Revista Intemperie

12 de Octubre: identidad y cultura

Por: Lorena Sinclair
descubirmiento

Lorena Sinclair reflexiona sobre las raíces de la identidad cultural de nuestro país, y las influencias extranjeras, y se pregunta: ellos no pidieron permiso para borrar nuestra identidad ¿Por qué deberíamos pedir permiso para resucitarla?

 

La frase “Nada que festejar” cala hondo en mí cada Octubre. Cada vez que mis alumnos se alegran por el feriado les pregunto ¿Saben qué se celebra? la respuesta cala aún más hondo: El día de la raza “miss”; y ahí me quedo yo, perpleja, cuestionándome mi rol de profesora de inglés, preguntándome como puedo estar enseñándoles vocabulario, cultura americana e inglesa a niños que no tienen idea de su propia cultura, de su propia identidad.

¿Es sólo error de sistema esta falta de identidad? Existe una relación directa y oscura. En el aula podemos identificar muchos de los resultados de este proceso de eliminar todo lo que tenga que ver con nuestros orígenes como pueblo. Los apellidos indígenas no son motivo de orgullo. Los apellidos,  la piel morena y los pómulos altos son verdaderos delatores, motivos de vergüenza. Nace otra pregunta. Si el colegio no se preocupa de abarcar estos temas ¿deberíamos reforzarlos en la casa?, tal vez, pero dudo que en todos los hogares chilenos exista información sobre nuestro pasado indígena. Yo misma no tengo los conocimientos suficientes para profundizar en el tema, ni siquiera conozco a alguien que me instruya, tengo voluntad, pero, como muchos, dedico más tiempo a quejarme de la situación que a construir verdaderas redes de conocimientos que marquen la diferencia entre nuestra ignorancia abismante y un mundo de conocimientos por descubrir.

Este 12 de Octubre me planteo algo distinto. Podría pasarme todos los 12 de Octubre quejándome, maldiciendo los ojos de Rodrigo de Triana al avistar tierra. Podría tuitear todos los 12 de Octubre que no es el Día de la Raza, que los designios impuestos no tienen por qué ser nuestros designios como pueblo, pero no serviría de mucho quedarme en exponer mis opiniones si no hago algo que aporte a un cambio paulatino, pero real.

Soy profesora de inglés y me da vergüenza saber más de cultura inglesa y norteamericana que de mi propia cultura, partiré desde esa base entonces. Creo que los conocimientos que uno tenga no se sostienen si uno no tiene conciencia de su origen, de su idiosincrasia. Creo que este es un tema país, se debe construir conocimientos desde adentro, desde la propia identidad para proyectarla, para adquirir y empaparse de culturas nuevas. “No se puede” -me dijo una colega recientemente- “si el colegio sabe que uno da su opinión te van a acusar de querer lavarles la cabeza a los niños con ideas subjetivas que no representan al resto”. Y obvio, uno tiende a asustarse con este tipo de comentarios.

Ellos siempre actúan desde su propio miedo e intentan contaminar al resto pero ¿hay que pedir permiso para hablar de cultura e identidad? ¿Hablar en defensa de los pueblos originarios te hace ir en contra del sistema? ¿Sí? ¿No? Entonces callarse para darle permanencia ¿te hace ir en contra de uno mismo? Ellos no pidieron permiso para borrar nuestra identidad ¿Por qué deberíamos pedir permiso para resucitarla? No es responsabilidad de los profesores de historia solamente; no es responsabilidad de los integrantes de nuestro hogar, es responsabilidad de todos los seres conscientes que buscamos una educación integradora, que necesitamos indagar  en nuestro pasado para construir un futuro mucho más promisorio que el anterior.

Propongo que este 12 de Octubre sea distinto y nos empapemos de historia, que indaguemos, nos eduquemos y difundamos la cultura de nuestros pueblos originarios. Que este 12 de Octubre no sea el día de su “descubrimiento” que este 12 de Octubre sea nuestro día, el día de nuestro propio descubrimiento, nuestro encuentro de dos mundos, pero no con el mundo de ellos como se espera, con el de nosotros, con ese mundo que nos han querido borrar de nuestras mentes, ese mundo que estaba desde mucho antes de lo que ellos llaman “descubrimiento”.

 

Ilustración: Pablo Rojas

Un comentario

  1. Alejandra Rodriguez dice:

    En México no existe ningún monumento a Hernán Cortes en ningúnn lugar público en todo México por ejemplo. Pero sí el asesino Pedro de Valdivia es un gran monumento a caballo en la plaza de Concepción. A vista de todo. Heroe de qué?

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