Revista Intemperie

Crítica internacional sospecha de la última novela de Coetzee

Por: Intemperie

coetzee

Lo último del Premio Nobel sudafricano ha sido criticado por ser demasiado alegórico y estar vaciado de sentido

 

Publicada en Agosto de este año, la última novela del Premio Nobel sudafricano, La infancia de Jesús (The Childhood of Jesus), es una larga fábula alegórica ambientada en un extraño país donde las personas son “despojadas de todos sus recuerdos”, y donde se les asigna un nombre e incluso una edad. En este mundo fantasmagórico, deambulan dos recién llegados con nombres en español, “Simón” y un niño, “David”, que no es su hijo, pero del cual es “responsable”. El motivo de su llegada, beckettiano a falta de mayores innovaciones (Coetzee hizo su tesis doctoral sobre Beckett), es buscar a la madre del chico. Ninguno de los dos la conoce, pero seguro la reconocerán en cuanto la vean. Así ocurre, finalmente, con una extraña mujer que descubren jugando tenis.

Coetzee reincide en sus alegorías pesadillescas y espeluznantes, a través de un mundo que parece intentar convencernos de que la felicidad no existe, y que es inútil perseguirla. Algo así. Pero esta vez la crítica internacional parece coincidir que no ha alcanzado sus cotas más altas, y que la novela finalmente parece vacía y poco convincente, plagada de símbolos sin mucho significado. La mayoría considera que los principales logros de Coetzee son La invasión de los bárbaros y Vida y época de Michael K., y que La infancia de Jesús no la alcanza.

El crítico de Los Angeles Times, David L. Ulin, considera directamente que la novela, si bien es atrayente, finalmente “cae presa del vacío que describe”, con un exceso de alegoría en detrimento de tipos humanos más reales: “más que seres de carne y hueso sus personajes son significantes de alguna idea”. Finalmente, Ulin concluye en el cierre de su crítica: “En La infancia de Jesús, sin embargo, la alegoría nunca se extiende más allá de sí misma, más allá de la imagen de un pequeño grupo de vagabundos, a la deriva en un universo sin coordenadas, ‘buscando un lugar en el cual estar’”.

El New York Times ofreció una larga reseña, como corresponde a la obra de un Premio Nobel, en la pluma de Joyce Carol Oates.

La escritora norteamericana discute las implicancias filosóficas de la novela, y considera que tiende hacia postulados budistas o hinduistas poco claros. Desconfía además de la forma abrupta y gratuita en la que Simón de pronto decide que una mujer que juega tenis es la madre de David. “Es difícil entender por qué Simón actuaría así”, dice. También critica al niño, un personaje que considera poco convincente, con tendencia a la grandilocuencia, respecto del cual “el lector tendrá dificultades para formarse una imagen”. “La infancia de Jesús es claramente una alegoría” concluye–, pero no una alegoría con la transparencia de Platón (…) u Orwell”.

Benjamin Markovitz, en el Observer, quien se asegura primero de poner tilde a los nombres de los dos protagonistas, Simón y Davíd, para no fallarle al español, es más indulgente, pero también culmina con un tono de pregunta: “Coetzee siempre ha tenido la envidiable habilidad, en un escritor, de hacer de sus limitaciones una virtud. La prosa es extremadamente plana, los personajes algo abstractos, las preguntas que plantean no son para nada tan interesantes como ellos suponen. Coetzee sabe todo esto, pero dónde deja al lector no estoy seguro.”

Theo Thait, en el Guardian, rescata la novela, pero no la sitúa entre las mejores del cerebral y austero escritor, y concluye. “Una queja usual respecto de las novelas más centradas en sí mismo de Coetzee es que se trata de un escritor respetado, pero no querido, famoso pero no popular, visto como un ‘pedante que se divierte con literatura de ficción’. Este libro no hará nada por cambiar eso.”

Gelbenzú, en El País, lo califica de “desconcertante”, y se pregunta “¿qué ha pretendido el señor Coetzee con esta obra tan diferente a todas las suyas anteriores? La respuesta es que no hay respuesta. El sentido del relato se resiente de algo tan sustancial como es la falta de un conflicto dramático de envergadura (…). El mundo que dibuja Coetzee se come a sus personajes, los desdibuja, los simplifica.”

En Latinoamérica, muchos de los principales periódicos todavía no critican el libro.

Un comentario

  1. Felipe dice:

    Los dos principales “logros” de Coetzee son “Esperando a los Bárbaros” (no “la invasión”) y “Desgracia”. En otro plano, “Vida y Tiempo de Michael K” y “La Edad de Hierro”. Sin discusión alguna.

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