Revista Intemperie

Ricardo y el asiento que deja en la fila de atrás

Por: Héctor Andrés Rojas
ricardo olea

Héctor Rojas recuerda a un amigo que nunca conoció, su fugaz paso por los asientos de atrás de El Reemplazante, su repentina muerte prematura

 

Nunca conocí a Ricardo Olea, aunque eso no es cierto. No sé si alguna vez hablé con él, pero sé que nunca tomamos de la misma cerveza. Él desde años asistió a los mismos lugares a los que yo iba. Recuerdo que para mí era una cara conocida hace ocho años atrás, cuando me lo topaba en los pasillos estrechos de Club Bizarre. Además, mantuvo relaciones con personas que admiré durante mucho tiempo, pero a Ricardo nunca lo conocí realmente, aunque eso no es cierto, porque me sabía su nombre, que era mayor que yo por año y medio, que era actor y andaba en bicicleta. También vi sus fotos bajo la lluvia, al borde de una piscina y en Valparaíso. Hace un año, si no me equivoco en la fecha, fue la última vez que nos cruzamos en persona, era de madrugada, después de alguna fiesta, fue en el parque Forestal por José Miguel de la Barra, no hablé con Ricardo, como siempre. Discutía con uno de sus amigos si ir a algún lugar a continuar la noche y la fiesta. Ricardo, a tres metros de nosotros con su bicicleta en un costado, se reía de nuestra absurda conversación.

La primera vez que transmitieron la publicidad de El Reemplazante, lo reconocí inmediatamente y me alegró que estuviese consiguiendo un espacio en la actuación. Por supuesto, también me dio curiosidad, pero cuando vi el primer capítulo de la serie, el único que he visto hasta ahora, me encontré con que Ricardo tuvo una participación menor, estuvo en gran medida como lo estuvo en mi vida, sentado en la fila de atrás de una sala de clases, sin hablar, pero siempre presente. Lo cierto es que no continué viendo la serie, hasta que comenzó la segunda temporada, entonces advertí su ausencia y averigüé la razón, Ricardo, el Lalo en la serie, había muerto y Ricardo, el Richi, estaba enfermo e internado. Desde ese momento consulté seguido sus publicaciones en Facebook: “hay cama, me fui al hospital, besos”, “estoy en casa. malestares. si. pero al menos no mas tortura hospitalaria”, “que lata llorar mis dolores. quiero ponerme bien, pero se atrasa todo”, “gracias — me siento bendecido”, comentarios que informaban a todos/as sus amigos/as su proceso y su inminente mejoría, acompañados de buenos deseos, hasta que las publicaciones ya no eran escritas por Ricardo, sino por su hermana.

Recibí un mensaje en el celular de uno de los amigos que compartimos: “El Richi falleció”. No pude dejar de pensar en que si mi vida se resumiera en una sala de clases, el asiento del fondo, el asiento del Richi, desde ahora estaría vacío. Hubiese querido asistir a su despedida, pero no tenía un lugar en esa instancia, solo me contaron que fue divertida, como a él le hubiese gustado, con alcohol y bailes hasta tarde, como en las noches de hace años en el Club Bizarre.

En unos días estaré de cumpleaños y de no haber partido, Ricardo no hubiese estado es esa celebración, como no lo estuvo en las anteriores, sin embargo este año será significativo. Ahora el Richi tiene 29 años para siempre y yo por primera vez en todo este tiempo me estoy aproximando a él, eliminando la distancia que siempre mantuvimos. Ese día brindaré en su honor, porque esta ciudad y sus amigos y yo y los pasillos estrechos de los bares de Santiago, hemos visto partir a uno de sus protagonistas, el de la fila de atrás, el que siempre estuvo presente.

 

Foto: tvn.cl

3 Comentarios

  1. maly dice:

    Hector, lindos pensamientos y sentimientos.que bien describes a Richi,sin casi conocerlo.

  2. gladys dice:

    muy hermoso lo que dices habia dejado de llorar por mi sobrino pero tu con sinceras palabras me lo trajiste de nuevo con gran emocion gracias por tus palabras te lo agradesco de corazon hector andres rojas

  3. Benito Olea dice:

    Héctor:
    Hoy he estado releyendo algunas cosa referidas al Richi, sobretodo desde facebook y me re encontré con tu escrito.
    Ahora, con un poco más de tiempo desde el fallecimiento de Richi, puedo hilvanar unas palabras de agradecimiento para tí y para todos los amigos que le siguieron en su vida…hasta su muerte.
    Un abrazo y si algún día nos quieres visitar para que también conozcas su entorno familiar, adelante. Te recibiremos con los brazos abiertos como lo hemos hecho con todos los amigos que llegaron a visitarlo.
    Eternamente agradecido

Deje su mensaje

Debes estarsuscrito para enviar un comentario.