Revista Intemperie

Franjas televisivas y surrealismo político

Por: Pablo Torche
candidatos a la presidencia de chile

Aciertos y desaciertos de las campañas televisivas de los nueve candidatos a la presidencia de Chile, según Pablo Torche

 

La franja que más me gustó fue la de Roxana, porque no imita una “semiología” de la pobreza, sino que presenta un entorno modesto tal cual es, sin exageraciones ni auto-conmiseración de ningún tipo. De hecho, es tal vez la única de las franjas que no cae en un populismo grotesco. Por esta misma razón, de todas las candidaturas testimoniales, Roxana Miranda es la que está logrando el objetivo más encomiable: poner en la discusión pública el discurso, las demandas y la vida de una “pobladora” (como ella misma se llama), de manera directa, sin intermediarios de ninguna especie.

La gente que abjura de Michelle encuentra que su franja es mesiánica y mala, pero la verdad, las franjas no están hechas para dar vuelta a quienes odian a un candidato sino para convencer a los indecisos y reforzar a los ya decididos, y en este sentido una franja que apela al carácter de estadista de la ex presidenta y con fuerte contenido emocional, a mí al menos, me parece una opción efectiva y apropiada. Me impresionó eso sí lo positivo del mensaje. No se hace alusión a una crisis generalizada, no se encuentra todo malo y, en consecuencia, no se propone un cambio radical ni un giro copernicano. Quizás las encuestas dicen que, después de todo, la gente no está tan molesta con el “modelo”.

Marcel se la juega por denunciar de entrada la supuesta falsedad que contendrán las franjas de sus rivales. Una propuesta arriesgada, y a la larga fallida, pero muy en el estilo del candidato. A continuación, presenta sus ideas con total consistencia: nacionalizar los recursos naturales, terminar con los atropellos y saqueos, recuperar un estado de derechos garantizados, la calle y los trabajadores al poder. En términos de cantidad, me parece que es la franja que presenta más ideas. El problema es que, por alguna razón (o por varias), esta retórica ha sido incapaz de permear a un electorado mayor al 5% en Chile en las últimas décadas. Marcel, en todo caso, es fiel a su predicamento y no lo va a cambiar ni aunque saqué el 1% (algo no tan poco probable).

La de Marco me pareció la más profesional en términos de factura: buenas imágenes, música épica, rostros variados. Los problemas comienzan cuando el candidato empieza a hablar, porque a sus tradicionales problemas de dicción parecen haberse agregado ahora algunos tics, y una rara manera de sobre-pronunciar algunos sonidos, una cosa extrañísima. Por suerte hay subtítulos. En cuanto a los contenidos, Marco se la juega por la crítica, todo está pésimo, todo hay que cambiarlo completamente. Este mensaje parece un tanto arriesgado, a menos que el descontento de la gente sea radical. En contrapartida, Marco ofrece propuestas claras, aún cuando demasiado técnicas, y necesariamente divisorias. Su lenguaje intenta ser coloquial, pero a la larga suena descalificatorio. “La cultura vale huevo. Las aptitudes artísticas, huevos (en plural). Todo lo que no es Simce, huevos”. Es difícil empatizar con este lenguaje sin deprimirse, un costo que la mayoría de la gente no está dispuesta a asumir.

Del resto de las franjas cuesta un poco hablar sin caer en la descalificación rampante. Pero es que la democracia, y nuestros nueve candidatos, adquieren a veces visos un poco surreales en su afán de conseguir votos.

De partida está Evelyn (voy a tratar a todos los candidatos por su nombre, acabo de decidir), que se supone que tiene recursos económicos ilimitados y no es capaz de hacer una franja siquiera decente. Además, nunca he podido descifrar la obsesión de la derecha por los bailables, es algo realmente incontrarrestable. Parece que intentara chasconearse, pero los resultados son más bien a la inversa, algo que da un poco de vergüenza ajena. Aquí tenemos a la “típica familia chilena” (clase media alta, con nana con delantal, como corresponde), cantando “Porque ella te defiende”  (¿de qué? no entendí esa parte) “Porque ella fiscaliza…”. #Fail.

