Revista Intemperie

Pier Paolo Pasolini y esa rabia de poesía en el pecho

Por: Antonio Arévalo
pasolini

 

Pier Paolo Pasolini, escritor rebelde, homosexual declarado, procesado por escándalo público, marxista y polemista feroz. Su actividad intelectual, su creatividad excepcional, suscitó debates y provocó violentas reacciones en la Italia del siglo pasado.

El fracaso de los mitos revolucionarios, además de su diversidad psico/sexual llevada como baluarte contra la despersonalización del individuo en una sociedad cada vez más consumista, su persistente pasión, su retórica, fue lo que generó a sus asesinos.

A dos años de su llegada a Roma, los muchachos de la periferia poblaban gran parte de su existencia. Ellos, ese universo romano, pasarían a ser el centro de su creación: “por ellos, mis coetáneos, los hijos en turbas maravillosas por los montes y los valles, por las calles y las plazas, sostengo encendida la llama de mi vida”.

Pasolini se entregó a los ojos y a la boca de todos, escandalosamente, apareciendo ante los otros como un ejemplo impúdico al que se le debía provocar martirio.

Cuan diferente esta imagen con aquella del joven Rimbaud de la provincia friulana, que en alba de un invierno partió hacia la Roma del Barroco, hacia la Roma Imperial, con sus grandes edificios aristocráticos, la Roma Capital, esa Roma de Fellini que se propagaba sin ninguna planificación, anárquica y caótica hacia la periférica Centocelle, la Tiburtina, la Appia, la Flaminia; que se expandía como un incendio contra el cielo. La Roma hoy llamada por uno de esos vuelcos que tiene el destino: “Pasoliniana”. Rostros de tez morena, ansias de suburbios.

Quien le mató pudo ser el verdadero protagonista de esta historia, ya que lo asesinó por una causa colectiva. Una suerte de oscuro presagio.

Pasolini vivía la obsesión hacia un erotismo puro que podía lanzarlo vertiginosamente hacia las miradas degradadas, hacia los cuerpos envilecidos por el asesinato diario del amor. Su vida, una complicada madeja de pasiones, mezcla de drama y polémica, buscaba respuestas bajo la profunda transformación social de aquellos días. Su difícil historia personal, obsesionada por una contradicción entre la necesidad y la posibilidad de vivir, sucumbió entre la inseguridad y la inquietud sin tregua.

Hoy en los diarios, a propósito de cumplirse un año más de su fatal desaparición aún no aclarada, las pocas fotos que aparecen de su rostro ajado, de la nostalgia de su mirada perdida, nos recuerdan una vez más su profunda lucha contra una sociedad cada día más injusta y perversa.

Hoy en los diarios, y pese a todo, Pier Paolo Pasolini aún destella esa “rabia de poesía en el pecho”.

 

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