Revista Intemperie

María José Ferrada: una escritura del silencio

Por: Francisco Díaz Klaassen
notas al margen

El escritor Francisco Díaz Klaassen se interna en “Notas al margen”, un libro para niños raro e inclasificable, que aborda “lo que nadie quiere ver”

 

Se han dicho muchas cosas sobre las fortalezas de la escritura. Sobre el rol que cumplen las construcciones literarias en el mundo que, a falta de otra palabra, llamamos real. A mí me interesa una de ellas, sobre todo: La capacidad del lenguaje para circunscribir o contener su gran falla; esto es, el silencio.

Quizás uno de los mayores logros de la escritura sea su capacidad para volver significativo un silencio. A diferencia de la vida, donde por lo general pasan más desapercibidos al no estar en un primer plano, por escrito un silencio obliga a que se le preste atención fijamente, impide que se lo ignore, y lo carga de sentidos que sólo esa atención desmedida puede producir.

El lado negativo de este asunto, por supuesto, pareciera ser la invocación automática del lamento de Rousseau: la visión del pordiosero que nos da asco en la calle pero nos saca lágrimas de emoción sublime en el teatro.

El lado positivo, en cambio, nos permite ver a la literatura como un medio para acceder a realidades que nos resultarían inaprensibles —por terribles— sin esa mediación.

Me parece que por ahí pasa la literatura de María José Ferrada; a través de una pulsión por ver lo que nadie quiere o puede ver, lo supuestamente insignificante, lo diminuto; una escritura que es también sobre el tiempo, ése que se va perdiendo y escurriendo entre los dedos. Detrás de sus libros, escritos todos usando un lenguaje comedido, persiste la intención de dejar constancia de esas historias exiguas, de esas personas invisibles, de esos insectos que parecen vivir en la negra espalda del tiempo.

En Notas al margen, su último libro y el que quizás mejor representa o sintetiza lo que he venido a describir, un hombre descubre que si regala toda su fortuna tendrá la oportunidad de ser feliz; otros oyen al crecer a sus abuelos como ecos entre los murmullos de los árboles y los insectos; hay prisioneros que no quieren escapar de sus cárceles; una niña deforme bien podría ser una diosa reencarnada.

La premisa de Notas al margen es simple: tres elementos componen cada historia: un fragmento de una noticia, un poema en prosa y una ilustración que en cierta forma viene a hermanar o a explicar la relación entre los dos textos. Si bien podría decirse que los poemas en prosa corresponden a la interpretación de la autora de cada una de las noticias, resulta menos simple que eso, ya que la relación entre cada uno de los elementos es, más que una de subordinación, una de coordinación. Ferrada consigue un equilibrio extraño (pero no precario) que permite que tanto el dibujo como el recorte como el poema funcionen al mismo tiempo de forma individual y en su conjunción. El resultado es un libro raro e inclasificable, compuesto de lejaníassilenciospaisajesinfancias y pequeñas revoluciones, como los títulos de sus secciones indican.

Abre el libro un mapa del mundo en el que están superpuestos, en el lugar geográfico en el que se desarrollan sus historias, las ilustraciones que adornan cada relato. Éste no es un dato menor. A primera vista pareciera que se esconde detrás de ello un afán casi periodístico por rescatar e inventariar lugares y personajes olvidados (algo que Ferrada de alguna manera ya propone en libros anteriores), haciendo por medio de sus historias un recorrido por el globo. Pero también hay algo más, una búsqueda de sentido casi angustiosa. En vez de formular una generalización del mundo que venga a explicarlo, Ferrada se enfoca en los detalles de ese mundo. Y de esta acumulación de historias aparentemente inconexas surge otra cosa, un significado quizás más amplio incluso que la generalización, por mucho que no resulte del todo asible. Como si el narrador se hubiera asomado a un misterio de corte existencial, y como si detrás de esa curiosidad obsesiva por la peculiaridad de estas realidades descritas subyaciera una necesidad de escape. Ferrada no resuelve esta incógnita, y es mejor que sea así. Uno de los grandes logros de Notas al margen es precisamente la nostalgia con la que uno cierra sus páginas, nostalgia por algo que se ha perdido y que sin embargo desconocemos.

Sin estridencias, tan silenciosa como sus personajes, María José Ferrada ha ido consolidando una obra tan consistente como sorpresiva, tan sugestiva como enigmática.

 

Notas al margen

María José Ferrada
Ilustrado por Francisca Yáñez
Alfaguara, Santiago, 2013

 

Por razones de objetividad y transparencia, informamos que María José Ferrada es colaboradora de Intemperie.

 

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Un comentario

  1. Andrés dice:

    Bien por el libro de la gran María José Ferrada, y bien por la reseña de Diaz Klassen. Todos los escritores deberían escribir un libro para niños alguna vez en su vida

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