Lo que deja una huella imborrable en todo caso es el tema del audio. No se sabe si simplemente es un error, o están buscando deliberadamente mostrar a una abuelita, a su nieta y luego a la nana en la cocina, cantando con voz ronca de barítono. El efecto es grotesco.

Franco, por su parte, siempre impecable en su terno ajustado como de entrenador de fútbol europeo. Se interna en un barrio de clase media para ir a hablar con una “señora Juanita”, a través de la cual dice sin eufemismos que todos los políticos roban, para luego retrucar (ahora él mismo), “pero yo no soy político señora”. Interesante propuesta, denigrar la política en una franja política, bien los creativos. Lo de mostrar al final la cédula del voto con el nombre de Parisi enfrentando al grupo Luksic y al grupo Angelini es una jugada osada, consistente con su discurso.

Alfredo (me refiero a Sfeir, por si no lo conoce), no pierde el tiempo con recreaciones de escena ni recursos emocionales, sino que simplemente se instala a hablar frente a la cámara, con un fondo sobrepuesto de paisajes naturales, a veces gráficos como sacados de matrix. A ratos parece una película de ciencia ficción. Tal vez alguna gente se pregunte “¿quién es este señor? (al menos yo me lo pregunto); quizás hubiera sido bueno abordar esta cuestión fundamental en la franja. El discurso de Sfeir es más bien vago, parece  más cercano a una charla de autoayuda que a un proyecto político. En realidad, ni siquiera hay propuestas, son más bien objetivos, declaración de intenciones: suprimir la competencia, eliminar la contaminación, mejorar el ecosistema, educación integral. A veces, para reforzar el efecto persuasivo, recurre a las certezas del elector: “Tú sabes que hay otras alternativas de hacer economía, con participación, con equidad, y con gran prosperidad.” “Tú sabes que hay otro horizonte que te representa.” ¿Sí? Bueno entonces.

Casi se me olvida Ricardo Israel (en realidad, mejor volver a los apellidos a estas alturas), que focaliza su mensaje en las regiones. Lo malo es que todos los candidatos ya captaron que el tema regiones se viene con fuerza, entonces al final no se distingue ninguna diferencia. La política como commodity. Luego insiste en el concepto de “centro político”, se refuerza con la imagen de un centro en el fútbol (¿?), y en enseguida se la jugó por el PRI. El golpe más osado fue el juego con el comercial de la AFP Principal, donde denuncian la hipocresía de los “despreocupados”, para proponer después una AFP estatal. Es el tipo de publicidad que alguien que de verdad cree que va a llegar a ser presidente no puede hacer (individualizar a una marca). Pero como es Israel, yo creo que Principal ni se fijó.

Mención aparte merece Tomás Jocelyn-Holt, que aparece hablando con un interlocutor invisible (a veces da la impresión de que el mismo sujetara el teléfono para filmarse). Cuenta un poco de sus motivos personales para presentarse a candidato (algo que hay que explicar, ciertamente), mientras intercala un diaporama de su vida, su infancia, su juventud con peinado a lo Luis Miguel, cosas así. Es choro, pero no es el único golpe mediático para aprovechar esta franja en horario prime. Después viene un wassup donde le cuenta a alguien que está cansado con la campaña, y de que anda en bici (¿?). Todo un impacto comunicacional, seguro el 17 de noviembre va a dar una sorpresa.

Es interesante que tantos candidatos hayan reunido las 40.000 firmas necesarias para presentar su candidatura a la primera magistratura nacional, en realidad da lugar a propuestas variadas, por no decir variopintas, algunas un poco surreales eso sí.

Borges decía que la filosofía era una rama de la literatura fantástica. Al ver las franjas da un poco la impresión de que la política es, a veces, una rama de la ciencia ficción. Algo así.

 

Ver franja presidencial aquí

2 Comentarios

  1. Andrés dice:

    Oye… pero los únicos que juntaron firmas son Jocelyn-Holt y Parisi, todos los otros van apoyados por uno (o más) partidos. (Sfeir: Ecologista; Miranda: Igualdad; Israel: Pri; Enríquez-Ominami: Pro; Claude: Humanista).

    Eso… Faltó un comentario sobre el look capilar de Israel, también.

    Saludos,
    Andrés.

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