Revista Intemperie

Sobre el programa cultural de Bachelet

Por: Marco Antonio Coloma
michelle

Marco Antonio Coloma comenta el programa cultural de la candidata Michelle Bachelet

 

«La desigualdad en el acceso a la cultura es una de las grandes heridas en nuestro país». Con ese diagnóstico partió Michelle Bachelet su discurso de ayer en el cerro Santa Lucía, pero los 15 minutos que se tomó para anunciar las 16 medidas de su programa cultural no estuvieron, a mi juicio, a la altura de su metáfora.

Voy a comentar en lo que sigue algunas de esas medidas. El documento oficial con la lista de sus compromisos está disponible en el sitio web de la candidata.

1. Duplicar el presupuesto para la cultura. Michelle Bachelet promete doblar las platas asignadas a cultura en el presupuesto nacional en cuatro años, esto es, crecer más o menos al 20-25% anual. Se trata de una meta modesta considerando que durante los tres primeros años de su gobierno las platas para la cultura aumentaron en cifras cercanas al 30% anual (la excepción fue el año 2010, por efecto del terremoto y la reasignación presupuestaria). El gobierno de Piñera ha sido, en este sentido, un tiempo perdido y es necesario allegar más recursos para recupera el ritmo que se tenía hasta el 2009. Doblar el presupuesto en cultura en cuatro años es una cuña para los titulares, una meta modesta para Michelle Bachelet y un señal del tono que podría tener su futura administración en materia de políticas culturales: continuidad y perfeccionamiento de lo que existe. Como dato, durante la última década los gobiernos de Lula y Dilma en Brasil multiplicaron por nueve el presupuesto de cultura.

2. Perfeccionamiento de los fondos concursables. Ésta es otra señal de que la consigna es afinar lo que existe. La dependencia de la ventanilla estatal amenaza con mantenerse inalterable. El perfeccionamiento anunciado por Bachelet probablemente incorporará más recursos de asignación directa (que ya existen) y sumará subvenciones que amaguen la crítica de algunos sectores que, con mérito o sin él, se sienten por encima de la línea de flotación y sobrevivencia de los fondos. Las subvenciones podrían beneficiar a algunos, pero la gran mayoría seguirá sufriendo la dependencia de los fondos.

3. Un nuevo Plan Nacional de Lectura. Durante el gobierno de Bachelet ya tuvimos un Plan Nacional de Lectura malo, fracasado y abortado (algunos podrán recordar los afiches de una pésima campaña en las micros). Durante el gobierno de Piñera se tomó lo que servía y se diseñó un nuevo plan que, yo diría, ha tenido más continuidad y visibilidad, aunque está lejos de ser un plan ambicioso como el que necesitamos con urgencia. Si Bachelet asume en marzo dará inicio, entonces, a un nuevo ciclo en materia de programas de fomento lectoren un país cuyos índices de lectoría están estancados hace quince años. Si hay un área que necesita recursos frescos, importantes y una política de largo plazo que acompañe la revolución que necesitamos en educación es ésta: el fomento lector.

4. Una nueva Política Nacional del Libro. Desde el año 2005 existe un documento sancionado por los gremios y asumido como carta de navegación por el gobierno de Ricardo Lagos. Ese documento contiene 48 medidas de fomento al libro y la lectura. Durante el gobierno de Bachelet se avanzó poco y nada. Si la candidata se propone, ahora sí, avanzar en esta materia, la ruta no debiera ser muy distinta al plan original del 2005: pocas cosas han cambiado, las demandas del sector son prácticamente las mismas. Si se trata, entonces, de recuperar esa política, me parece un buen anuncio, aunque tengamos que recordarle a la candidata que como Presidenta ya tuvo la oportunidad de hacerlo.

5. Bibliotecas regionales. Una biblioteca regional es un proyecto ambicioso y su construcción no depende sólo de la voluntad del gobierno, sino también de los municipios. Actualmente hay bibliotecas regionales en cinco regiones, hay otra por inaugurarse en Antofagasta y otra en camino en Coquimbo, que podría ser inaugurada en el año 2016. Existen, por lo tanto, ocho regiones que no tienen una biblioteca regional. Construirlas en cuatro años es un desafío gigantesco. Si la promesa es tener una biblioteca regional en cada una de las quince regiones, me parece casi imposible.

6. Ministerio de Cultura y Patrimonio. Durante el gobierno de Michelle Bachelet se descartó la idea de un Ministerio de Cultura y se envió al Parlamento, a fines del período, un proyecto de ley para crear un Instituto del Patrimonio. Actualmente existe bastante más consenso en que es necesario avanzar en materia de institucionalidad cultural hacia la creación de un ministerio. El proyecto de ley fue redactado por el gobierno de Piñera y la Cámara ya aprobó la idea de legislar. Todo el mundo quiere un ministerio, pero nadie sabe cuál será su diseño final. Como anuncio, ninguna sorpresa.

7. Una televisión pública de calidad. La televisión es el principal medio de consumo cultural de los chilenos. Es imprescindible que la televisión pública se piense desde la perspectiva de las políticas culturales y hay bastante consenso en torno a esto. Prometer calidad y más contenidos culturales podría ser un saludo a la bandera y una promesa satisfecha con un simple aumento de recursos para esa vía de subsidio a los canales en que se ha transformado el CNTV.

Comparar la propuesta cultural de Michelle Bachelet con la del resto de los candidatos sería nivelar hacia abajo. Mi impresión es que su política en esta materia se ha quedado corta, ha pecado de falta de ambición y no ha sido coherente con el enorme apoyo que la candidata ha recibido desde el mundo de la cultura y las artes. Faltan 45 días para la elección y yo de Bachelet espero mucho más.

 

Foto: publimetro

2 Comentarios

  1. Pablo dice:

    me engañaron, decian que Paulina Urrutia era ministra de cultura y que paso

  2. cecilia dice:

    Querido Marco

    Estoy de acuerdo contigo en que se necesitan propuestas más arriesgadas y ambiciosas. Que es muy tibia la forma de hacer política en esta materia. Pero siento que estas dando palos porque bogas y porque no. Es decir si se comprometen a duplicar el presupuesto es poco pero si las bibliotecas regionales es imposible. Bueno, en que quedamos!

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