinda, su madre, arrastra un pasado sórdido que la vincula tangencialmente con la dictadura dominicana. Junior, el eterno alter ego de Junot, está enamorado de Lola, la hermana de Óscar, pero no puede dejar de ser un mujeriego compulsivo. El resultado: una obra que  retorna a la gran novela familiar del boom de una forma ingeniosa. Echando mano a un cúmulo de referencias a la cultura de masas norteamericana. Junot Díaz ha conseguido alambicar estos referentes sin afectar un ápice una reflexión política, sobre la cultura, la tradición y la memoria, por medio de una narración ágil y cautivante.

En fin, una novela más que recomendable para salpicarla con migas de pan de huevo estas vacaciones. (Chico Jarpo)

 

el bello amor humano

El bello amor humano, Lyonel Trouillot (Siruela 2013). Truillot narra admirablamente, sin trampas. Un libro de una belleza sin soberbia. Sobre todo eso; sin ninguna soberbia. (Óscar Orellana)

 

la bastarda

La bastarda, Violette Leduc (Sudamericana, 1971). “Cada detalle de la vida es un desastre, por eso lloro, me arrastro” escribe Leduc en esta novela autobiográfica. Escribir la soledad, la destrucción, el fracaso. Escribir, aunque no sirva de nada. (Óscar Orellana)

 

casa volada

Casa volada, Francisco Ovando (Cuneta, 2013). Ganadora del Bolaño y finalista del Gabriela Mistral, la novela debut de Francisco Ovando (1989), velozmente editada por Cuneta, está a la altura de los galardones cosechados. Ambientada en la eterna casa-pensión de la literatura chilena, impregnada de locura, la novela pone en acción a un joven literato obsesionado con La perla del mercader, de Valenzuela Puelma. Las conversaciones con Justiniana, la dueña de la pensión, y Alina, su seudo-erotizada sobrina, sirven de excusa para estremecedoras disquisiciones sobre el Sexo, la Muerte, la Locura y el Destino. Eros y Tánatos en un baile de alto vuelo literario. (Pablo Torche)

 

cuando eramos jovenes

Cuando éramos jóvenes, Francisco Díaz Klaassen (Sudaquia, 2013). Deslenguado e iconoclasta, Díaz Klaassen (1984) se sirve en su cuarto libro de un juego constante con el absurdo, para defenestrar algunos de los principales lugares comunes de la literatura actual. Sin un guión definido, y desde luego sin una “agenda” de lo políticamente correcto, estos cuentos se articulan sobre escenas delirantes y estrambóticas, que se resisten a cualquier interpretación. Un desvaído hincha descubre en Marcelo Salas a un melancólico pensador posmoderno y termina por enamorarse de él (no es correspondido); un escritor frustrado huye a Alaska, pero el amor lo persigue y termina vulnerado por una joven esquimal; un campeón mundial de damas (¿?), se revela como un pelmazo, apenas redimido por una enfermedad terminal. A pesar de lo extravagantes, estos cuentos se quedan indeleblemente en la retina, y entregan más de una carcajada. (Pablo Torche)

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